Opinión

Guardia Civil de La Manga: Lo que he visto con mis propios ojos

Cabo de Palos – Llevo tiempo siendo testigo de una situación que no puedo callar más. He visto de primera mano cómo trabajan los guardias civiles del cuartel de La Manga, en Cabo de Palos, y lo que he presenciado me ha obligado a escribir estas líneas. Profesionales entregados en cuerpo y alma a su trabajo, pero abandonados a su suerte por falta de efectivos y medios.

La realidad que he vivido

He estado allí. He visto a agentes desbordados, corriendo de una incidencia a otra sin apenas tiempo para respirar. He sido testigo de cómo un solo equipo debe cubrir kilómetros de costa, desde San Javier hasta Cabo de Palos, atendiendo llamadas que no paran de entrar mientras ellos ya están gestionando otras emergencias.

Los he visto llegar agotados de un servicio para salir corriendo al siguiente. He presenciado su frustración cuando tienen que decidir qué atender primero porque no dan abasto. Y lo peor: saben que detrás de cada llamada que no pueden coger hay alguien que necesita ayuda.

Ordenadores de otra época

He entrado en ese cuartel. He visto con mis propios ojos los ordenadores con los que trabajan. Equipos que parecen sacados de un museo, pantallas que se quedan congeladas cada dos por tres, sistemas que tardan minutos en abrir un simple documento.

Los he visto perder horas redactando denuncias en ordenadores que se cuelgan constantemente. He presenciado su desesperación cuando el sistema falla justo cuando más lo necesitan. Mientras tanto, las incidencias siguen acumulándose.

El día a día que he presenciado

He vivido situaciones que no debería haber vivido. He visto cómo llegan llamadas de robos, peleas, accidentes de tráfico, personas en apuros en el mar... todo al mismo tiempo. He sido testigo de cómo estos profesionales priorizan, deciden, se organizan como pueden con lo poco que tienen.

Los he visto atender a ciudadanos preocupados mientras suenan sus radios con nuevas emergencias. He presenciado cómo se disculpan por no poder llegar antes, por las esperas, por unos retrasos que no son culpa suya sino de un sistema que los ha dejado tirados.

El abandono político: la verdadera causa

Y aquí está la raíz del problema: la falta de compromiso de nuestros políticos con nuestros agentes. He visto con mis propios ojos las consecuencias de años de dejadez, de promesas incumplidas, de presupuestos que nunca llegan.

Los políticos se llenan la boca hablando de seguridad ciudadana en sus mítines y declaraciones, pero luego abandonan a quienes realmente la garantizan. He sido testigo del resultado de esa hipocresía: agentes exhaustos, medios obsoletos, ciudadanos desprotegidos.

¿Dónde están esos políticos cuando estos profesionales trabajan con ordenadores que deberían estar en un desguace? ¿Dónde están cuando faltan efectivos para cubrir los servicios básicos? ¿Dónde están cuando estos hombres y mujeres se juegan la vida con recursos de tercera?

La respuesta es clara: brillan por su ausencia. Hablan mucho pero hacen poco. Prometen y olvidan. Mientras tanto, son estos guardias civiles quienes pagan el precio de tanta incompetencia política.

Profesionales que merecen más

He conocido a estos guardias civiles. He hablado con ellos. He visto el orgullo con el que visten su uniforme y la rabia que sienten cuando no pueden hacer su trabajo como quisieran. Son profesionales de verdad, de los que lo dan todo, de los que no se rinden aunque las condiciones sean pésimas.

Me han contado sus turnos interminables, la falta de compañeros, la impotencia de querer ayudar y no poder por falta de medios. Y aun así, no he escuchado una sola queja sobre su vocación. Solo sobre la falta de recursos que los políticos les niegan.

Lo que exijo después de lo que he visto

Después de haber presenciado todo esto, no puedo quedarme callado. Este cuartel necesita más agentes YA. Necesita ordenadores que funcionen, no chatarra informática. Necesita medios para poder atender como se merece una zona turística de primer nivel.

Y sobre todo, necesita que nuestros políticos dejen de dar la espalda a quienes nos protegen. Necesita compromiso real, no palabrería barata. Necesita que quienes nos gobiernan demuestren con hechos, no con discursos, que la seguridad ciudadana les importa de verdad.

He visto la realidad. La he vivido. Y esa realidad dice que La Manga y Cabo de Palos están siendo protegidas por héroes que trabajan con las manos atadas por la negligencia política. Esto no puede seguir así.

Las autoridades tienen que actuar. He sido testigo de una situación insostenible provocada por su falta de compromiso, y mi deber como ciudadano es denunciarlo. Estos profesionales se merecen respeto, medios y efectivos. Y nosotros nos merecemos políticos que cumplan con su obligación de dotarlos de lo necesario.

Escribo esto porque lo he visto. Porque he estado allí. Porque alguien tiene que contar la verdad de lo que está pasando en ese cuartel y señalar a los responsables de esta vergüenza. Nuestros agentes no pueden seguir pagando el precio de la irresponsabilidad política ni un día más.

Jose Antonio Carbonell Buzzian, auditor , consultor y asesor en seguridad 

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