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¿Existe realmente el posparto exprés? No siempre el abdomen plano significa que esté recuperado

Las redes sociales pueden confundir incentivando una apariencia en la recuperación que no es real

AEDA responde: Fisioterapia y cirugía no compiten sino que respaldan necesidades diferentes y, en determinados casos, forman parte de un mismo proceso

Celebrities o influencers como Ariadne Artiles, María Castro, María Fernández Rubíes o Estela Grande han hablado abiertamente sobre su experiencia durante el posparto, haciéndose eco de las consecuencias que puede derivar a nivel físico e incluso emocional padecer diástasis abdominal. Sin embargo, paralelamente las redes sociales también han impulsado otra narrativa: la del posparto exprés, valorando la rapidez con la que una mujer vuelve al gimnasio, recupera la cintura o aparece en bikini con el abdomen plano.

Sin embargo, desde la Agrupación Española de Diástasis Abdominal (AEDA), cuestionan que el por una apariencia física aparentemente recuperada no tiene por qué significar que lo esté realmente. Una mujer puede mostrar un abdomen aparentemente plano y continuar presentando diástasis o alteraciones funcionales; otra puede no haber recuperado su silueta anterior y, sin embargo, haber recuperado fuerza, control y capacidad para realizar su vida diaria con seguridad. Un mito ampliamente extendido es el de que cuánto antes empieces a realizar ejercicios de recuperación, vuelvas al gimnasio y a tu rutina habitual de entrenamiento, antes recuperarás tu figura. Sin embargo, es importante tener en cuenta que aquí, entran en juego numerosos factores: no existe un plazo universal para recuperarte del posparto.

En muchos casos, se puede comenzar con la rehabilitación, los cuidados y el movimiento adaptado en fases tempranas del posparto. No obstante, cada caso y cada mujer es completamente diferente. Es vital no caer en la tentación de compararse y tener muy presente que depende de multitud de variables como el tipo de parto (vaginal o cesárea, o si hubo desgarros o dolor), la cicatrización, el suelo pélvico, la existencia de diástasis o hernias, el control abdominal, la gestión de presiones, el estado previo de la mujer y sus circunstancias personales.

En ese sentido, las redes sociales en ocasiones hacen que los mensajes sobre cómo ser más efectivos en la recuperación, no sirva a todas las mujeres, justamente porque cada caso ha de tratarse de forma diferente. A ello se le suma, la falta de fiabilidad. Un estudio publicado en 2025 sobre contenidos de Instagram relacionados con diástasis y ejercicio encontró que el 60,7 % de las publicaciones seleccionadas ofrecía recomendaciones que no estaban respaldadas por la literatura científica, y solo el 7,1 % mencionaba alguna fuente. Las mujeres entrevistadas describieron mensajes contradictorios, confusión e incluso miedo a moverse.¹

Las redes sociales pueden volverse peligrosas al difundirse imágenes de “antes y después” que pueden inducir a error, pues esta imagen puede estar falseada o depender de condicionantes como la postura, la ropa, el ángulo de la fotografía o la edición de la imagen. Este tipo de contenido en redes sociales suele estar acompañado de retos del tipo “los hipopresivos que te harán recuperar tu cintura” o “vuelve a tu físico habitual en tan solo 21 días”. Normalmente ejercicios que si no se realizan de manera pautada y guiada por un profesional podrían incluso ser perjudiciales.

Entonces, ¿cómo se puede saber si se está realmente recuperada? Los expertos de AEDA aconsejan realizar una consulta con médicos especializados cuando surgen algunos de estos síntomas:

Abombamiento marcado en la línea media al incorporarse, toser, cargar peso o entrenar.

Sensación mantenida de debilidad, falta de sostén o dificultad para conectar el abdomen con el movimiento.

Dolor o molestias abdominales, lumbares o pélvicas que limiten las actividades habituales.

Síntomas del suelo pélvico, como pérdidas de orina, presión o pesadez.

Un bulto localizado compatible con hernia, con dolor intenso, náuseas o vómito.

AEDA insisten en la necesidad de ponerse en manos de profesionales cirujanos o fisioterapeutas que guíen de forma adecuada. Fisioterapia y cirugía no son opciones enfrentadas, sino respuestas a necesidades distintas que, en ciertos casos, se complementan dentro de un mismo proceso.

La fisioterapia aborda la diástasis desde una valoración integral, no solo la distancia entre los rectos. El tratamiento (educación, reeducación de presiones, trabajo de fuerza progresivo, retorno al deporte) se adapta a cada mujer.

La cirugía, por su parte, no es una consecuencia automática de la diástasis ni un atajo estético. Se indica de forma individualizada cuando hay diástasis persistente con repercusión relevante, hernias asociadas, fracaso del abordaje conservador o un impacto anatómico-estético significativo que la paciente quiera resolver. Las guías europeas recomiendan valorar primero la fisioterapia y diferencian el abordaje según exista o no hernia asociada².

Incluso cuando se opta por la cirugía, el proceso incluye preparación previa y recuperación posterior, para que la intervención no sea un "parche" aislado sino parte de una recuperación funcional completa..

En cualquier caso, la Agrupación Española de Diástasis Abdominal propone sustituir la pregunta “¿cuándo volveré a verme como antes?” por otras más útiles como “¿qué necesita ahora mi cuerpo?”, “¿cómo responde mi abdomen al esfuerzo?” y “¿qué profesional debe acompañarme en esta fase?”. Recuperarse no consiste en ganar una carrera contra otras mujeres, sino en volver a confiar en el cuerpo y devolverle capacidad, seguridad y función.

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