Región

Presentan alegaciones al EPTI, el paso previo al nuevo plan hidrológico del Segura

·   Ecologistas en Acción ha participado en la consulta pública del Esquema Provisional de Temas Importantes (EPTI) del cuarto ciclo de planificación de la Demarcación hidrográfica del Segura.

·   Entre las principales críticas al documento, lamentan la falta de análisis de eficacia, e insisten en que es un error seguir empeñados en ampliar la oferta de recursos, en vez de tratar de reducir la insostenible demanda actual.

Ecologistas en Acción de la Región Murciana ha presentado alegaciones al Esquema Provisional de Temas Importantes (EPTI), que es el paso previo al plan hidrológico del cuarto ciclo de la Demarcación del Segura, dentro del periodo de consulta pública que acaba de terminar.

Denuncian que el regadío se ha expandido muy por encima de lo sostenible en la Demarcación de Segura, no sólo por suponer una demanda hídrica mucho mayor que los recursos de la cuenca disponibles sino, además, por los grandes impactos ambientales asociados a dicha expansión.

El EPTI no reconoce el evidente aumento del regadío en la cuenca del Segura, ni menciona los regadíos ilegales, que se han venido legalizando con cada nuevo Plan Hidrológico. Todavía en este EPTI se plantea el eufemismo de “regularizar regadíos consolidados”, cuando se refiere a legalizar regadíos ilegales, lo que supone un agravio para los legales. La Confederación Hidrográfica del Segura debe cortar el acceso a agua a todos los regadíos ilegales existentes en la cuenca, como ya se ha hecho en el Campo de Cartagena donde sí se reconocieron unas 9.000 ha ilegales, que se están revirtiendo, más que nada por la presión social.

A pesar de la reducción de agua disponible por el cambio climático y de que el regadío es la principal presión sobre el río Segura (que tiene unos caudales ecológicos insuficientes), sobre los manantiales y sobre las aguas subterráneas, las propuestas para el nuevo plan hidrológico siguen sin asumir la necesidad de reducir la superficie de regadío, el cual supone el 85% de toda el agua utilizada en la cuenca del Segura, lo que impide que las masas de agua y sus ecosistemas puedan mejorar su estado, y además aumenta la vulnerabilidad y los impactos de las sequías, cada vez más frecuentes e intensas. Especial mención merecen los regadíos ligados al trasvase Tajo-Segura, que legalmente sólo pueden utilizar los recursos excedentarios del Tajo, pese a lo cual aumentaron muy por encima incluso de los recursos máximos posibles. El EPTI dedica buena parte de las medidas a garantizar todos los recursos que necesitan los regadíos del trasvase y a aplicarle diversas rebajas en el coste del agua trasvasada y de la procedente de desalación marina, incumpliendo el principio de recuperación de costes. Esta defensa extrema de los regadíos del trasvase Tajo-Segura contrasta con la nula atención a los regadíos históricos y tradicionales, de los que no se reconocen sus beneficios ambientales, y sus valores paisajísticos y culturales, ni su situación amenazada por unos procesos mal concebidos de modernización de regadíos, de muy dudosa eficacia real. Los ecologistas consideran que el EPTI debería haber dedicado un Tema Importante específico a la conservación y recuperación de las huertas históricas de la demarcación del Segura.

Precisamente, en cuanto al Cambio Climático se evita aplicar medidas de reducción de la demanda en el principal sector consumidor, el sector agrario, y se lanza un mensaje contradictorio e irresponsable, tratando de mantener la oferta a través de recursos costosos como la desalación e incluso de recursos procedentes del trasvase Júcar-Vinalópo, de muy dudosa viabilidad jurídica, política y social.

Otra de las medidas que plantea la organización ambiental que ayudaría al control y a reducir la sobrexplotación de los acuíferos y la expansión de los regadíos ilegales, es la transparencia activa: disponer de información pública clara, completa y accesible a través de cartografía con los perímetros regables, pozos georeferenciados con su dotación autorizada, etc. Información que a día de hoy es incompleta y no siempre disponible.

Por último, destacan dos aspectos que también son necesarios para la adecuada gestión de la cuenca hidrográfica del Segura:

·   La coordinación y cooperación entre administraciones y entre las políticas sectoriales, incluyendo la agrícola, la ganadera o la urbanística, en manos de la comunidad autónoma y que sigue sin adaptarse a la reducción de agua por el cambio climático y sin reducir la contaminación y otras presiones sobre el agua.

·   La recuperación de costes. No se aplica el principio de “quien contamina paga”, siendo los usuarios urbanos e industriales los que asumen más costes, incluso los que producen otros sectores, mientras que al sector agroindustrial y ganadero intensivo no se aplica dicho principio, lo que supone un claro agravio comparativo.

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