Los procesos de evaluación con Open Banking de ubimia® registran tasas de consentimiento de entre el 80% y el 90%
Compartir información bancaria con una entidad financiera sigue provocando cierta desconfianza y para muchos consumidores la primera reacción sigue siendo el recelo. Pero cuando ese paso puede ayudarles a conseguir una respuesta más rápida o mejores condiciones en un préstamo, la mayoría está dispuesta a hacerlo.
Los datos de ubimia®, multinacional española especializada en soluciones para la gestión del riesgo de crédito, lo confirman: en las entidades financieras que utilizan sus procesos de evaluación basados en Open Banking, entre el 80% y el 90% de los solicitantes autoriza el acceso temporal a sus datos bancarios durante el análisis de una operación de financiación.
"No es un resultado puntual. Lo vemos de forma consistente en distintos tipos de entidades y productos. El problema no suele ser compartir los datos, sino no entender para qué se piden", afirma Agustín Rodríguez, CEO de ubimia®.
Una de las principales dudas de los usuarios tiene que ver con la seguridad. Sin embargo, Open Banking no implica compartir las claves de acceso a la banca digital. Se trata de un sistema regulado por la normativa europea PSD2 que permite autorizar, durante un tiempo limitado, la consulta de determinada información bancaria. Cuando el proceso es claro y el cliente entiende qué está autorizando, la confianza aumenta y el consentimiento deja de verse como un riesgo.
Para ubimia®, el otro factor decisivo es que el usuario perciba un beneficio claro. Si sabe que compartir esa información puede traducirse en una respuesta más rápida o en mejores condiciones de financiación, el consentimiento deja de verse como un obstáculo.
"Ocurre algo parecido a lo que ya pasa con las tarjetas de fidelización. La gente comparte sus datos cuando percibe un beneficio claro. En el acceso al crédito sucede exactamente lo mismo", señala Rodríguez.
Para las entidades financieras, esta información aporta una visión más completa del solicitante. No se limita a la información de perfil sociolaboral que se obtiene en los procesos tradicionales de concesión con la presentación de documentación como las nóminas, también permite conocer aspectos como la estabilidad de los ingresos, los gastos habituales o la capacidad real de ahorro.
"Cada vez será más habitual que los clientes autoricen este acceso. La diferencia ya no estará en disponer de los datos, sino en convertir esa información en mejores decisiones de riesgo", concluye Rodríguez.