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Anisakis, el invitado invisible del verano que puede confundirse con una simple indigestión

La doctora Malena García Arredondo, especialista en aparato digestivo y directora de la pionera unidad MGA Healthy Digest, advierte de que el anisakis sigue siendo una causa infradiagnosticada de dolor abdominal agudo relacionado con el consumo de pescado.

Dolor abdominal, náuseas, vómitos o malestar digestivo tras una comida con pescado. Lo que muchas personas atribuyen a una simple indigestión o a una gastroenteritis puede esconder, en algunos casos, una infección por anisakis o incluso una reacción alérgica. Reconocer las diferencias es clave para evitar retrasos en el diagnóstico y actuar a tiempo.

Un plato de boquerones en vinagre frente al mar, un tartar de atún durante una cena de vacaciones o una bandeja de sushi compartida entre amigos. Son algunas de las imágenes más habituales del verano, pero también algunos de los escenarios en los que puede aparecer un viejo conocido de los especialistas en aparato digestivo: el anisakis. Cada año, este parásito sigue siendo una causa frecuente de consulta en gastroenterología y urgencias tras la ingesta de pescado.

"El anisakis no es un problema del pasado. Al contrario, el aumento del consumo de pescado crudo o poco cocinado hace que siga siendo una consulta frecuente en gastroenterología. El problema es que muchos pacientes no relacionan los síntomas con el pescado que han comido unas horas antes", explica la doctoraMalena García Arredondo, fundadora y directora de la unidad MGA Healthy Digest en el Memorial Publio Cordón Hospital de Pozuelo de Alarcón (Madrid).

Laanisakiasisse produce cuando unalarva viva de anisakisllega al aparato digestivo e intenta penetrar en la pared delestómago o del intestino. Esa invasión desencadena unarespuesta inflamatoriaque puede provocardolor abdominal intenso, náuseas, vómitos y malestar digestivopocas horas después de la ingesta. En algunos casos, cuando la afectación es gástrica, la endoscopia suele confirmar el diagnóstico y permite extraer la larva.

El intestino también tiene memoria

Más allá de la infección, el anisakis interesa especialmente a los especialistas por la relación que mantiene con elsistema inmunitario."El intestino es el mayor órgano inmunológico del organismo. Cuando detecta la presencia del anisakis activa una respuesta defensiva inmediata, pero en determinadas personas esa respuesta puede dejar una huella inmunológica que favorezca futuras reacciones alérgicas", señala la doctora García Arredondo.

De hecho, una de las particularidades del anisakis es que algunas de susproteínas son extraordinariamente resistentes. Esto significa que, aunque el pescado haya sido correctamentecocinado o congeladoy ya no exista riesgo de infección, determinadas personassensibilizadaspueden seguir desarrollandosíntomas alérgicos.

"Existe la falsa creencia de que cocinar el pescado elimina cualquier riesgo relacionado con el anisakis. Lo que elimina es la posibilidad de infección, pero en pacientes previamente sensibilizados algunas proteínas del parásito pueden seguir desencadenando una respuesta alérgica", añade la especialista. Las manifestaciones alérgicas pueden ir desdeurticaria y picorhastahinchazón de labios o dificultad para respirar, por lo que reconocerlas y consultar a tiempo resulta fundamental.

Tres errores que se repiten cada verano

Cada verano vuelven a repetirse hábitos que aumentan el riesgo de exposición al anisakis. La doctora Malena García Arredondo identifica tres errores especialmente frecuentes:

1. Pensar que el limón o el vinagre eliminan el anisakis: es uno de los mitos más extendidos. Aunque los boquerones en vinagre o los pescados marinados formen parte de la gastronomía estival, ni el limón ni el vinagre destruyen las larvas del parásito.

2. Congelar el pescado de forma incorrecta: muchas personas congelan el pescado durante menos tiempo del recomendado o no lo hacen cuando va a consumirse crudo o poco cocinado. Sin embargo, la congelación previa es una de las medidas más eficaces para prevenir la anisakiasis cuando el pescado no va a cocinarse completamente. "Las recomendaciones de seguridad alimentaria indican congelar el pescado destinado a consumirse crudo o poco cocinado a -20 °C durante al menos 5 días en congeladores domésticos", confirma la doctora García Arredondo.

3. Pensar que basta con cocinar solo el exterior: en preparaciones donde el interior permanece prácticamente crudo, el riesgo puede persistir. Para eliminar la posibilidad de infección, el pescado debe alcanzar una temperatura adecuada en toda la pieza.

"Ni el limón ni el vinagre destruyen el anisakis. La única forma de prevenir la infección es respetar las recomendaciones de congelación cuando el pescado vaya a consumirse crudo o poco cocinado, o cocinarlo de manera uniforme hasta alcanzar al menos 60-63 °C en toda la pieza durante el tiempo suficiente", insiste la doctora García Arredondo.

Aunque el riesgo depende principalmente de la correcta manipulación del pescado, la especialista recomienda extremar las medidas de prevención cuando se consumen preparaciones como sushi y sashimi, ceviche, tartar, carpaccio de pescado, boquerones en vinagre, pescado marinado o poco cocinado.

Las señales de alarma que no conviene ignorar

Uno de los principales problemas del anisakis es que sus síntomas suelen confundirse con unagastroenteritis, una intoxicación alimentaria o una simple indigestión. Sin embargo, existen señales que no deberían pasarse por alto. "Un dolor abdominal intenso que aparece pocas horas después de haber consumido pescado no debería normalizarse ni atribuirse automáticamente a que algo nos ha sentado mal. En consulta seguimos viendo pacientes que tardan en acudir porque piensan que se trata de una indisposición pasajera", advierte la doctora García Arredondo.

Los expertos recomiendan consultar con un especialista ante dolor abdominal intenso tras comer pescado, vómitos persistentes, dificultad para tragar, sangre en las heces, urticaria, hinchazón de labios o cara y dificultar para respirar. Si aparece fiebre debe descartarse otra causa o una complicación.

"El anisakis es un buen ejemplo de cómo la seguridad alimentaria empieza mucho antes de sentarnos a la mesa. La buena noticia es que la inmensa mayoría de los casos son evitables si conocemos los riesgos y seguimos unas medidas básicas de prevención", concluye la doctora Malena García Arredondo.

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