Flexxible advierte de que las vacaciones evidencian si una empresa está preparada para seguir operando con normalidad
Cada verano cambia la forma de trabajar de las empresas. Parte de la plantilla está de vacaciones y los departamentos de TI trabajan con equipos reducidos. Al mismo tiempo, muchos empleados se conectan desde una segunda residencia, un hotel o incluso otro país mientras los problemas siguen apareciendo.
Según Flexxible, tecnológica española especializada en gestión y automatización del puesto de trabajo digital, las vacaciones actúan como una prueba de estrés para los departamentos de TI. La oficina suele ser un entorno controlado, con redes conocidas, dispositivos identificados y soporte cercano. En verano ese escenario cambia y es cuando muchas organizaciones descubren hasta qué punto su entorno digital está preparado para funcionar fuera del entorno habitual.
"El verano rompe muchas de las rutinas sobre las que normalmente funciona una organización. Los empleados trabajan desde lugares distintos, utilizan redes diferentes y los equipos de TI suelen contar con menos recursos. Es ahí cuando se ve si la tecnología de una empresa está preparada para responder en cualquier circunstancia", explica Josep Prat, cofundador de Flexxible.
Aunque solemos pensar en grandes caídas de sistemas, la mayoría de los problemas que surgen durante el verano son mucho más cotidianos: una aplicación que tarda en abrirse, una videollamada que pierde calidad, una VPN que deja de funcionar correctamente o un acceso que falla de forma puntual. Por separado parecen pequeños contratiempos, pero cuando se repiten y afectan a decenas o cientos de empleados acaban traduciéndose en horas de productividad perdidas.
Flexxible señala que el reto no consiste únicamente en permitir que los empleados trabajen desde cualquier lugar. “Muchas empresas ya han resuelto esa parte. El desafío es garantizar que esas herramientas funcionen igual de bien independientemente de dónde esté el empleado”, argumenta Prat.
Para conseguirlo ya no basta con saber si un servidor está operativo, también es necesario conocer cómo se comportan las aplicaciones y los dispositivos desde la perspectiva del empleado.
Muchas empresas siguen midiendo la salud de su entorno tecnológico por el número de tickets que recibe el departamento de TI. Sin embargo, Flexxible recuerda que una parte importante de las pequeñas fricciones digitales no llega a convertirse en una solicitud de soporte. Un empleado que reinicia varias veces su ordenador, espera a que cargue una aplicación o busca una solución para seguir trabajando está perdiendo productividad, aunque nunca llegue a comunicar la incidencia.
Según datos de Flexxible, las organizaciones que automatizan la gestión del puesto de trabajo digital consiguen diagnosticar incidencias de TI un 65% más rápido y aumentar hasta un 40% la satisfacción de los empleados al reducir el tiempo que estos dedican a esperar soporte y solucionar problemas tecnológicos.
Para la compañía, el verano no crea nuevos problemas tecnológicos, sino que hace visibles pequeñas fricciones que durante el resto del año pasan desapercibidas. "Cuando hay menos margen para resolver incidencias, las organizaciones descubren si su tecnología sigue dependiendo de la intervención de determinadas personas o si ya cuenta con procesos capaces de anticiparse a los problemas", concluye Prat.