Por Susan Villa
La trayectoria de Osiris Valdés López se ha construido entre países, disciplinas y distintas formas de entender la creación. Nacida en La Habana y marcada desde la infancia por una profunda sensibilidad artística, su vida la ha llevado de Cuba a España y, posteriormente, a Estados Unidos. Escritora, poeta, periodista, actriz, artista, editora y empresaria, ha encontrado en cada una de estas facetas una manera diferente de expresar una misma necesidad: crear, comunicar y contar historias.
La literatura ocupa un lugar esencial en ese recorrido. Tras De colores en el arcoíris y El arcoíris de mis deseos insaciables, afronta ahora una nueva etapa con la próxima publicación de El diario de Francesca, mientras continúa desarrollando desde Estados Unidos su labor periodística y editorial al frente de Fashionista Edition. En esta conversación, Osiris Valdés recorre sus raíces, su paso por España, su evolución como escritora y periodista y los proyectos con los que continúa ampliando un universo creativo en permanente transformación.
1- Usted nació en La Habana y ha estado vinculada al mundo artístico desde muy joven. ¿Cómo recuerda sus primeros encuentros con el arte y cuándo comprendió que esta vocación podía convertirse en su forma de vida?
Mi relación con el arte comenzó prácticamente en mi infancia. Desde muy pequeña sentí una necesidad natural de expresarme a través de diferentes disciplinas. Poco a poco descubrí que el escenario, la palabra escrita, la imagen y la creación formaban parte de una misma necesidad interior.
Recuerdo especialmente La Habana a través de sus sensaciones. Cuando era joven, me encantaba despertar y salir a caminar, seguir los olores de la mañana y escuchar la música que llegaba desde el interior de las casas. Podía encontrar algo hermoso en casi todo lo que me rodeaba: los colores de las edificaciones, las personas en las calles, el mar, los sonidos de la ciudad. Recuerdo las palabras dulces de mi abuela, el olor a café recién colado que preparaba mi madre y aquella hermosa ilusión que pertenece a la adolescencia, cuando todo todavía parece posible.
Quizás ese sea uno de mis primeros recuerdos del arte: comprender que no siempre estaba colgado de una pared o sobre un escenario. Estaba en el aroma del café, en una canción que salía por una ventana abierta, en los colores de La Habana, en el mar e incluso en la manera en que alguien te hablaba con ternura.
Desde el principio, el arte fue mi manera de comprender el mundo. Estaba presente de forma natural en mi vida, como algo que necesitaba hacer para sentirme plenamente yo misma. Con los años comprendí que aquello que me había acompañado desde la infancia no era una afición pasajera, sino mi verdadera vocación.
El arte se convirtió en una forma de vida porque es el lenguaje a través del cual puedo expresar mejor lo que siento, lo que observo y también lo que imagino. Creo que existen vocaciones que no elegimos conscientemente: simplemente nos acompañan desde el principio.
En mi caso, el arte estaba ahí antes de que yo pudiera siquiera ponerle un nombre.
2- En 2009 dejó Cuba para comenzar una nueva etapa en España. ¿Qué significó ese cambio de país para su desarrollo personal y creativo?
Dejar Cuba en 2009 significó entrar en una etapa completamente nueva de mi vida. España representó un cambio de escenario, pero también una transformación interior. Todo lo que había conocido hasta entonces comenzó a relacionarse con nuevas experiencias, personas, culturas y perspectivas.
Cambiar de país siempre implica una cierta reconstrucción personal. Aprendes a adaptarte, a observar, a escuchar y, sobre todo, a descubrir quién eres cuando estás lejos de aquello que alguna vez conociste como hogar. En mi caso, esa experiencia amplió enormemente mi perspectiva creativa.
También tengo recuerdos muy hermosos de Mallorca, un lugar que llegó a convertirse en una parte importante de mi historia personal. España me sorprendió de muchas maneras. Me enamoré de su cultura, de sus personas, de su comida, de sus paisajes, de su historia y de esos pequeños momentos cotidianos que poco a poco hacen que un lugar se vuelva familiar. España es un país que considero uno de mis lugares favoritos en el mundo.
España también me permitió continuar desarrollándome artísticamente y formar parte de nuevos espacios culturales y profesionales. Allí viví años fundamentales de mi vida; crecí, aprendí y atravesé experiencias que contribuyeron profundamente a formar la mujer que soy hoy.
Con el tiempo comprendí que llevar mis raíces conmigo no significaba permanecer anclada al pasado. Al contrario, podía transformar mis recuerdos, mis experiencias y mis diferentes identidades culturales en materia creativa.
España se convirtió en mi segunda patria de origen, y siento por ella un cariño muy profundo. No siento simplemente que viví allí; siento que una parte de mi historia también pertenece a España. Y poder llegar a la tierra de mis antepasados y caminar por la isla en la que nació mi bisabuelo, en Canarias... Bueno, todo esto permanecerá por siempre en mí.
Creo que la distancia también puede enseñarte a mirar tus propios orígenes de una manera diferente.
3- La literatura ocupa un lugar central en su carrera y su escritura ha evolucionado desde la poesía hacia una narrativa más compleja. ¿Cómo ha cambiado Osiris Valdés como escritora desde sus primeras publicaciones hasta hoy?
He cambiado mucho porque también ha cambiado mi manera de mirar la vida. Mis primeras publicaciones estuvieron profundamente vinculadas a la poesía, a las emociones y a esa necesidad de poner en palabras aquello que a veces resulta difícil explicar.
Mi primer libro publicado, De colores en el arcoíris, fue seguido por El arcoíris de mis deseos insaciables. Ambos libros forman parte de una etapa importante de mi trayectoria literaria y están estrechamente vinculados a esa relación íntima que siempre he mantenido con la poesía.
La poesía ocupa un lugar muy especial en mi vida. Para mí, es una manera de sentir y de mirar el mundo con una sensibilidad diferente. Se trata de encontrar belleza incluso en aquello que duele, transformar una emoción en palabras y, de alguna manera, decir aquello que quizás no sabemos explicar de ninguna otra forma.
La poesía tiene algo íntimo, casi secreto, porque muchas veces surge de lugares dentro de nosotros que ni siquiera conocemos completamente. Es una parte de mí que siempre permanecerá, porque fue una de las primeras formas que encontré para conversar con mis propias emociones y con el mundo que me rodeaba.
Con el tiempo, mi escritura comenzó a buscar otros caminos. La poesía me enseñó a escuchar el lenguaje, a cuidar cada palabra y a comprender que, a veces, una sola frase puede contener un universo entero. La narrativa, en cambio, me permitió llevar esa sensibilidad mucho más lejos: construir mundos, personajes, conflictos, misterios y universos mucho más amplios.
Hoy me interesa especialmente esa frontera donde pueden encontrarse la realidad, la imaginación, la memoria y el misterio.
El diario de Francesca representa, en ese sentido, una etapa diferente de mi escritura. La novela se encuentra ya próxima a su publicación y reúne muchos de los elementos que me han acompañado a lo largo de mi trayectoria artística: literatura, historia, misterio, romance, acción, sensualidad, imaginación y elementos fantásticos. Pero, sobre todo, es una historia sobre la búsqueda de respuestas y el descubrimiento de uno mismo.
Sigo teniendo esa poeta dentro de mí. Simplemente aprendí a darle un universo mucho más grande.
4- Comenzó su carrera periodística en 2019 y ha entrevistado a numerosos profesionales del mundo de la cultura. ¿Qué busca descubrir de una persona cuando se sienta frente a ella para realizar una entrevista?
No me interesa únicamente saber qué ha hecho una persona. Me interesa descubrir quién está detrás de aquello que ha hecho.
Cuando me siento con alguien para realizar una entrevista, intento acercarme a esa parte de su historia que no siempre aparece en una biografía o en una nota de prensa: sus motivaciones, sus sacrificios, sus dudas, los momentos que la han transformado y también esos sueños que todavía conserva y espera cumplir.
Me gusta escuchar a las personas, conocer sus historias y descubrir qué existe detrás de sus palabras. Creo que muchas veces una respuesta aparentemente sencilla puede esconder una experiencia profunda, una emoción o un capítulo de la vida de alguien que merece ser contado.
Para mí, entrevistar es mucho más que hacer preguntas. Se trata de crear un espacio de confianza, un encuentro humano en el que la otra persona pueda sentirse cómoda y expresarse libremente. Y cuando eso sucede, la entrevista adquiere una dimensión mucho más especial.
Quizás mi sensibilidad artística influye en la manera en que me acerco a los demás. Siempre intento mirar más allá de la figura pública, del profesional o de los logros, porque detrás de cada historia existe una persona con sentimientos, esfuerzos, esperanzas y sueños.
Y eso es precisamente lo que más amo del periodismo: descubrir y compartir la historia humana que existe detrás de cada persona.
5- Escritora, poeta, periodista, actriz, artista, editora y empresaria son algunas de las facetas que conviven en su carrera. ¿Cuál es el hilo conductor que conecta todas estas formas de expresión?
La creación.
Todas estas facetas pueden parecer diferentes desde fuera, pero para mí forman parte de una misma identidad. Cuando escribo, creo; cuando actúo, incluso estando sola en la sala de mi casa, porque me encanta recitar mis poemas y el teatro es algo que vive dentro de mí, también estoy creando; cuando hago periodismo, construyo un puente entre una persona y una audiencia; cuando trabajo en una publicación, creo un espacio para que otras voces sean escuchadas; y cuando desarrollo un proyecto empresarial, estoy creando una estructura que permite que esas ideas se conviertan en realidad.
Nunca he sentido que tuviera que elegir una sola forma de expresión. Soy una persona muy curiosa y necesito explorar diferentes lenguajes. Para mí, ser multidisciplinaria no significa dispersión: es una manera de ampliar las posibilidades de la creatividad.
Creo que todas estas facetas dialogan entre sí. La escritora alimenta a la periodista, la actriz alimenta a la escritora, la artista alimenta mi manera de observar y la empresaria me permite convertir algunas ideas en proyectos reales.
Al final, detrás de todas mis facetas está la misma persona: una mujer que necesita crear, comunicar y contar historias.
6- En 2024 fundó Fashionista Edition USA, un proyecto que conecta moda, arte y cultura. ¿Qué lugar quiere que ocupe la revista dentro del panorama cultural y editorial actual?
Fashionista Edition nació de mi deseo de crear un espacio editorial con una mirada amplia sobre la cultura contemporánea. Aunque la moda forma parte de su identidad, nunca quise limitarla exclusivamente a ese ámbito. La revista también aborda el arte, la literatura, el cine y el entretenimiento, la gastronomía, la ciencia, la tecnología, la economía y otras manifestaciones culturales.
Mi intención es que Fashionista Edition sea un punto de encuentro entre diferentes disciplinas y, sobre todo, entre las personas que están creando, pensando y transformando nuestro entorno.
Vivimos en una época en la que las fronteras entre disciplinas son cada vez más permeables. Un artista también puede ser escritor, un diseñador puede relacionarse con la tecnología y una historia cinematográfica puede convertirse en un fenómeno cultural. Esa intersección es precisamente lo que me interesa.
También me interesa dar espacio a voces y proyectos que merecen ser conocidos y crear conversaciones alrededor de la cultura, la creatividad y las personas que existen detrás de ellas.
Fashionista Edition representa una parte importante de mi evolución: no solo contar historias, sino crear el espacio donde esas historias puedan encontrarse con sus lectores.
7- Actualmente desarrolla su carrera desde Estados Unidos y continúa trabajando en literatura, periodismo y proyectos editoriales. ¿Cuáles son sus próximos proyectos y qué nuevas facetas de Osiris Valdés podremos descubrir a través de ellos?
Estoy atravesando un período de intensa creatividad y también de construcción. Uno de mis principales proyectos es El diario de Francesca, que ya se encuentra próximo a su publicación. Esta novela significa muchísimo para mí porque me ha permitido reunir muchos de mis intereses artísticos y literarios dentro de una misma historia.
Al mismo tiempo, continúo desarrollando Fashionista Edition y otros proyectos relacionados con el periodismo, la edición, la cultura y la comunicación. También quiero seguir explorando mi lado artístico y encontrar nuevas maneras de unir literatura, imagen y narrativa.
No sé si hablaría de descubrir una Osiris completamente nueva. Creo que cada proyecto revela una parte de mí que ya estaba ahí, pero que todavía no había tenido la oportunidad de expresarse.
Estoy en un momento de mi vida en el que no quiero poner límites innecesarios a la creatividad. Quiero seguir escribiendo, investigando, entrevistando, creando proyectos y aprendiendo.
Y, sobre todo, quiero conservar algo que me ha acompañado desde niña: la capacidad de asombrarme ante una historia y sentir la necesidad de contarla.
Osiris Valdés continúa mirando hacia el futuro con la misma curiosidad que, según recuerda, la acompañaba desde niña. Su historia habla de raíces, migración, reinvención y, sobre todo, de una necesidad constante de crear. Entre la próxima publicación de El diario de Francesca, el crecimiento de Fashionista Edition y nuevos proyectos vinculados a la literatura, el periodismo y el arte, afronta una etapa en la que no quiere poner límites a la creatividad y en la que permanece intacto su deseo de descubrir historias que merezcan ser contadas.