Cómo la inteligencia territorial está ayudando a las administraciones públicas a gestionar el comercio urbano, el turismo y la atracción industrial con datos fiables y continuamente actualizados.
Tres fenómenos de naturaleza muy distinta comparten hoy la agenda de los gobiernos locales y regionales en España: el declive del pequeño comercio de centro urbano frente a la concentración de la distribución en grandes superficies, la presión del turismo masivo sobre barrios residenciales, y la ventana de oportunidad industrial que abre la relocalización de cadenas de valor hacia Europa. En los tres casos, la respuesta política exige el mismo punto de partida: saber con precisión qué ocurre en el territorio, zona por zona, calle por calle, en tiempo casi real.
Esa es exactamente la función que cumple GeoPublic, la solución de inteligencia territorial de inAtlas, empresa participada por INFORMA D&B / Grupo CESCE, para las administraciones públicas. Ya implantada en administraciones como el Ajuntament de Barcelona, la Diputació de Barcelona, el Gobierno de Canarias, el Govern de les Illes Balears, el Ayuntamiento de Sevilla o el Ayuntamiento de Alcobendas, la plataforma convierte grandes volúmenes de datos geoespaciales, empresariales, demográficos y turísticos en un cuadro de mando continuo para la toma de decisiones de políticas públicas.
TURISMO · VUT · GESTIÓN DE DESTINOS
Un turismo que convive: inteligencia territorial para la gestión equilibrada de destinos
España afronta un nuevo verano récord y consolida su posición como primer destino internacional para el verano de 2026, según el Holafly 2026 Summer Travel & eSIM Report, por delante de mercados como Japón y Estados Unidos. A ello se suma la previsión de recibir cerca de 43 millones de turistas internacionales entre junio y septiembre de 2026, un 6% más que el año anterior, con un gasto estimado de 64.000 millones de euros, un 10% más. Pero el debate ya no es solo cuántos turistas llegan, sino cómo gestionar su impacto sobre los territorios que los acogen. La concentración de flujos en determinados barrios y destinos ha generado fricciones crecientes con la población residente, presionado el mercado de vivienda, sobrecargado la infraestructura pública y, paradójicamente, degradado incluso la propia experiencia turística.
Las administraciones que gobiernan destinos turísticos maduros necesitan hoy algo más que datos de ocupación hotelera. Necesitan entender en qué microzonas se acumula la presión turística, cómo varían los índices de ocupación residencial y turística calle por calle, qué relación existe entre la presencia de Viviendas de Uso Turístico (VUT) y los cambios en el tejido comercial del barrio, o cómo distribuir la promoción para reconducir flujos hacia zonas con menor saturación y mayor capacidad de acogida.
GeoPublic incorpora un módulo específico de gestión turística que integra datos de capacidad hotelera y extrahotelera, indicadores de ocupación por zonas, información sobre VUT registradas y publicadas en plataformas digitales, flujos de movilidad de visitantes y residentes, y análisis del gasto turístico estimado por tipo de visitante y área geográfica. Esta capa de inteligencia permite a las CCAA y los ayuntamientos gestionar sus destinos a partir de evidencia objetiva, no de percepciones o datos agregados que llegan con meses de retraso.
En el ámbito específico de las VUT, GeoPublic ha extendido su alcance para dar respuesta al nuevo marco regulatorio establecido por el Real Decreto 1312/2024 y la modificación de la Ley de Propiedad Horizontal. La plataforma cruza datos de plataformas digitales con registros catastrales y registros turísticos oficiales para aflorar viviendas anunciadas que no constan en los registros, identificar anuncios duplicados de un mismo inmueble y vincular anunciantes con propietarios registrados, facilitando así la labor de los equipos de inspección.
Pero el valor de la inteligencia territorial aplicada al turismo va más allá del control de la ilegalidad. Las administraciones que utilizan GeoPublic pueden evaluar la distribución del gasto turístico por zonas, analizar si la actividad económica generada por el turismo se redistribuye en el territorio o se concentra en unos pocos actores, identificar qué barrios están perdiendo población residente a consecuencia de la presión turística, y diseñar políticas de equilibrio que permitan mantener la vitalidad de los destinos sin comprometer la calidad de vida de quienes los habitan.