Un informe reciente sobre el sector pesquero tailandés revela que, pese a los progresos registrados durante la última década, la erradicación del trabajo forzoso continúa siendo un reto pendiente.
OPAGAC defiende que el acuerdo comercial entre la UE y Tailandia debe garantizar que todos los productos pesqueros que accedan al mercado europeo cumplan los mismos estándares laborales.
Un nuevo informe sobre la evolución de las condiciones laborales en la industria pesquera y de productos del mar de Tailandia concluye que, pese a los importantes avances registrados durante la última década, el trabajo forzoso sigue siendo un problema sin resolver. No obstante, el estudio también reconoce que las reformas impulsadas por las administraciones públicas, el sector privado y las organizaciones sociales han permitido reducir muchas de las formas más graves de explotación laboral y mejorar las condiciones de miles de trabajadores.
Para la Organización de Productores Asociados de Grandes Atuneros Congeladores (OPAGAC), integrada en Europêche, estas conclusiones confirman que la lucha contra el trabajo forzoso requiere un compromiso sostenido de todos los actores implicados, pero también que el acceso al mercado europeo debe estar condicionado al cumplimiento de los mismos estándares laborales aplicados a la flota europea.
"Este informe demuestra que los esfuerzos realizados por administraciones, empresas y organizaciones sociales están dando resultados. Sin embargo, mientras la Unión Europea no exija el cumplimiento de los estándares laborales básicos de la OIT, como condición para acceder al mercado europeo, será muy difícil erradicar definitivamente el trabajo forzoso en las cadenas de suministro de nuestro mercado", afirma Julio Morón, director gerente de OPAGAC.
El informe señala que uno de los principales obstáculos para erradicar el trabajo forzoso es que el mercado no recompensa a quienes invierten en mejorar las condiciones laborales. Por ello, OPAGAC defiende que el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Tailandia debe garantizar que todos los productos pesqueros que accedan a la Unión Europea cumplan los mismos estándares laborales y sociales que se exigen a la flota comunitaria.
Este planteamiento está en la base de Hands for the Oceans, la iniciativa impulsada por OPAGAC para situar la dimensión social en el centro de la sostenibilidad pesquera. A través de este proyecto, la organización defiende que el respeto de los derechos laborales debe dejar de ser un esfuerzo asumido únicamente por las empresas más comprometidas y convertirse en un requisito para todos los productos pesqueros que accedan al mercado europeo.
"No podemos pedir a unas empresas que hagan un esfuerzo por garantizar los derechos laborales mientras otras compiten en nuestro mercado sin asumir esos mismos estándares. La Unión Europea tiene la oportunidad de cambiar esa realidad incorporando criterios sociales exigibles en sus acuerdos comerciales. Solo así conseguiremos acelerar la erradicación del trabajo forzoso y garantizar que todos los operadores compitan bajo las mismas reglas", concluye Julio Morón.