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Aprovecha el fin de semana y descubre tres consejos sobre cómo aplicar la técnica del “focusing” en el trabajo

Más de 670.000 bajas laborales en España están vinculadas a problemas de salud mental (Datos del Instituto Nacional de la Seguridad Social / INSST)

En los últimos años, las empresas en España han mostrado una preocupación creciente por ofrecer un entorno de trabajo saludable, ya sea invirtiendo en seguros de salud que incluyan cobertura psicológica o colaborando con plataformas de terapeutas que atienden a los empleados de forma gratuita o a precios accesibles. Es un hecho que el debate sobre la salud mental ha ganado un espacio prioritario en las organizaciones.

Sin embargo, en un escenario en el que los trastornos mentales se han consolidado como la segunda causa de baja por incapacidad temporal en España, alcanzando más de 670.000 procesos de baja laboral al año y un incremento del 490 % en síntomas emocionales ligados al trabajo entre 2018 y 2024 según el INSST, los analistas de Recursos Humanos advierten que limitarse a "estar en el presente" ya no resulta suficiente. 

Es en este contexto de sobrecarga laboral continua donde una metodología filosófica y psicoterapéutica desarrollada en la década de 1960 vuelve a situarse en el centro de atención: el Focusing (o Focalización), creado por el filósofo y psicólogo austríaco Eugene Gendlin en la Universidad de Chicago.

Durante su trabajo junto a Carl Rogers, Gendlin observó un patrón determinante: los clientes que lograban transformaciones reales en su vida durante la terapia no eran necesariamente quienes analizaban racionalmente sus problemas, sino aquellos que lograban acceder a una sensación corporal previa a las palabras.

Gendlin denominó a esta percepción felt sense (o "sensación sentida"). El Focusing es, en esencia, un proceso estructurado para escuchar al cuerpo; no solo los latidos del corazón o la tensión muscular puntual, sino el significado corporativo y global que el organismo alberga sobre un desafío o decisión concreta.

"El Mindfulness es una herramienta excelente para acallar el ruido externo y calmar el sistema nervioso, funcionando como una vía de entrada ideal. Sin embargo, cuando un directivo o profesional necesita decidir qué rumbo tomar en su carrera o cómo resolver un bloqueo estratégico con su equipo, necesita respuestas, no solo silencio o dejar pasar los pensamientos. Ahí es donde entra el Focusing: no busca vaciar la mente, sino investigar qué intenta comunicar ese malestar físico", explica Luciane Rabello, psicóloga, especialista en RR. HH. y CEO de TalentSphere People Solutions.

Aunque ambas prácticas comparten el uso de la pausa y la conciencia interna como punto de partida, sus dinámicas y lo que aportan al practicante siguen caminos opuestos. El mindfulness, o atención plena, se centra en estabilizar la mente y observar el momento presente sin juicios. Para ello, utiliza puntos de referencia como la propia respiración, los sonidos del entorno o las sensaciones físicas generales. Su objetivo principal es fomentar la calma, reducir la reactividad y ralentizar el flujo de pensamientos cotidianos, actuando como un excelente freno para la agitación mental.

Por su parte, el Focusing, o “Focalización”, va un paso más allá de la contemplación. En lugar de limitarse a observar y dejar pasar los pensamientos, esta práctica establece un diálogo activo con la sensación sutil y difusa que el cuerpo alberga respecto a un problema concreto, lo que se conoce como «felt sense». El resultado que se persigue no es solo la relajación momentánea, sino la obtención de claridad práctica, la resolución de bloqueos internos y una sensación física real de alivio y liberación de la tensión.

“Vivimos en una era de hiperestimulación mental. Los profesionales intentan resolver dilemas profesionales complejos únicamente a nivel racional, acumulando hojas de cálculo, datos y listas de pros y contras. Sin embargo, la toma de decisiones acertada depende en gran medida de escuchar la intuición corporal, ese “apretón en el pecho» o esa «sensación de expansión» ante una elección. El Focusing enseña al profesional a traducir esa sensación corporal en una orientación práctica”, destaca la experta.

Teniendo en cuenta este contexto, Luciane Rabello, fundadora de TalentSphere People Solutions, una institución dedicada a la creación de contenido intelectual sobre el mundo laboral, ha recopilado cinco consejos sobre cómo aplicar el Focusign en tu día a día

Crea un espacio interior (Clearing a Space): Antes de una reunión importante o al enfrentarte a un proyecto difícil, detente durante dos minutos. Pregúntate para tus adentros: “¿Cómo me siento hoy respecto a mi carrera o a esta decisión?”. En lugar de responder de forma racional, siente la respuesta en tu cuerpo

Identifica la sensación corporal: fíjate dónde se manifiesta el problema: en la garganta, en el estómago, en el pecho, y cómo se siente: pesada, oprimida, confusa;

Encuentra un gancho o una palabra clave: Ponle un nombre sencillo a esa sensación, sin intentar corregirla. Puede ser simplemente “un nudo”, “una presión” o “una duda fría”.

Pregúntale al cuerpo: Haz preguntas directas a la sensación: “¿Qué necesita esta sensación para aliviarse?” o “¿Qué es lo que realmente me está frenando en este proyecto?”. Deja que la respuesta surja del propio cuerpo, y no de la lógica habitual;

Acepta la respuesta (Felt Shift): Cuando surge la revelación, el cuerpo suele liberar la tensión con un suspiro o una sensación de alivio físico. Esa es la señal de que se ha alcanzado la claridad.

“En la práctica de la formación y el desarrollo (T&D), vemos a profesionales que aplican este enfoque en momentos cruciales: antes de negociaciones difíciles, en momentos de transición de puesto o al redefinir los objetivos. Cuando enseñas a un líder a hacer una pausa y a comprobar su ‘feeling’, deja de reaccionar en piloto automático y empieza a responder con madurez y autenticidad”, concluye Luciane Rabello, creadora de TalentSphere.

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