Estos días circula en redes y en algún medio la idea de que en Alguazas se va a instalar un vertedero o una planta de residuos. No es así, y conviene aclararlo con lo que hay encima de la mesa.
Lo que existe hasta ahora es una solicitud de una empresa de biotecnología para instalar una planta de valorización de digestato, el subproducto que queda tras la digestión anaerobia de materia orgánica. El objetivo de este tipo de instalaciones no es acumular residuos, sino transformar ese digestato en bioestimulantes agrícolas, en muchos casos mediante microalgas.
El proyecto se encuentra en fase de información pública, con un plazo de treinta días para que los vecinos puedan consultar el expediente y presentar alegaciones. Ni el Ayuntamiento ha tomado una decisión ni se ha concedido ninguna licencia. Es exactamente el momento del procedimiento en el que corresponde revisar el proyecto, no darlo por aprobado ni por rechazado.
Llamarlo "vertedero" o "planta de reciclaje" antes de que exista una sola resolución administrativa no es informar, es sembrar alarma con una etiqueta que no corresponde a lo que el expediente describe.
Dicho esto, hay puntos del expediente que merecen respuesta pública por parte del promotor antes de que nadie dé nada por cerrado: el propio estudio de impacto ambiental reconoce un impacto por olores calificado como moderado durante el funcionamiento de la planta, y existen discrepancias señaladas en el propio documento sobre cantidades de digestato y tráfico de transporte. Son cuestiones que deben aclararse en el trámite de alegaciones, con datos, no con eslóganes de un lado ni del otro.
Alguazas necesita que este debate se resuelva con el expediente encima de la mesa, no con titulares que confunden una planta de valorización con un vertedero.
Jose Antonio Carbonell Buzzian