ubimia® defiende que la verdadera desconexión no depende de apagar el ordenador, sino de contar con una forma de trabajar que permita que la empresa siga funcionando aunque parte del equipo esté de vacaciones
Cada verano se repite la misma situación en miles de empresas. Proyectos que se ralentizan, decisiones que esperan al regreso de determinadas personas, reuniones que se posponen y empleados que siguen respondiendo mensajes desde la playa para evitar que el trabajo se amontone.
Aunque el derecho a la desconexión digital está reconocido, la realidad demuestra que muchas organizaciones siguen dependiendo del conocimiento y la disponibilidad de determinadas personas. Las vacaciones, más que cualquier otro momento del año, evidencian hasta qué punto una empresa está realmente preparada para funcionar de forma autónoma.
Para ubimia®, multinacional española especializada en soluciones tecnológicas, datos e Inteligencia Artificial para la gestión del ciclo de vida del crédito, el reto no está en organizar los turnos de vacaciones, sino en la forma en que se organiza el trabajo durante todo el año.
"Muchas empresas descubren en verano que determinados procesos siguen dependiendo de personas concretas. Cuando alguien se va de vacaciones y la actividad se ralentiza, el problema no son las vacaciones, sino la organización del trabajo", explica Agustín Rodríguez, CEO de ubimia®.
La compañía opera desde hace años con eWORK, un modelo organizativo que trasciende el teletrabajo y establece una forma estructurada de coordinar equipos independientemente del lugar desde el que trabajen. El sistema combina autonomía, objetivos claramente definidos, seguimiento periódico, procesos estandarizados y herramientas propias que facilitan la coordinación entre equipos distribuidos.
Este planteamiento permite que el conocimiento permanezca en la organización y no dependa exclusivamente de personas concretas, reduciendo los cuellos de botella que suelen hacerse más visibles durante los meses de verano.
Las oficinas, además, responden a esta misma filosofía.. Se conciben como espacios de colaboración que se utilizan cuando aportan valor al trabajo en equipo, en lugar de depender de una presencia constante, favoreciendo un modelo más flexible y eficiente.
Según ubimia®, las vacaciones representan uno de los mejores indicadores para medir la madurez organizativa de una empresa. Si la actividad continúa con normalidad pese a la ausencia temporal de parte del equipo, significa que los procesos están bien definidos. Cuando ocurre lo contrario, suele ser una señal de que el conocimiento sigue estando demasiado concentrado en determinadas personas.
"La mejor política de desconexión no consiste únicamente en evitar correos o llamadas durante las vacaciones. Empieza mucho antes, diseñando una organización capaz de seguir funcionando con normalidad aunque parte del equipo esté disfrutando de su descanso", concluye Rodríguez.