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El 65% de los estudiantes trabajarán en profesiones que aún no existen: la falta de talento STEM y la brecha de género tensionan el futuro laboral

Informes del World Economic Forum y la European Commission alertan del desajuste entre formación y mercado laboral, especialmente en perfiles tecnológicos

La educación temprana y los entornos prácticos se consolidan como clave para revertir la falta de talento y atraer a más chicas hacia disciplinas científicas

La inversión en oportunidades extracurriculares como competiciones, clubs y actividades fuera del aula se consolida como factor clave para despertar vocaciones científicas y reducir la brecha de género en STEM

Barcelona, 30 de abril de 2026, - El mercado laboral de la próxima década estará profundamente marcado por la tecnología, los datos y la inteligencia artificial. Según el World Economic Forum, cerca del 50% de los trabajadores necesitará actualizar sus competencias antes de 2030, mientras que roles vinculados a ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) serán los de mayor crecimiento. Sin embargo, el sistema educativo todavía no está generando suficiente talento en estas áreas.

A este desajuste se suma un problema estructural: la brecha de género. Datos de la UNESCO indican que sólo alrededor del 35% de los estudiantes matriculados en carreras STEM en el mundo son mujeres, una cifra que se mantiene prácticamente estancada en la última década. En Europa, la European Commission advierte además de una baja presencia femenina en sectores como la ingeniería o las tecnologías de la información, donde la demanda de profesionales sigue creciendo.

El origen de esta brecha no está en la universidad, sino mucho antes. Diversos estudios de la OECD señalan que las diferencias en el interés por las disciplinas científicas aparecen ya en edades tempranas, condicionadas por estereotipos de género, la falta de referentes femeninos en ciencia y tecnología, y una enseñanza que prioriza la teoría sobre la aplicación práctica.

El papel activo de los colegios: una necesidad estratégica

Los centros educativos que consiguen consolidar vocaciones científicas no dependen únicamente del contenido académico, sino de cómo estructuran la experiencia de aprendizaje. Esto incluye iniciativas concretas, como organizar clubs en horario de almuerzo o extraescolar, fomentar la participación en olimpiadas de física, biología o química, o en competiciones y challenges matemáticos con organizaciones externas o entre colegios, que enriquecen el aprendizaje más allá de lo estrictamente curricular.

La investigación muestra que invertir en estas oportunidades no es un lujo educativo, sino una necesidad estratégica. Los estudiantes que participan en programas de enriquecimiento STEM, especialmente aquellos vinculados a retos y competiciones, desarrollan un mayor interés por estas disciplinas y tienen más probabilidades de orientar su trayectoria académica hacia ámbitos científicos, enriqueciendo su experiencia y orientando sus trayectorias académicas y profesionales en estas disciplinas, tanto a corto como a largo plazo.

De la teoría a la práctica: el impacto de la experiencia

Algunos centros educativos ya están desarrollando modelos que combinan el aprendizaje académico con espacios de exploración práctica estructurada. "La motivación real por las disciplinas STEM surge cuando los alumnos tienen la oportunidad de trabajar en proyectos concretos y conectar con otros estudiantes con intereses similares. Es fundamental crear espacios donde se sientan cómodos, implicados y con ganas de seguir desarrollando su curiosidad, ya sea a través de clubes de ciencia, robótica o matemáticas, actividades extraescolares o ferias científicas donde los alumnos más jóvenes puedan ya imaginar un proyecto, materializarlo y presentarlo", explica Craig Boyle, director de Ciencias en el campus BSB City de The British School of Barcelona (BSB). "Ver el interés que generan las competiciones, tanto a nivel nacional como internacional, es igualmente gratificante. Son oportunidades que generan un nivel de implicación que no se puede alcanzar únicamente con actividades dentro del aula, y que permiten seguir aprendiendo y elevar el nivel de los alumnos más aventajados. En el colegio ofrecemos una amplia gama de oportunidades a lo largo de todo el año para diferentes grupos de edad, y la respuesta es enormemente positiva. Cuando invertimos en competiciones y espacios donde la ciencia es exploración, no obligación, los alumnos responden al reto", amplía Boyle.

Los datos reflejan cómo combinar el estudio académico con actividades de ampliación genera resultados realmente positivos: solo este año, los alumnos de BSB han obtenido 35 reconocimientos Gold en diversas competiciones de ciencias y matemáticas, con muchos otros obteniendo certificados Silver y Bronze. En la última década, 43 alumnos de BSB han sido reconocidos en los Outstanding Learner Awards en categorías de asignaturas científicas, otorgados por dos de los organismos de evaluación más reconocidos a nivel mundial: Cambridge Assessment International Education y Pearson Edexcel. "Nos enorgullece destacar que varios de nuestros alumnos han continuado sus estudios universitarios en disciplinas STEM y que, a contracorriente de la tendencia general, apoyamos la representación femenina en STEM", concluye el director de Ciencias de BSB.

Formar talento, despertar vocaciones

La evolución del sistema educativo en este ámbito apunta a una conclusión clara: fomentar vocaciones científicas no depende únicamente de lo que se enseña, sino de cómo se experimenta. Cuando las instituciones educativas invierten estructuradamente en experiencias prácticas, competiciones y espacios de exploración científica, no sólo generan resultados académicos medibles, sino que transforman la percepción del alumnado sobre su propio potencial en STEM. La brecha de género no es inevitable; es el resultado de decisiones educativas que pueden revertirse.

En un contexto donde la demanda de perfiles STEM seguirá creciendo en los próximos años, el papel de los centros educativos será clave no solo para formar conocimiento, sino para generar motivación real y sostenida hacia estas disciplinas.

Sobre The British School of Barcelona

The British School of Barcelona (BSB) está reconocido como un Colegio Sobresaliente en todas las Categorías por el departamento de Educación del Gobierno Británico (inspección BSO), situándolo como uno de los mejores colegios británicos del mundo y el único colegio en Cataluña en poseer esta acreditación de excelencia.

El Colegio está reconocido y acreditado formalmente por los gobiernos británico y español como un centro educativo que imparte la titulación británica (English National Curriculum) y la española, junto con el Bachillerato Internacional (International Baccalaurate). En la actualidad, The British School of Barcelona cuenta con campus situados en Barcelona, Sitges y Castelldefels, y a partir de 2026 también en Cabrera de Mar, en la comarca del Maresme.

Cada año sus alumnos, de 75 nacionalidades diferentes, son seleccionados por algunas de las universidades más prestigiosas del mundo, tanto en España como en el extranjero. Desde el año 2007, The British School of Barcelona forma parte del grupo educativo internacional Cognita.

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