Después de la debacle sufrida por el PSOE en Aragón, donde ha perdido claramente el voto rural y ha sido superado por Vox en una parte importante de los municipios, los estrategas socialistas han descubierto algo que el campo llevaba años avisando: sin agricultores y ganaderos no hay poder territorial.
Mientras el Gobierno central intenta sobrevivir entre escándalos, polémicas y desgaste institucional, el PSOE ha decidido activar la operación maquillaje en municipios como Lorca. De repente, quienes han respaldado todas las políticas que han asfixiado al sector primario se presentan ahora como sus salvadores.
Visitas a asociaciones agrarias, reuniones con ganaderos, fotografías con pequeños agricultores… Todo muy estudiado. Todo muy medido. Pero el campo no se alimenta de fotos, se alimenta de agua, rentabilidad y seguridad jurídica.
Resulta especialmente llamativo que el PSOE de Lorca haya presentado una moción rechazando las nuevas condiciones de la PAC 2028-2034 por considerar que no garantizan la estabilidad del sector. ¿De verdad ahora descubren el problema? ¿Dónde estaban cuando en Bruselas sus eurodiputados votaban en sentido contrario a los intereses del campo español?
En enero de este año, los eurodiputados del PSOE, junto al PP, se opusieron a solicitar un dictamen del Tribunal de Justicia de la UE sobre el acuerdo con Mercosur. Ese dictamen podía haber abierto la puerta a frenar un tratado que amenaza directamente a nuestros productores con competencia desleal. Votaron en contra.
En octubre de 2025, en el Parlamento Europeo, fue Vox quien presentó ocho enmiendas concretas para reforzar las ayudas a sectores estratégicos como frutas y hortalizas, apicultura, jóvenes agricultores, soberanía alimentaria y fondos agrícolas. Aquellas mejoras no eran declaraciones vacías, eran propuestas registradas para aumentar el respaldo presupuestario al campo europeo. Sin embargo, PSOE y PP votaron en contra de esas enmiendas. Y ahora, meses después, hablan de reforzar la PAC y de proteger al agricultor.
En Bruselas no han sido firmes frente a los recortes. En España han aplicado con rigor extremo exigencias ambientales que encarecen la producción, aumentan la burocracia y reducen la competitividad frente a terceros países que no cumplen nuestras normas. Han endurecido condiciones de bienestar animal, densidades ganaderas, restricciones medioambientales y obligaciones administrativas sin garantizar compensaciones suficientes.
Y el golpe más duro para nuestra Región: las restricciones progresivas al trasvase Tajo-Segura impulsadas desde el Ministerio para la Transición Ecológica. Sin agua no hay agricultura en el sureste. Sin agua no hay empleo. Sin agua no hay futuro rural.
El campo murciano no tiene amnesia. Sabe quién ha presentado iniciativas concretas y quién ha votado en contra. Sabe quién ha respaldado recortes y quién ha endurecido las normas. Presentar ahora mociones grandilocuentes sin explicar cómo se financian ni por qué antes se votó lo contrario en defensa del sector; es estrategia electoral.
En política agraria no hay cheques en blanco. Los agricultores y ganaderos no piden discursos, piden certezas. Agua garantizada. Rentabilidad real. Seguridad jurídica estable.
Y la confianza no se construye con visitas oportunistas, sino con coherencia entre lo que se vota en Bruselas, lo que se aprueba en Madrid y lo que se promete en Lorca.
José García Martinez