Las comparaciones son odiosas, pero también, en cierto modo inevitables. Especialmente cuando, como es el caso, están fundamentadas sobre las tablas de la excelencia. A nadie se le escapa que las formas, la entrega, la sensibilidad y esa inconfundible mirada inyectada en sangre flamenca que caracterizan a Israel Fernández, uno de los grandes cantaores y compositores que ha dado el género en lo que llevamos de siglo XXI, recuerdan a gigantes de la talla de Morente, La Niña de los Peines, Lole y Manuel o, sobre todo, Camarón de la Isla, pero hablamos de un artista que consigue transformar a sus referentes en una personalidad tan propia como reconocible. Cuando Israel canta, incluso cuando calla, le reconoces. Y te rindes ante él.
Asimismo, confirmado por espectáculos como el que ofreció en la 65° edición del Festival Internacional del Cante de las Minas, quizá sea hora de ir aupando al toledano a escalones, cuanto menos, (muy) cercanos a aquellos en los que se encuentran situados los titanes que pueblan su mapa de influencias. Y es que, desde el primer segundo en el que pisó las sagradas tablas del Antiguo Mercado Público ante una audiencia que agotó entradas con semanas de antelación, Israel Fernández resplandeció con la fuerza de un clásico contemporáneo, de un intérprete extraordinario, de una de esas presencias escénicas cuyo impacto es inmediato y, al mismo tiempo, duradero.
Capaz de ser el más tradicional de los tradicionales y el más renovador de los renovadores, a veces de una canción a otra, la trayectoria del manchego está formada por una serie de trabajos discográficos de primer nivel donde sobresalen puntos tan altos como 'La inocencia', 'Por amor al cante', con Antonio El Relojero, o el soberbio 'Pura sangre', su obra más redonda hasta la fecha, y una justificada fama como animal de directo, alma artística transformadora capaz de cautivar tanto a expertos como a neófitos en la materia.
Con una propuesta engalanada con la percusión de Ane Carrasco, las palmas de Marcos Carpio y Ángel Peña y la sublime guitarra del genio jerezano Diego El Morao, compañero fiel con el que se entiende a la perfección en todas y cada una de las piezas, tremenda la manera en la que sus sensibilidades se unifican en un memorable estallido, Fernández transitó por pasajes musicales que fueron de alegrías a tangos, pasando por otros palos como la bulería o los fandangos con una deslumbrante maestría. Su voz, inmensa como la 'Catedral del Cante', es un animal vivo que ruge o acaricia, agita o calma, revienta o sobrecoge, ya sea acompañado por sus músicos, completamente a solas o a voz y al piano, como ocurrió en este último sentido con una inolvidable granaína dedicada a Pepe Habichuela, legendario guitarrista premiado con el 'Castillete de Oro' del festival el pasado 4 de agosto de 2025 al que Israel recordó visiblemente emocionado en múltiples ocasiones.
La última Gala Flamenca de esta 65° edición, recordemos que cuatro de las cinco celebradas en este 2026 colgaron el cartel de 'entradas agotadas', supuso un cierre soñado, un hasta pronto escrito con tinta de oro y marfil, en referencia al gran protagonista de esta despedida, y la confirmación de que, con artistas de la talla de Israel Fernández, capaces de dar forma a actuaciones de un nivel tan excelso, el presente y el futuro del certamen están (todavía) más asegurados.
CONEXIÓN SELLADA
Al igual que en la jornada de ayer con su compañero Yerai Cortés, la Avenida del Flamenco se transformó inmediatamente después del concierto de Israel Fernández en un lugar de peregrinación al que acudir para terminar de redondear la ovación. Así, el artista manchego descubrió su placa conmemorativa en uno de los rincones más especiales de La Unión, sellando para siempre su conexión con el municipio y con el Festival Internacional del Cante de las Minas.
'MADRUGÁ FLAMENCA'
La noche, lejos de acabar, alargó su toque con una nueva entrega de la 'Madrugá Flamenca'. Impulsada en colaboración con Tecsumaga / Flamencum, la velada contó con la actuación del bailaor Miguel Fernández Rivas 'El Yiyo', quien mostró su talento sobre el escenario del Café-Cantante.