Hoy 22 de abril, coincidiendo con la celebración del Día Internacional de la Madre Tierra, Totana acogió una jornada técnica y divulgativa centrada en el cultivo del Bimi®, organizada por la empresa de semillas Sakata en colaboración con la cooperativa Deilor y Semilleros Deitana. A la visita asistió este medio, Totana.com, junto a creadores de contenido e influencers del ámbito gastronómico y divulgativo.
El objetivo del encuentro fue mostrar de forma directa todas las fases del proceso productivo de este cultivo, desde la siembra hasta su llegada al consumidor, así como explicar su posicionamiento en los mercados internacionales.
Uno de los datos más sorprendentes conocidos durante la jornada es que, según fuentes de la compañía consultadas por esta redacción durante la visita, en torno al 80% del Bimi que se consume en Europa se produce en Totana y la comarca. Este liderazgo contrasta con una realidad llamativa: el producto sigue siendo poco conocido en el mercado local y, además, no se comercializa en establecimientos del municipio.
Un cultivo innovador con base científica y desarrollo internacional
El Bimi es el resultado de un desarrollo varietal impulsado inicialmente en Japón, con el objetivo de mejorar el sabor del brócoli tradicional. El resultado es un producto más dulce, de textura tierna y completamente comestible, desde el tallo hasta el florete.
Desde su introducción en Europa, su crecimiento ha sido progresivo, especialmente en mercados como Reino Unido, donde su consumo ya ha superado al del espárrago verde y alcanza cifras superiores a los 30 millones de kilos anuales. Alemania y Francia representan también mercados en expansión, mientras que España continúa en una fase inicial de desarrollo, con apenas un 3–4% del volumen total.
Semilleros Deitana: el inicio de un proceso altamente controlado
La jornada comenzó en las instalaciones de Semilleros Deitana, en Totana, donde se explicó el proceso inicial del cultivo. Esta empresa actúa como nexo entre las casas de semillas y los agricultores, encargándose de la germinación y desarrollo de las plántulas.
El proceso arranca con la siembra automatizada en bandejas de poliestireno o plástico, utilizando un sustrato compuesto por turba y vermiculita, diseñado para facilitar la germinación y el desarrollo radicular. En el caso del Bimi, se emplean bandejas con alveolos más pequeños que en otros cultivos, debido a sus necesidades específicas.
Las plantas permanecen aproximadamente 60 días en el semillero, bajo condiciones controladas de temperatura y humedad, hasta alcanzar el tamaño adecuado —entre 15 y 20 centímetros— para su trasplante al campo.
Deilor: una cooperativa basada en la producción y la calidad
La visita continuó en la cooperativa Deilor, con más de 30 años de trayectoria en el Valle del Guadalentín. Está formada por 15 socios agricultores, muchos de ellos de segunda generación, que gestionan unas 3.000 hectáreas de cultivo.
La filosofía de la cooperativa se centra en la producción agrícola, con especial atención a la calidad. Tal y como se explicó durante la jornada, uno de los principales retos del sector es garantizar la viabilidad económica del agricultor en un contexto de creciente incertidumbre. En este sentido, el Bimi representa una alternativa interesante al tratarse de un cultivo cuya producción está ajustada a la demanda.
A diferencia de otros productos agrícolas, la semilla de Bimi se suministra en función de programas de venta previamente establecidos, lo que permite evitar la sobreproducción y estabilizar los precios en origen.
Un ciclo de cultivo exigente: 150 días de trabajo
El ciclo completo del Bimi se extiende durante aproximadamente 150 días: 60 en semillero y 90 en campo. Durante este periodo, los cultivos están expuestos a factores como las condiciones meteorológicas, las plagas o la disponibilidad de agua, lo que exige un control técnico constante.
Además, se trata de un cultivo que requiere rotación para preservar la calidad del suelo, lo que limita su frecuencia de plantación en una misma parcela.
Recolección manual y logística especializada
Uno de los aspectos más destacados es la complejidad de su recolección. El Bimi se corta manualmente, tallo a tallo, lo que implica un importante despliegue de mano de obra.
Tras la recolección, el producto requiere un enfriamiento inmediato para conservar sus propiedades. En campo, se añade hielo laminado —aproximadamente dos kilos por cada caja de ocho— con el fin de reducir rápidamente la temperatura y frenar la actividad metabólica de la planta.
Posteriormente, en el almacén, se somete a un proceso de hidrocooling (enfriamiento por agua) antes de su envasado en flow pack microperforado, diseñado para permitir el intercambio gaseoso y mantener la frescura durante el transporte.
Magnitudes de producción
En el caso de Deilor, la producción anual de Bimi alcanza los 4,8 millones de kilos, lo que equivale a unos 320 millones de tallos. Estas cifras reflejan la dimensión de un cultivo que, aunque puede parecer minoritario a nivel local, tiene un peso significativo en el mercado europeo.
El papel del Valle del Guadalentín
Durante la jornada se puso en valor el papel del Valle del Guadalentín como zona agrícola estratégica. Sus condiciones climáticas y edáficas favorecen el cultivo de brásicas como el brócoli o el Bimi, consolidando a la Región de Murcia como referente en producción hortícola de alto valor.
Esta tradición agrícola, que se remonta a época andalusí, se combina hoy con tecnologías avanzadas de cultivo, control y conservación.
Un producto con margen de crecimiento en España
A pesar de su éxito en otros países, el Bimi sigue siendo un producto poco implantado en el mercado español. Factores como los hábitos de consumo o la preferencia por productos tradicionales han ralentizado su introducción.
No obstante, tanto Sakata como las cooperativas productoras están impulsando acciones de promoción para darlo a conocer, destacando no solo sus propiedades saludables, sino también su sabor y versatilidad culinaria.
Cierre gastronómico y proyección de futuro
La jornada concluyó con una demostración culinaria centrada en la cocina a la brasa, coincidiendo con el inicio de la temporada de barbacoas. Este formato permitió mostrar aplicaciones prácticas del producto en la cocina cotidiana.
El Bimi se presenta así como un cultivo con alto potencial de crecimiento, tanto por su aceptación en mercados internacionales como por su capacidad de adaptación a nuevas tendencias de consumo.
Para Totana y el Valle del Guadalentín, representa además un ejemplo de cómo la innovación agrícola y la especialización pueden generar valor añadido en el territorio, reforzando su papel dentro del sector agroalimentario europeo.