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La medicina de precisión y las nuevas técnicas de imagen ayudan a mejorar la salud cardiovascular

Un enfoque más preventivo permite anticipar riesgos y obtener una visión más completa del funcionamiento cardíaco antes de que aparezcan los síntomas.

En los últimos años, la salud cardiovascular ha empezado a entenderse desde una mirada mucho más preventiva. Ya no se trata solo de actuar cuando aparece una enfermedad o un síntoma, sino de conocer mejor como funciona el corazón para poder detectar cambios sutiles antes de que se conviertan en un problema.

Factores como el estrés, el descanso, la actividad física, la alimentación o incluso el ritmo de vida pueden tener un impacto directo sobre el sistema cardiovascular. Aun así, muchas alteraciones cardíacas evolucionan de manera silenciosa durante años. Por este motivo, la medicina de precisión y predictiva gana cada vez más protagonismo: porque permite entender mejor qué pasa dentro del cuerpo y avanzarse a posibles riesgos futuros.

En este contexto, la imagen médica avanzada ha dado un paso importante. Las nuevas tecnologías permiten no solo observar el corazón, sino también medir con precisión el funcionamiento. Variables como el volumen de las cavidades cardíacas, la masa del músculo del corazón o la fuerza con que late aportan información muy valiosa sobre el estado de salud cardiovascular y pueden ayudar a detectar signos precoces de algunas patologías.

Además, técnicas innovadoras como el T1 y T2 mapping permiten analizar la calidad del tejido cardíaco a nivel microscópico e identificar alteraciones muy iniciales, incluso antes de que aparezcan síntomas. También pruebas como el score de calcio coronario, rápidas y no invasivas, contribuyen a estimar el riesgo cardiovascular en personas aparentemente sanas.

“Hoy el valor no es solo ver, sino entender y medir con precisión. Cuantificando el funcionamiento del corazón, podemos explicar mejor qué está pasando de manera global y tomar decisiones de salud con más información”, explica el Dr. Francesc Sala, director médico de Imatgin.

Este cambio de paradigma responde a una manera diferente de entender la salud: más personalizada, más consciente y orientada a la prevención. La idea no es solo diagnosticar enfermedades, sino disponer de más información para entender el propio cuerpo, tomar decisiones con criterio e incorporar hábitos que ayuden a proteger el corazón a largo plazo.

En esta línea, centros de diagnóstico avanzado como Imatgin trabajan con herramientas de diagnóstico capaces de analizar centenares de variables de salud a partir de una única exploración, combinando tecnología médica, inteligencia artificial y criterio clínico para ofrecer una visión más global del organismo y de su estado de salud.

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