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Una revisión visual antes de iniciar el curso puede ser clave para asegurar un rendimiento académico óptimo

Alicia Escuer, directora técnica y de formación de Óptica & Audiología Universitaria, detalla una serie de pautas para proteger la salud visual de los más jóvenes durante la etapa escolar

La exposición al sol y al cloro durante el verano incrementa la sequedad ocular y la irritación ocular

El 30% del fracaso escolar está vinculado a problemas de visión no diagnosticados, según datos del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas

Una revisión visual previa al inicio de las clases permite identificar y corregir las alteraciones en la vista a tiempo, ya que no siempre los defectos refractivos llevan implícito una mala visión

Tras las vacaciones estivales, la vuelta a las aulas exige a los estudiantes un esfuerzo de adaptación en el que la salud visual juega un papel clave. La exposición prolongada al sol y el contacto habitual con el cloro de las piscinas provocan sequedad, picor e irritación ocular, factores que pueden condicionar la capacidad de enfoque y el aprendizaje de los menores.

Según datos del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas, aproximadamente el 30 % de los casos de fracaso escolar guardan relación directa con problemas de visión, mientras que uno de cada cuatro niños en edad escolar padece alguna anomalía visual sin diagnosticar. Esto tiene especial importancia, ya que aproximadamente el 80 % de la información que recibimos entra por los ojos.

Frente a esta realidad, una revisión visual previa al inicio de las clases permite identificar y corregir estas alteraciones a tiempo, ya que no siempre los defectos refractivos llevan implícito una mala visión. Por ejemplo, en el caso de la hipermetropía, los niños no suelen quejarse de ver mal, sin embargo, suelen presentar síntomas como dolor de cabeza o enrojecimiento ocular y rechazan actividades como la lectura.

Alicia Escuer, directora técnica y de formación de Óptica & Audiología Universitaria, destaca la importancia de la prevención y detalla una serie de pautas para proteger la salud visual de los más jóvenes durante la etapa escolar:

Revisiones periódicas: Escuer aconseja acudir al especialista al iniciar la etapa de lectoescritura (si no hay síntomas previos) y realizar un control visual al menos una vez al año.

Distancia adecuada ante las pantallas: Es importante mantener una separación de entre 2 y 3 metros para la televisión; 60-80 cm para ordenadores de sobremesa; 50 cm para portátiles; y entre 35 y 40 cm para dispositivos móviles y tabletas.

Descanso visual (regla 20-20-20): Pausar la vista cada 20 minutos durante 20 segundos, enfocando a un objeto situado a unos 6 metros de distancia (20 pies).

Higiene postural: Garantizar que el niño estudie con la espalda recta a 90 grados y los pies apoyados en el suelo, evitando inclinarse en exceso sobre el papel.

Iluminación adecuada: Priorizar la luz natural. Si se usa luz artificial, se debe evitar el uso de pantallas a oscuras y colocar el foco de iluminación en una posición que no genere sombras ni reflejos molestos.

Protección solar homologada: Utilizar gafas de sol durante todo el año, que cuenten con la homologación y los estándares de calidad de la Unión Europea.

Higiene de manos: Inculcar el hábito de no frotarse los ojos con las manos sucias.

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