El sector inmobiliario mejora su madurez digital y aumenta la inversión en software, metodología BIM y sostenibilidad para enfrentar los retos del mercado actual
La transformación digital en el sector inmobiliario español está redefiniendo la forma de promover, construir, gestionar y rentabilizar activos. La creciente complejidad de los proyectos, la necesidad de mejorar la eficiencia operativa, la presión sobre los costes y un entorno regulatorio cada vez más exigente han convertido la tecnología en un elemento estratégico para todo el ecosistema.
Esta evolución se refleja en los principales estudios del mercado. El Informe de Madurez Digital del Sector Inmobiliario en España, elaborado por CBRE, sitúa por primera vez al sector por encima del aprobado en madurez digital, con una puntuación media de 5,2 sobre 10, un 18 % más que en la edición anterior. Además, las compañías prevén alcanzar los 6,6 puntos en 2028.
Como señala Alberto Fernández-Aller, CEO de Prinex Real Estate: "Durante años, la digitalización en el sector inmobiliario se entendía como una forma de ganar eficiencia. Hoy ya no hablamos de ventaja competitiva, sino de una condición necesaria para competir. Las empresas capaces de integrar sus datos, automatizar sus procesos e incorporar la inteligencia artificial de forma práctica estarán mejor preparadas para afrontar un mercado cada vez más exigente y dinámico".
Aunque el nivel de digitalización crece de forma constante, no todas las áreas del sector evolucionan al mismo ritmo. Las empresas promotoras están acelerando la implantación de plataformas que integran todo el ciclo de vida de una promoción, desde la gestión del suelo y la viabilidad económica hasta la comercialización, financiación, escrituración y posventa.
En la construcción, la transformación está siendo especialmente intensa gracias a la incorporación de tecnologías como BIM, la sensorización mediante IoT, los drones, los gemelos digitales o la Inteligencia Artificial. Estas herramientas permiten controlar la ejecución, anticipar incidencias, optimizar recursos y mejorar la coordinación entre los diferentes agentes implicados.
En la gestión patrimonial, por su parte, una de las principales prioridades tecnológicas es disponer de una visión única del negocio. La automatización de procesos, la explotación avanzada del dato y la integración de la información permiten optimizar la rentabilidad de las carteras y agilizar la toma de decisiones.