El 72% de los inmuebles que tardan más de cuatro meses en venderse comparte al menos tres características que dificultan el cierre de la operación
El mercado de la vivienda atraviesa una fase de mayor selectividad donde las condiciones de venta varían significativamente según las características de cada inmueble. Un análisis realizado por la red Alfa Inmobiliaria, con más de 220 oficinas en España y Latinoamérica, indica que el 72% de las viviendas que permanecen más de cuatro meses a la venta comparte al menos tres factores que reducen el interés de los compradores.
Esta tendencia refleja una demanda más exigente que compara opciones con mayor criterio que en ejercicios anteriores. Los compradores valoran actualmente aspectos que hasta hace poco eran secundarios, en un contexto marcado por un acceso a la vivienda que requiere un esfuerzo económico creciente y una menor propensión a las decisiones precipitadas.
"En los últimos cinco años, el mercado ha estado claramente desequilibrado por la falta de oferta. Eso hacía que muchas viviendas cambiaran de manos pese a presentar deficiencias importantes. Hoy el comprador vuelve a tener capacidad para elegir y esa mayor capacidad de decisión está marcando diferencias muy claras entre unas viviendas y otras", explica Antonio Pérez, Director General de Alfa Inmobiliaria.
La compañía ha identificado siete factores principales que penalizan la venta: precios anclados en valores de hace un año, distribuciones que no se adaptan a las necesidades actuales, baja eficiencia energética, gastos de comunidad elevados, falta de mantenimiento, escasa luminosidad o amplitud, y viviendas que no transmiten confianza al comprador.