Restauraciones, nuevos usos, protección jurídica y movilización ciudadana muestran las distintas vías que han permitido garantizar la conservación de los bienes de la Lista Verde
El Monasterio de San Ginés de la Jara, en Cartagena, representa una de las historias de recuperación del patrimonio murciano. La Región de Murcia cuenta actualmente con 3 bienes en la Lista Verde de Hispania Nostra, dentro de los 269 casos recuperados en toda España.
La Lista Verde reconoce aquellos bienes culturales y naturales que, tras haber formado parte de la Lista Roja por encontrarse en riesgo, han logrado superar esa situación gracias a las actuaciones desarrolladas para garantizar su conservación. Creada como parte del sistema de protección y seguimiento del patrimonio de Hispania Nostra, pone el foco en los casos en los que la intervención de administraciones, propietarios, asociaciones, profesionales o ciudadanos ha permitido eliminar la amenaza existente y cambiar el futuro de un bien.
Estos 269 casos muestran que el deterioro del patrimonio no tiene por qué constituir un proceso irreversible. Detrás de cada incorporación a la Lista Verde existen circunstancias y soluciones diferentes, desde intervenciones de restauración y consolidación hasta cambios en la protección jurídica, recuperación de usos, actuaciones promovidas por las administraciones o iniciativas impulsadas por asociaciones y colectivos ciudadanos.
26 ejemplos de recuperación en toda España
La diversidad de la Lista Verde permite recorrer prácticamente todas las formas que adopta el patrimonio cultural y natural español. Un total de 26 ejemplos de bienes incluidos en la Lista Verde, distribuidos por las 17 comunidades autónomas, refleja la variedad de los procesos de recuperación reconocidos por Hispania Nostra.
La Región de Murcia cuenta actualmente con 3 bienes en la Lista Verde. Entre ellos figura el Monasterio de San Ginés de la Jara, en Cartagena, un conjunto singular vinculado al patrimonio religioso y arquitectónico de la región cuya recuperación permite preservar también una parte de la historia y la identidad del territorio.
El recorrido continúa en Andalucía con el lince ibérico en Huelva y la Estación de Ferrocarril de Baza. En Aragón figuran el Lavadero de Lana del Jiloca y la Ermita de San Martín de Terraza. En Cantabria destaca el Cargadero de Mineral de Dícido.
En Castilla y León se encuentran el Entorno de la Fortaleza Califal de Gormaz, el Palomar de Carrascal del Duero y el Monasterio de Santa María de Rioseco. En Castilla-La Mancha figuran el Castillo de Villel de Mesa y la Casa de Josito. En Cataluña se encuentran la Iglesia de Sant Sadurní d'Esperan y el Monasterio de Santa María de Vallverd.
En la Comunidad de Madrid figura el Hospital de San Carlos, en Aranjuez, y en Navarra el Humilladero de Tudela. En la Comunidad Valenciana aparecen el Complejo Minero de San Antón y el lienzo de la muralla almohade del Castillo de Xàtiva. En Extremadura se encuentra El Pontón de Brovales.
En Galicia figuran los frescos de la iglesia de San Vicenzo dos Vilares y la Telleira de Padín. A ellos se suman el Paisaje Cultural de Punta Nati, en Menorca, la Casa Fuerte de Adeje, en Tenerife, y la Iglesia de la Asunción de Luezas, en La Rioja.
En el País Vasco se encuentran el Palacio Maturana-Verástegui y el Torreón de Serantes. Completa el recorrido la Capilla de San Esteban del Mar del Natahoyo, en Gijón.
La variedad de estos bienes muestra que la recuperación patrimonial no se limita a los grandes monumentos. Arquitectura tradicional, patrimonio religioso e industrial, construcciones civiles, paisajes y elementos naturales forman parte de un legado cuya conservación permite mantener viva también una parte de la memoria y de la identidad de los territorios.
La movilización que hace posible la recuperación
Detrás de muchos de los bienes que hoy forman parte de la Lista Verde existe un proceso de movilización que ha permitido reunir voluntades, recursos y actuaciones en torno a su conservación. Administraciones, propietarios, asociaciones, especialistas y ciudadanía han contribuido, de distintas maneras, a que enclaves que atravesaban situaciones de deterioro o abandono puedan afrontar hoy su futuro desde una perspectiva diferente.
La participación ciudadana ha desempeñado un papel especialmente relevante en algunos de estos procesos. Bienes como el Monasterio de Santa María de Rioseco, en Burgos, la Iglesia de la Asunción de Luezas, en La Rioja, o la Capilla de San Esteban del Mar del Natahoyo, en Gijón, son ejemplos de proyectos en los que el micromecenazgo ha contribuido a captar recursos, implicar directamente a la sociedad y favorecer la conservación de su patrimonio.
"Cada incorporación a la Lista Verde es la constatación de que la recuperación del patrimonio es posible. Los 269 bienes que hoy forman parte de ella muestran que, cuando administraciones, propietarios, asociaciones y ciudadanía trabajan conjuntamente, se pueden revertir situaciones de deterioro y garantizar que nuestro patrimonio llegue a las generaciones futuras", señala Araceli Pereda, presidenta de Hispania Nostra.
La Lista Verde permite así reconocer los resultados de las actuaciones realizadas, dar visibilidad a quienes las hacen posibles y mostrar ejemplos concretos de recuperación que pueden servir de referencia para otros bienes amenazados. Cada incorporación supone conservar un elemento del patrimonio y preservar también la memoria, el paisaje y la identidad asociados a él.
50 años defendiendo el patrimonio como responsabilidad compartida
Este balance adquiere especial significado en 2026, año en el que Hispania Nostra celebra su 50 aniversario. Desde su fundación en 1976, la asociación ha defendido la consideración del patrimonio cultural y natural como una riqueza colectiva cuya conservación requiere la implicación tanto de las administraciones y los propietarios como de asociaciones, profesionales y ciudadanía.