Los materiales ayudan a identificar qué información conviene buscar antes de comprar, más allá del país de procedencia o la distancia recorrida
- El café que se toma cada mañana, el cacao de una tableta de chocolate o la madera de un mueble comienzan su recorrido mucho antes de llegar al consumidor. Detrás de estos productos hay un territorio, una forma de producción y una cadena de suministro que se relacionan de distintas maneras con los bosques y con las comunidades que dependen de ellos.
Para acercar esta realidad a la ciudadanía, Fundación COPADE ha creado las Rutas del Café, el Cacao y la Madera, tres materiales divulgativos que resumen las principales etapas por las que pasan estos productos, desde sus territorios de origen hasta su transformación, comercialización y consumo. Los contenidos muestran su relación con los bosques, la biodiversidad y las comunidades productoras, así como algunos de los elementos que pueden aportar información sobre las condiciones ambientales y sociales asociadas a su producción.
Las rutas forman parte de "Bosques locales, bosques globales: aunando esfuerzos contra la deforestación importada", un proyecto financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). La iniciativa da continuidad al trabajo desarrollado por Fundación COPADE con Bosques Vivos y conecta la realidad de los bosques tropicales con la gestión forestal en España.
"Conocer el país de origen de un producto es importante, pero no cuenta toda la historia. También debemos saber cómo se ha producido, si podemos seguir su recorrido y qué garantías existen detrás", explica Javier Fernández, fundador y director de Fundación COPADE.
Las rutas del café y el cacao muestran cómo ambos cultivos pueden convivir con árboles forestales, frutales y otras plantas. Estos sistemas pueden contribuir a regular la temperatura y la humedad, proteger el suelo frente a la erosión y crear espacios de alimento y refugio para distintas especies.
La combinación del café o el cacao con frutas, madera y otros productos también permite a las familias productoras diversificar sus ingresos y reducir su dependencia de una única cosecha. No obstante, las condiciones laborales, los precios y la capacidad de organización de los productores influyen en cuánto valor permanece finalmente en el territorio.
La Ruta de la Madera recuerda que la distancia no basta para determinar el impacto ambiental de un producto. Una madera local no garantiza por sí sola una gestión responsable, del mismo modo que una madera tropical no tiene por qué proceder de la destrucción forestal. Para valorar su impacto es necesario conocer el bosque de origen, cómo se ha planificado su extracción y si puede seguirse su recorrido hasta el producto terminado.
Fundación COPADE recomienda fijarse en el origen, la forma de producción, la trazabilidad y las certificaciones ambientales y sociales disponibles.
El proyecto incluye también una plataforma interactiva con vídeos, infografías y datos, además de acciones de formación dirigidas a más de 100 administraciones públicas. En conjunto, prevé acercar estos contenidos a más de 40.000 personas.
Las rutas estarán disponibles próximamente en los canales digitales de Fundación COPADE y del proyecto. Su difusión continuará con la participación de la entidad en ConstruDeal Madrid, los días 15 y 16 de octubre, y en BioCultura Madrid, del 26 al 29 de noviembre.