Una comida en la terraza, una barbacoa entre amigos, un aperitivo improvisado o una cena al aire libre. Son momentos para compartir en los que se busca disfrutar sin complicaciones y con la mejor calidad. Pensando en esas ocasiones, Miguel España e Hijos propone sus Ecopacks, una gama de embutidos loncheados lista para servir que combina sabor, practicidad y un envase más sostenible
Hay algo que el calor hace de manera inevitable: reúne a la gente alrededor de una mesa. Las barbacoas, las terrazas, los aperitivos improvisados, las noches que empiezan con una tabla y terminan mucho más tarde de lo previsto. En esos momentos, el formato en que se presenta la comida no es un detalle secundario: determina cómo se sirve, cómo se comparte, cuánto se disfruta e influye en la reducción del desperdicio alimentario.
Miguel España e Hijos lo lleva entendiendo desde 1986, en el año en que inició sus cuatro décadas de trayectoria, y por este motivo la empresa toledana lanzó hace ya 3 años este formato, Ecopack, muy adaptado para el verano. Embutidos loncheados listos para servir, en formatos pensados para compartir y envasados con criterios de sostenibilidad que convierten cada elección de compra en un gesto también responsable.
"Cuarenta años nos han enseñado que la calidad del producto es necesaria, pero no suficiente. El consumidor quiere disfrutar sin complicaciones, compartir con facilidad y, cada vez más, hacerlo sin sentir que está eligiendo en contra del medioambiente. Los Ecopacks son nuestra respuesta a esas tres demandas al mismo tiempo", señala Miguel Ángel España, gerente de Miguel España e Hijos.
Los Ecopacks de Miguel España e Hijos recogen lo mejor de su catálogo en una presentación que prescinde de lo accesorio. El Chorizo Extra, el Salchichón Extra, el Lomo Embuchado y el Salchichón de Toledo —en formato de 200 gramos— llegan ya cortados, sin necesidad de preparación, manteniendo la curación propia de una pieza entera y con la practicidad que exige el consumo informal. A ellos se suman los formatos ibéricos: el Chorizo Ibérico, el Salchichón Ibérico y el Lomo de Cebo Ibérico 50% Raza Ibérica, en presentaciones de 150 gramos que llevan la experiencia de la charcutería artesanal directamente a la mesa. La incorporación más reciente a esta gama es el Lomo Embuchado Reducido en Sal, que amplía la oferta hacia quienes buscan disfrutar del sabor sin renunciar a un perfil nutricional más ajustado.
Lo que hace singular a este formato no es solo la comodidad, sino la inteligencia con la que se responde a cómo se consume realmente. En verano, el consumo es más espontáneo, más colectivo y menos predecible en sus tiempos.
La dimensión sostenible de los Ecopacks no es una declaración de intenciones, sino una realidad cuantificada. Frente a los envases tradicionales de la gama, el nuevo formato emplea cartón reciclado y reciclable en sustitución del plástico, logrando reducir su uso en un 75%. El impacto en las emisiones de CO2 derivadas de la producción y el transporte de los envases ha descendido un 25% en los últimos tres años. En paralelo, más del 30% de los materiales de embalaje que utiliza la empresa ya son reciclables, lo que permite que una parte significativa de sus envases pueda reincorporarse al ciclo productivo en lugar de convertirse en residuo.
Todo esto sucede en un año especialmente significativo para la compañía. Miguel España e Hijos cumple en 2026 cuatro décadas desde su fundación, una trayectoria que la ha convertido en referente nacional en el sector del embutido curado y en líder reconocida en lomo, con presencia en más de 75 países. Ese recorrido no ha sido lineal ni estático: la empresa ha sabido leer los cambios en los hábitos de consumo y adaptarse a ellos sin perder lo que la define: la elaboración artesanal, la calidad de las materias primas y la confianza ganada generación tras generación. Los Ecopacks son, en ese contexto, una síntesis muy clara de lo que significa cumplir cuarenta años con ambición: llevar el producto de siempre al momento de hoy, de la manera en que hoy se consume.