Los contenidos digitales cuestan 164 euros menos por alumno que los libros en papel, pero se han encarecido un 46% desde 2022, frente al 27% del formato tradicional.
El ahorro no cuenta toda la historia: disponer de una tableta u ordenador, las condiciones de las licencias y la posibilidad de reutilizar los contenidos entre hermanos también pueden cambiar el coste real para las familias.
La digitalización de las aulas ha cambiado también la forma en la que muchos alumnos acceden a los contenidos educativos. A las puertas de un nuevo curso, el debate sobre el papel de la tecnología en la educación coincide con una realidad que afecta directamente a las familias: el formato de los libros que utiliza cada centro también tiene un impacto en la factura de la vuelta al cole.
En 2026, los libros digitales incluidos en la cesta escolar analizada por idealo cuestan 207 euros, frente a los 371 euros de los libros en papel. La diferencia alcanza los 164 euros por alumno, por lo que el formato digital continúa siendo aproximadamente un 44% más barato que el tradicional.
El libro digital se encarece más rápido que el de papel
No obstante, hay un dato que cambia la fotografía: los libros digitales se han encarecido un 46% desde 2022, mientras que los libros en papel han aumentado más de un 27% en el mismo periodo. La pregunta, por tanto, ya no es únicamente cuánto cuesta un libro digital frente a uno tradicional, sino cuánto ha cambiado realmente la ventaja económica del formato digital y qué hay que tener en cuenta antes de elegirlo.
En este sentido, en 2022, los libros digitales eran un 51% más baratos que los de papel; en 2026, la diferencia se sitúa en el 44%.
La diferencia es todavía más llamativa si se observa el último año. Entre 2025 y 2026, los libros digitales han pasado de 192 a 207 euros, un 7,7% más. Los libros en papel, en cambio, aumentan un 1,6%. En otras palabras, el formato digital continúa siendo más económico, pero su precio está creciendo a un ritmo considerablemente mayor.
"El dato más interesante no es solo que el libro digital siga siendo más barato, sino que la distancia entre ambos formatos se está estrechando en términos relativos. Para las familias, esto significa que el modelo elegido por el centro puede tener un impacto muy diferente en el presupuesto escolar dependiendo del formato utilizado", señala Kike Aganzo, director de Comunicación de idealo.
Casi 3 de cada 4 euros se van en libros de texto
La elección entre papel y digital cobra todavía más importancia si se tiene en cuenta cuánto pesan los libros dentro del presupuesto escolar. La cesta completa de la vuelta al cole en 2026 alcanza más de 500 euros por alumno con libros en papel. De esa cantidad, más de 370 euros corresponden únicamente a los libros, casi 3 de cada 4 euros del gasto total.
La alternativa digital reduce la cesta hasta los 340 euros, lo que supone una diferencia de 164 euros por alumno. Por tanto, el formato de los contenidos educativos utilizado por cada centro puede marcar una diferencia significativa en el desembolso que afrontan las familias al inicio del curso.
El precio del libro digital no cuenta toda la historia
La diferencia de precio entre ambos formatos tampoco significa necesariamente que el desembolso de una familia se limite al coste de los contenidos digitales. Cuando un centro utiliza libros digitales, el alumno necesita disponer de un dispositivo compatible, como una tableta u ordenador.
Cuando analizamos el coste de los contenidos digitales, es importante no quedarse únicamente con el precio del libro. Si el alumno ya dispone del dispositivo necesario, el ahorro frente al papel puede ser significativo. Pero si hay que adquirir una tableta u ordenador específicamente para estudiar, ese coste también debería incorporarse a la cuenta.
Un libro digital funciona de forma diferente a uno de papel
Otra diferencia que puede pasar desapercibida tiene que ver con la forma de acceso y las condiciones de uso. En el caso del papel, un libro puede pasar de un hermano a otro, venderse o prestarse una vez terminado el curso, siempre que su edición siga siendo válida. En los contenidos digitales, las condiciones de uso dependen del modelo de licencia y del proveedor, por lo que no siempre funcionan como un libro físico que se puede conservar y reutilizar libremente.
Esto significa que, cuando un centro opta por un modelo basado en contenidos digitales, las familias no necesariamente están adquiriendo un producto que puedan reutilizar o transmitir en las mismas condiciones que un libro físico.
"El concepto de propiedad es diferente. Un libro en papel puede pasar de un hermano a otro o incluso venderse una vez utilizado. En los contenidos digitales, lo habitual es que el acceso esté vinculado a unas condiciones de licencia. Es una cuestión que las familias deberían conocer porque afecta al coste real y a la posibilidad de reutilizar los contenidos Es una diferencia que puede resultar especialmente relevante en familias con varios hijos. Un ahorro de 164 euros para un alumno puede tener una lectura diferente cuando hay que comprar los mismos contenidos para varios hermanos y no existe la posibilidad de reutilizar el material", concluye Kike Aganzo, director de Comunicación de idealo
Más digitalización también implica más tiempo frente a las pantallas
La cuestión económica se cruza además con otro debate que está cada vez más presente en las familias y en el ámbito educativo: el papel que deben ocupar las pantallas en el aprendizaje.
Cuando los contenidos educativos se utilizan a través de una tableta u ordenador, parte del tiempo de estudio se desarrolla necesariamente frente a una pantalla. Esto introduce una variable adicional que no existe de la misma manera con el libro físico.
La fotografía de 2026 deja así una paradoja: los libros digitales siguen siendo considerablemente más baratos que los de papel, pero su precio ha crecido mucho más rápido en los últimos cuatro años. Y aunque el formato utilizado depende de las decisiones de los centros educativos, conocer las diferencias de coste, las condiciones de las licencias y las necesidades tecnológicas permite a las familias entender mejor qué implica el modelo de vuelta al cole al que se enfrentan.