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Éxito rotundo en la presentación de "Entre silencio y silencio" con un canto a la vida y al compromiso social que llenó el Molí de Can Batlle

Hay tardes en las que el silencio no es ausencia de sonido, sino el preludio de una verdad necesaria. Así sucedió en la Masía-Molí de Can Batlle, en Vallirana, donde el poeta Jesús Sánchez Rivas presentó su tercer poemario "Entre silencio y silencio". Lo que se anunció como un acto literario terminó convirtiéndose en un "Canto al Hombre y a la Vida", una velada coral donde la palabra, la música y el compromiso social llenaron hasta la última baldosa de la emblemática sala de actos.

La emblemática Masía-Molí de Can Batlle se vistió de gala para acoger la puesta de largo de "Entre silencio y silencio", el tercer libro del escritor y poeta Jesús Sánchez Rivas. El autor es natural de la localidad manchega de Torre de Juan Abad (Ciudad Real) aunque residente en Cataluña desde su infancia. El evento, organizado bajo el amparo del Cercle Artístic de Vallirana (CAV), logró completar el aforo de la sala de actos.

El acto fue inaugurado por el concejal de cultura, Jordi Urrea Clos, quien dio paso a una mesa compartida por el escritor Alberto Boragno Strada, miembro del CAV y maestro de ceremonias, y el poeta Antonio García Lorente. Este último realizó un profundo análisis de la obra editada por el Grupo Oretania, basándose en el prólogo del poeta Juan Camacho y aportando una visión íntima sobre la arquitectura poética de esta nueva entrega.

Antonio García Lorente destacó el éxito de la convocatoria, señalando que se vivió un auténtico "Canto al Hombre y a la Vida". Según García Lorente, la presentación logró tocar "todos los palos" poéticos, reflejando fielmente la concepción integral del poemario, que transita desde la lírica más íntima hasta la denuncia social más cruda.

Para Juan Camacho, la propuesta de Sánchez Rivas destaca por su solidez estructural y su capacidad para transitar desde la introspección filosófica hasta la denuncia social. El prologuista subraya especialmente la sección "La vida del hombre", donde la poesía se convierte en un ejercicio de conocimiento preciso, alejado de artificios innecesarios.

Uno de los puntos más destacados por Camacho en su análisis es el bloque "Mujer (mal desamor…)". Según el poeta vasco-manchego, en estas páginas la palabra de Sánchez Rivas se erige en defensa de la dignidad humana, denunciando el maltrato y dando voz a las víctimas con una firmeza que convierte al autor en un "poeta militante".

La velada destacó por su coralidad y dinamismo. Un grupo de destacados rapsodas, todos ellos poetas y escritores —Patricia Aliu, Dani Banegas Cuevas, Norberto Fernández Román, Isabel Garrido, Jordi Hortelano, Noelia Navajas, Miquel Teixidó Poch y Antonia Pilar Villaescusa Rius— dieron voz a los versos de Sánchez Rivas. Sus interpretaciones llenaron la bóveda de la sala de actos de una atmósfera de intimidad y humanidad. Por su parte, Sánchez Rivas se dirigió a los asistentes para desgranar la génesis de sus versos, en lo que describió como un ejercicio de "desnudez literaria" ante un público entregado.

"Vivimos en un tiempo de desarraigo", sentenció el poeta, denunciando una geopolítica fría que juega con los países como si fueran fichas de ajedrez y una globalización que "nos han hecho tragar a fuerza de baquetas de consumismo". Sánchez Rivas pone el foco, en este tercer libro, sobre la precariedad laboral, la emigración de los jóvenes licenciados y la estigmatización de quienes llegan de fuera buscando una vida mejor. "Cuando esto se extrapola a la globalidad, se rompe la baraja y ya solo juega la banca", advierte, criticando el entretenimiento vacío que se usa para adormecer al ciudadano.

Ante este panorama, el autor reivindica su oficio como un acto de resistencia: "No me queda otro remedio que quejarme al viento y escribir lo que percibo de la forma más bonita y personal posible".

Esa "queja al viento" cobra forma de auxilio en el poema "Han sido tantos los muertos". Esta pieza, donde la lírica se convierte en denuncia pura, ha sido cedida por el autor a PROSVIDA para el vídeo promocional del I Festival Nacional de Poesía. el autor es también el coordinador del recital en Vallirana de dicho festival, una iniciativa que busca humanizar y visibilizar esta enfermedad a través de la lírica.

La atmósfera se completó con la intervención musical de Cristina Rotes, vocalista de Jim Tersol & The Dreamers, quien interpretó versiones personales de algunos éxitos, acompañando con su música las lecturas de los rapsodas, creando así un cálido ambiente.

Al finalizar el acto, el autor expresó su "agradecimiento infinito" tanto a los colaboradores y miembros de la corporación municipal como al público asistente, con quienes compartió un refrigerio para cerrar una tarde que quedará grabada en el recuerdo cultural de Vallirana.

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