Salud

Cuando las uñas nos avisan de que algo anda mal

Los expertos de DosFarma explican qué cambios indican la presencia de una enfermedad

Las uñas se encargan de proteger los tejidos de los dedos. Están formadas por capas de una proteína llamada queratina, que también está presente en otras partes del cuerpo (el pelo, la piel...). Una uña sana, tanto de la mano como del pie, tiene un color uniforme y liso; de lo contrario, existe la posibilidad de que nos esté avisando de un problema en el organismo. Cambios en la forma o el color son señal de que algo no funciona bien. Por ello, es muy importante prestar atención a manos y pies y estar atentos a cualquier alteración en su aspecto habitual.

Según explican los expertos de DosFarma, hay muchos cambios que pueden producirse en las uñas y no todos señalan la presencia de algún problema grave de salud. Por ejemplo, la humedad excesiva o la exposición prolongada a productos químicos (esmaltes, productos de limpieza...) pueden explicar unas uñas débiles y quebradizas.

Así pues, es importante saber cuándo un cambio en las uñas nos está indicando que es hora de visitar al médico. Para ello, en primer lugar, hay que conocer qué alteraciones son las más frecuentes para saber reconocerlas:

1. Manchas blancas

La leuconiquia, o la aparición de manchas blancas, puede deberse a múltiples factores. Cuando son pequeñas, suelen ser totalmente inocuas y es posible que hayan aparecido por un traumatismo o por la falta de algún nutriente, como el zinc. Un pequeño golpe puede producir una mancha blanca. Por lo general, se cura sola y desaparece cuando la uña ha vuelto a crecer completa, lo cual tarda entre seis u ocho meses, o hasta doce en el caso de los pies.

También pueden deberse a la psoriasis, una enfermedad crónica que afecta a la piel y produce descamaciones y enrojecimiento. Cerca de la mitad de las personas que sufre esta enfermedad tiene también psoriasis ungueal, es decir, en las uñas.

2. Uñas curvadas, con forma de cuchara

La coiloniquia, o uñas en cuchara, ocurre cuando los bordes de la se curvan hacia arriba, hasta el punto de que queda el centro más hundido, semejante a la forma de una cuchara. Esta alteración se debe a varios factores, como el déficit de hierro o la anemia. A su vez, puede ser un síntoma de algunas enfermedades renales, hepáticas o relacionadas con la tiroides. Un ejemplo es la hemocromatosis, una dolencia por la que el cuerpo absorbe demasiado hierro de los alimentos.

3. Líneas de Beau

Son surcos o hendiduras que cruzan la uña de lado a lado. Se producen porque, por algún motivo, se ha interrumpido el crecimiento de la uña (por ejemplo, un golpe fuerte en el dedo). Pueden aparecer en los casos de diabetes, especialmente cuando la enfermedad no está bien controlada.

4. Uñas de Terry

Esta alteración supone que la uña se vuelve de un color blanco opaco, salvo por una pequeña línea de rosada o marrón en la punta. Aparecen en casos de diabetes mal controladas o por enfermedades del hígado o los riñones.

5. Uñas amarillas

Se deben a múltiples motivos, como el uso excesivo de cosméticos o esmaltes, aunque también pueden esconder algún problema de salud. Por ejemplo, las infecciones de hongos producen cambios en el color, la textura y la forma. Del mismo modo, las enfermedades pulmonares también pueden tener este síntoma.

6. Acropaquía

Ocurre cuando las puntas de los dedos se ensanchan y las uñas se curvan alrededor, haciendo una forma semicircular. Son un símbolo de enfermedades del hígado o los riñones, aunque también aparecen en personas con sida.

7. Uñas punteadas

Aparecen surcos, similares a pequeñas marcas de un punzón. Son frecuentes en las personas con psoriasis, a quienes les aparecen pequeños hoyos o, incluso, se les separa parte de la uña del dedo.

8. Hemorragias lineales subungueales

Son pequeñas hemorragias en forma de líneas rojas y delgadas que se extienden en la dirección en la que crece la uña. Las causan algunas infecciones relacionadas con el corazón, como la endocarditis o la vasculitis.

9. Dedos hipocráticos

Se trata de una alteración que, entre otras cosas, hace que la uña se curve hacia abajo. Se relaciona con dolencias que afectan a la cantidad de oxígeno en la sangre; por ejemplo, el cáncer de pulmón.

10. Uñas quebradizas

Se trata de uno de los problemas más frecuentes en las uñas y hay múltiples motivos por los que se vuelven débiles y se rompen con facilidad. En muchos casos, se debe a factores externos fáciles de solucionar o evitar.

Una de las posibles causas es el envejecimiento, aunque también puede ocurrir por falta de nutrientes, como el zinc o el hierro. Asimismo, la vitamina C acelera la producción de colágeno, una sustancia encargada de que las uñas crezcan rápidamente y con más fuerza. También la vitamina D es necesaria para que tengan brillo y fuerza. Una falta de ambas vitaminas explicaría unas uñas débiles, quebradizas y sin brillo.

Igualmente, la exposición prolongada al esmalte puede hacer que las uñas se vuelvan frágiles y se descascarillen. En general, el abuso de los esmaltes puede volverlas ásperas y sin brillo e incluso teñirlas de algún color, si el pigmento penetra.

También es posible que se deban a un exceso de humedad o por el uso de productos de limpieza sin guantes. Otra posibilidad es que se vuelvan quebraedizas por una alteración de la glándula tiroides.

Como comentábamos anteriormente, las uñas quebradizas son uno de los problemas más frecuentes y que, por suerte, se arregla con cierta facilidad. Estos son los consejos más útiles que los expertos de DosFarma nos dan para evitar tenerlas débiles o, en caso de tenerlas, reforzarlas para que recuperen su estado original:

Llevarlas cortas

Cuanto más largas estén, más probabilidades hay de que se rompan o resquebrajen, especialmente si no están lo bastante fuertes. Además, las uñas largas promueven que se acumulen microorganismos bajo ellas y generen una infección.

Una dieta rica en vitaminas y minerales

Ya hemos comentado la importancia del zinc (presente en el hígado, las carnes rojas o las avellanas) y el hierro (en mariscos, espinacas y carnes rojas). También son necesarias la vitamina C (brócoli, pimiento rojo, kiwi, naranja...), la vitamina D (luz solar) y la vitamina E. Esta última es un potente antioxidante que se encuentra en las almendras, las avellanas, las hortalizas de hoja verde o los aceites vegetales.

Si es necesario, se puede aumentar la ingesta de estos nutrientes mediante algún suplemento o complemento alimenticio, para así facilitar la toma necesaria para recuperar la salud de las uñas.

No abusar de los esmaltes

Las manicuras permanentes no tienen por qué afectar a las uñas, solo si se hacen con productos de mala calidad. En ese caso, sus componentes químicos dificultan la creación natural de la queratina. Si se nota que se abren en capas o se doblan, lo mejor es evitar esos productos y descansar algunas semanas hasta que recuperen la fortaleza.

No utilizar productos químicos sin protección

Lejías, detergentes, acetona... Todos estos productos debilitan las uñas si se utilizan con regularidad. Quienes trabajen habitualmente con algún elemento químico agresivo deben utilizar guantes.

Evitar la humedad excesiva

Mantener las uñas limpias y secas es una de las claves para conservarlas fuertes y sanas. Un exceso de agua deteriora la cutícula y la lámina ungueal (la superficie rosa) y las va resecando. Además, la humedad facilita la aparición de hongos y bacterias. Por ello, lo recomendable es dejar que las manos respiren periódicamente y no abusar de los guantes y los calcetines, sobre todo si pasamos tiempo en ambientes húmedos.

Igualmente, este consejo se debe tener en cuenta también a la hora de lavar las manos y los pies. Siempre debemos secarlos muy bien para evitar que quede humedad.

Mantener una hidratación adecuada

Utilizar una crema hidratante de manos ayudará a fortalecer las uñas, al tiempo que las endurecerá, suavizará las cutículas y las mantendrá sanas. Este paso es aún más importante en los meses más fríos, ya que las bajas temperaturas resecan mucho la piel.

Carmen Desmonts Salazar, farmacéutica de DosFarma explica: "Las uñas dicen mucho de nuestra salud. En muchas ocasiones, incrementar la ingesta de vitaminas y minerales soluciona el problema, al igual que mantener las manos bien hidratadas y protegidas de productos químicos y de la humedad excesiva. En cambio, en otras situaciones, nos están avisando de que algo falla en el organismo. Alteraciones sutiles, como la aparición de hoyos o estrías, pueden darnos mucha ventaja en el diagnóstico precoz de alguna dolencia grave". 

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