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Prevenir las primeras arrugas: cuándo empezar y por qué

La Dra. Carmen Górriz, subdirectora de la Unidad de Medicina Estética de IMR, explica por qué la prevención comienza antes de que aparezcan las arrugas visibles y cuales son los protocolos y activos más recomendados para envejecer bien.

Madrid, febrero 2026. Las primeras arrugas no aparecen de un día para otro. De hecho, pueden empezar a manifestarse mucho antes de lo que pensamos. «Las primeras líneas suelen aparecer entre los 25 y los 30 años. Inicialmente son arrugas dinámicas, relacionadas con la gesticulación (frente, entrecejo, patas de gallo), y con el tiempo se van marcando en reposo por pérdida progresiva de colágeno, elastina e hidratación cutánea», explica la Dra. Carmen Górriz, subdirectora de la Unidad de Medicina Estética de IMR, centro de dermatología de vanguardia..

La prevención empieza antes de que aparezcan las primeras arrugas

El enfoque actual en medicina estética ha cambiado radicalmente en los últimos años. «La prevención empieza antes de que aparezcan las arrugas visibles. A partir de los 20–25 años debería instaurarse una rutina básica», señala la especialista. Si tuviera que resumirlo en un solo consejo, la Dra. Górriz lo tiene claro: «La protección solar diaria es el gesto más eficaz para prevenir el envejecimiento cutáneo».

Según la especialista, cada vez se empieza antes porque «hay más información, más cultura de prevención y un enfoque menos correctivo y más conservador en medicina estética». Además, añade, «el uso constante de redes sociales y cámaras frontales ha aumentado la percepción precoz de los signos de envejecimiento».

No todas las pieles envejecen igual

La estrategia preventiva no es universal. «Depende claramente del tipo de piel, la genética y los hábitos. Las pieles finas y claras suelen arrugarse antes; las pieles más seborreicas tienden a presentar menos arrugas, pero más alteraciones de textura o poro». Factores externos como la radiación ultravioleta, el tabaco, la contaminación, el estrés crónico o la falta de sueño influyen de manera decisiva. «El principal factor externo es la radiación ultravioleta. La genética condiciona cómo envejecemos, pero el estilo de vida determina en gran parte la velocidad del proceso», subraya. Aunque el envejecimiento es inevitable, sí puede modularse: «No se pueden evitar completamente las arrugas, pero sí retrasar su aparición y, sobre todo, hacer que sean menos profundas y aparezcan más tarde».

El error más frecuente en pacientes jóvenes

Uno de los fallos más habituales no es empezar tarde, sino empezar mal. «Pensar que prevenir es comenzar con tratamientos médicos demasiado pronto y descuidar lo básico. Muchos pacientes buscan tratamientos sin tener una rutina correcta o sin usar fotoprotección diaria». Para la especialista, los pilares imprescindibles son claros: «Limpieza adecuada, hidratación adaptada al tipo de piel, antioxidantes por la mañana y protección solar diaria.. Por la noche, activos que estimulen la renovación cutánea cuando esté indicado».

Entre los activos fundamentales destaca «antioxidantes como la vitamina C por la mañana, fotoprotección diaria y retinoides por la noche». El retinol, precisa, «suele introducirse a partir de los 25–30 años, de forma progresiva y adaptada a la tolerancia cutánea». Además, aclara un punto importante: «El ácido hialurónico es útil como hidratante, pero no actúa directamente sobre la formación de arrugas».

¿Cuándo empezar con tratamientos médico-estéticos?

Respecto a los tratamientos médico-estéticos, no existe una edad concreta. «Tiene sentido cuando empiezan a observarse arrugas dinámicas persistentes, pérdida de calidad cutánea o signos iniciales de fotoenvejecimiento. No se trata de una edad concreta, sino de una indicación individualizada». Entre los tratamientos preventivos más demandados se encuentran «neuromoduladores en dosis ajustadas para modular la hiperactividad muscular, tratamientos de mejora de calidad de piel como láser suave, radiofrecuencia o bioestimulación, y procedimientos que estimulan colágeno sin aportar volumen». La tendencia, insiste, es clara: «Ha evolucionado hacia un enfoque más preventivo y global. El objetivo ya no es cambiar rasgos sino mantener la calidad de la piel y acompañar el envejecimiento de forma natural, con resultados progresivos y poco evidentes».

¿Es cierto que la piel «se acostumbra»? ¿Qué hay del baby bótox?

La Dra. Górriz desmonta uno de los mitos más repetidos: «Es un mito. La piel no se acostumbra a activos tópicos ni a tratamientos médicos. Lo importante es que estén bien indicados; iniciar tratamientos sin necesidad no aporta beneficio adicional». Sobre la tendencia del baby bótox, matiza: «Puede tener sentido en pacientes con una gesticulación muy marcada y arrugas dinámicas precoces, pero no debería aplicarse de forma sistemática ni en edades muy tempranas. La prevención no significa tratar antes, sino tratar mejor y en el momento adecuado.»

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