El guitarrista madrileño fusiona flamenco, jazz y músicas del mundo junto a Chano Domínguez, Jorge Pardo, Carles Benavent y Duquende en su nuevo disco.
Por Susan Villa.
Agustín Carbonell, conocido artísticamente como El Bola, pertenece a una de las dinastías flamencas más importantes de Madrid. Guitarrista, compositor y profundo conocedor del acompañamiento al cante y al baile, ha construido una extensa trayectoria artística que lo ha llevado a recorrer los cinco continentes y a compartir escenario con grandes figuras del flamenco y de la música.
El artista madrileño acaba de publicar Dueño de la nada, un trabajo discográfico nacido de la madurez, la experiencia y una búsqueda creativa desarrollada durante décadas. Sus doce composiciones trazan un diálogo entre la tradición flamenca, el jazz y las músicas del mundo, incorporando los colores y lenguajes que descubrió durante sus estancias en Brasil, Andalucía, Túnez y la India.
En esta entrevista concedida a Susan Villa, Agustín Carbonell recuerda sus primeros pasos dentro de una familia estrechamente vinculada al flamenco, explica el sentido espiritual y personal de su nuevo álbum y habla de la huella que dejó en él Paco de Lucía. También aborda sus numerosas colaboraciones y los proyectos con los que desea continuar ampliando una trayectoria marcada por la libertad y la inquietud musical.
Pregunta. Usted nació en una de las dinastías flamencas más importantes de Madrid. ¿Cuándo comprendió que la música sería el eje de su vida?
Respuesta. Sí, realmente nací en una familia muy flamenca. Mi abuelo ya era profesional en los años 20 y todos sus hijos, incluido mi padre, alternaron con todas las figuras de entonces, en el esplendor del flamenco en Madrid. Mi padre me llevaba a los tablaos y mi círculo siempre ha sido esto. Yo empecé muy pequeño acompañando a mi padre, pero sentía algo especial musicalmente desde que nací, y empecé a componer mis cosas desde muy chico.
Pregunta. Su nuevo disco, Dueño de la nada, se presenta como una obra de madurez en la que desnuda su alma. ¿Qué momento personal y artístico refleja el título?
Respuesta. Realmente me queda mucho por hacer, pero este disco es la consecuencia de muchas historias a lo largo de mi vida. Tiene un concepto espiritual y una mirada íntima…
Pregunta. Algunas composiciones comenzaron a gestarse en 1997, durante su estancia en Brasil, y fueron evolucionando con sus viajes por Andalucía, Túnez y la India. ¿Cómo han transformado estos lugares su manera de componer y entender el flamenco?
Respuesta. Yo estoy componiendo desde el año 97; acababa de terminar el disco Vuelo flamenco. Empecé a crear muchas cosas en Brasil con otro sentido. Después volví a España ocho años más tarde y me instalé en Túnez. Estudié algo de música árabe y el laúd. Verdaderamente me interesa mucho el concepto de composición a nivel sonoro e histórico, más que las composiciones en sí. Por eso mi música tiene colores del jazz clásico y, por supuesto, flamenco, con una mirada propia…
Pregunta. En este trabajo, la tradición flamenca dialoga con el jazz y las músicas del mundo. ¿Cómo consigue respetar las raíces sin renunciar a la experimentación y a la libertad creativa?
Respuesta. Se puede tener libertad creativa cuando has conocido el flamenco de acompañamiento al cante y al baile. Todo esto te da un juego muy singular, pero también tienes que tener conocimiento del jazz y de otras músicas para intentar formar un lenguaje común. En definitiva, nace del universo propio que uno crea.
Pregunta. Entre las piezas del álbum se encuentra "A Paco", dedicada a su maestro y amigo Paco de Lucía. ¿Qué representa su figura en su trayectoria?
Respuesta. Paco de Lucía ha sido el baluarte de nuestra generación. He tenido la suerte de conocerlo personalmente y tejer una pequeña amistad. Tengo muchísimo respeto por su arte y su persona. Este tema salió del alma y es un homenaje íntimo, utilizando músicas suyas; es un collage musical que nació de un sentimiento profundo.
Pregunta. El disco reúne a músicos como Marc Miralta, Manel Fortià, Chano Domínguez, Jorge Pardo, Carles Benavent, Duquende y otros grandes artistas. ¿Qué han aportado estas colaboraciones al carácter y al sonido de Dueño de la nada?
Respuesta. Creo que todos sabemos quiénes son artísticamente. Todos estos grandes artistas, además, son mis amigos, y que estén en este disco para mí es un orgullo; significa algo muy especial.
Pregunta. Después de recorrer los cinco continentes y desarrollar una extensa trayectoria como guitarrista, compositor y autor, ¿cuáles son sus próximos proyectos?
Respuesta. La idea que tengo para el próximo trabajo es grabar un disco de guitarra sola y producir a otros artistas…
Dueño de la nada representa mucho más que un nuevo capítulo en la discografía de Agustín Carbonell: es la síntesis de una vida dedicada a la guitarra, de los aprendizajes adquiridos durante sus viajes y de una forma profundamente íntima de entender el flamenco. Sus palabras muestran a un creador que respeta la herencia recibida, pero que continúa mirando hacia nuevos horizontes, con la intención de grabar un trabajo de guitarra sola y producir a otros artistas. Ha sido un placer conversar con El Bola y acercarnos a la sensibilidad, la memoria y la libertad creativa que laten detrás de su música.