Los coordinadores de Sumar Región de Murcia, Juan Carlos Pastor y Lorena Lorca, han manifestado “la máxima de las preocupaciones por el aumento de la pobreza en la Región de Murcia, que ya llega al 32,4% de la población, nada menos que una de cada tres personas“. “La gobernanza regional de López Miras constituye un auténtico fracaso, tal como evidencia la tasa Arope”.
“El único soporte con el que cuentan los murcianos y murcianas son las políticas sociales del gobierno progresista de Sumar: aumento del SMI, revalorización de las pensiones al IPC y el escudo social sobre transporte o tarifas eléctricas” han subrayado ambos dirigentes.
“Esta Región necesita con urgencia un cambio de timón o la pobreza seguirá en aumento. La estructura productiva está anclada a sectores de escaso valor añadido en los que el SMI ha tenido que acudir al rescate de los salarios de casi 200.000 trabajadores” ha desarrollado Pastor.
La pobreza infantil alcanza el 38,8% y el 42,1% de las familias carecen de recursos para afrontar gastos imprevistos. Necesitamos por tanto, medidas valientes como la implantación de la prestación universal por crianza de 400 euros por hijo que promueve Sumar y el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy.
Todos los estudios, así como la experiencia en otros países indican que contribuiría a reducir drásticamente la pobreza infantil y la general. “¿En qué está el gobierno regional? ¿A qué se dedica López Miras?” se ha preguntado Pastor.
Lorca ha expresado su preocupación al señalar que “es incomprensible que, tras tantos años de gobierno del Partido Popular, aún enfrentemos índices alarmantes de pobreza y desigualdad.
Mientras el partido en el poder continúa sin ofrecer respuestas concretas a las necesidades de la ciudadanía, los murcianos y murcianas siguen padeciendo las consecuencias de la inacción en políticas efectivas”.
En este contexto, Lorca enfatiza la importancia del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) como la herramienta clave en la lucha contra la desigualdad, así como una medida fundamental para reducir la brecha de género.
“El SMI no solo es crucial para mejorar la calidad de vida de las personas, sino que también está impulsando una economía más justa que beneficie a todos y no solo a unos pocos”, concluyó.