Expertos recomiendan el trabajo de equilibrio y coordinación, además de fuerza, para combatir el deterioro asociado al envejecimiento
La educación y las políticas públicas son elementos esenciales para impulsar un cambio hacia un estilo de vida más activo
El deporte es un factor determinante para llevar una vida sana y una mejor calidad de vida. Sus beneficios son ampliamente conocidos: fortalecimiento muscular y cardiovascular, control de peso, reducción del estrés, liberación de endorfinas y mejora del sueño. Además, es fundamental para un mejor envejecimiento y la prevención de enfermedades relacionadas con la edad.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda a los adultos mayores de 65 años realizar entre 150 y 300 minutos de actividad física de intensidad moderada a la semana , lo que equivale a aproximadamente 30 minutos al día. La OMS enfatiza que caminar no es suficiente, y que es necesario incluir actividades de fortalecimiento muscular al menos dos veces por semana.
Además, según la Encuesta de Hábitos Deportivos en España 2024/25, solo el 43% de los adultos mayores de 55 años practicó deporte en el último año. En cambio, la media de la población española joven y adulta (a partir de los 15 años) se sitúa en el 63%.
¿Qué implica el envejecimiento activo?
Para destacar la importancia de la actividad física en la tercera edad, muchos profesionales han acuñado el término de 'envejecimiento activo'. José Barcía, docente del Curso de Personal Trainer y Nutrición Deportiva de Campus Training ayuda a definir este concepto.
Según el experto, el envejecimiento activo es la búsqueda de la mejor calidad de vida posible a través de acciones concretas e intencionadas. "Esto incluye el incremento de la actividad física cotidiana; pero también engloba todo lo relacionado con el aprendizaje continuo, la participación social, el cuidado de la salud, la alimentación adecuada, la gestión de los estados emocionales y el estrés".
Cada vez es más habitual ver a personas mayores en los gimnasios y entrenamientos de fuerza. En este contexto, José Barcía señala que es importante ajustar los ejercicios de acuerdo a las características y nivel de experiencia de cada usuario: "Con el paso de los años hay aspectos esenciales que tendremos que atender, como la sarcopenia (pérdida de masa, fuerza y función muscular asociada al envejecimiento)", señala el experto.
"También es fundamental incorporar el trabajo de equilibrio y coordinación, junto con el ejercicio cardiovascular y la fuerza necesaria para las actividades de la vida cotidiana", añade Barcía.
Nunca es tarde para empezar con la actividad física
Aunque la mayoría de los españoles (59%) se inició en el deporte antes de los 14 años, nunca es demasiado tarde para comenzar con la actividad física. La Encuesta de Hábitos Deportivos señala que el 4% de la población tomó este hábito con más de 55 años.
El experto de Campus Training asegura que la transición hacia un estilo de vida más saludable es posible a cualquier edad, y siempre brindará resultados positivos para mejorar el proceso de envejecimiento. "Al integrar el deporte en la rutina, la persona lo notará en el corto plazo. Esto no solo se traduce en beneficios físicos y mentales, sino también en la prevención del deterioro con el paso de los años".
Algunos consejos para facilitar el cambio hacia un estilo de vida más saludable, sin importar la edad:
Caminar todos los días al menos 20 minutos.
Preferir las escaleras en lugar del ascensor
Hacer estiramientos suaves para mover las articulaciones al levantarse y antes de dormir
Trabajar el equilibrio con ejercicios sencillos, por ejemplo mantenerse unos segundos sobre un pie.
Combatir la estacionalidad de la actividad física
Con la llegada del buen tiempo, resulta más fácil retomar rutinas que favorecen el envejecimiento activo: caminatas, excursiones culturales, e incluso acciones tan sencillas como ir andando en el día a día.
Sin embargo, José Barcía advierte sobre la estacionalidad del deporte, para evitar las consecuencias negativas del sedentarismo y la inactividad física con esta intermitencia. En este contexto, considera que es fundamental el contexto social, cultural y político para educar a la población.
"Debemos cambiar la percepción pública, para enfatizar la importancia y el valor de mantenerse físicamente activo . Si educamos a la población podríamos tomar mejores decisiones sobre nuestra propia salud. Además, es muy importante contar con espacios saludables que faciliten el acceso a este estilo de vida, y decisiones políticas que proporcionen el soporte necesario para su implementación", concluye el experto.