Los vecinos de varios edificios situados junto a la Rambla de la Santa viven una situación de creciente preocupación debido a las filtraciones continuadas de agua que afectan a sótanos, garajes y fosos de ascensores desde mediados de diciembre de 2025. Los inmuebles más afectados son los edificios Santiago, El Catre, Sevilla y Plaza, todos ellos ubicados en el entorno de la rambla, donde el problema ha alcanzado ya un punto crítico.
Las filtraciones comenzaron tras las lluvias torrenciales registradas los días 14 y 15 de diciembre y, pese a que las precipitaciones cesaron hace semanas, el agua siguió aflorando de forma constante en los segundos sótanos de varios edificios. Esta situación ha mantenido inundados garajes y trasteros y ha provocó la inutilización de ascensores, generando graves dificultades a personas mayores y familias con niños pequeños, además del temor a posibles daños estructurales en los cimientos de los inmuebles.
Un problema recurrente pese a actuaciones anteriores
En el caso del Edificio Santiago, la comunidad de propietarios ya comunicó al Ayuntamiento de Totana una situación similar en marzo de 2025. Entonces, el consistorio dio el problema por solucionado tras encauzar el agua detectada en la zona. Sin embargo, las filtraciones han reaparecido con la misma intensidad, obligando a la comunidad a mantener activas tres bombas de achique las 24 horas del día durante las últimas semanas, evacuando en torno a 60.000 litros de agua semanales.
Otros edificios, como el Sevilla y El Catre, han sufrido inundaciones importantes en los segundos sótanos, con entrada de agua en trasteros y garajes. En el Edificio Plaza, los tres ascensores permanecen fuera de servicio desde el 14 de diciembre, ya que el agua ha continuado manando desde el suelo de los fosos, lo que impide acometer las reparaciones mecánicas y eléctricas hasta que la zona quede completamente seca.
Reunión con el alcalde y causas detectadas
El pasado lunes, 13 de enero, representantes de los edificios afectados mantuvieron una reunión con el alcalde de Totana para analizar la situación y las actuaciones realizadas hasta el momento. Tras el encuentro, los vecinos explicaron que existen dos posibles problemas de raíz: por un lado, la bajada continua de agua por el cauce de la rambla, que se filtra hacia los cimientos de los edificios; y por otro, la posible existencia de aguas subterráneas, extremo que deberá determinarse mediante un informe técnico.
Según explicó el alcalde, las lluvias torrenciales de diciembre desestructuraron el lecho de la Rambla de la Santa y dañaron la obra de la bóveda y las tuberías que recogen tanto el agua de dicha bóveda como otros nacimientos situados a la altura del Arco de la Ollería. Además, el colector de 400 milímetros quedó obstruido por gravas y piedras, impidiendo el correcto drenaje del agua hacia el sistema de alcantarillado.
Primeros resultados y actuaciones previstas
Tras varios días de trabajos intensos para desatrancar el colector, el Ayuntamiento logró restablecer su funcionamiento al mediodía del martes. Según los primeros indicios, esta actuación ha comenzado a dar resultados positivos, ya que en algunos edificios se ha notado un descenso significativo de la entrada de agua, e incluso su cese temporal.
No obstante, el Ayuntamiento ha planteado una hoja de ruta que incluye solicitar una reunión con la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) para obtener los permisos necesarios con el fin de ejecutar una obra hidráulica estructural y estable que evite nuevas roturas en futuras crecidas. Asimismo, se prevé compactar el lecho de la rambla y tapar los socavones existentes junto a los muros de los edificios, con el objetivo de impedir que el agua “mansa” se filtre por capilaridad hacia los inmuebles.
El consistorio también se ha comprometido a investigar el origen exacto de las aguas, diferenciando entre escorrentías superficiales y posibles aportes subterráneos. Aunque el mantenimiento del cauce corresponde a la CHS, el Ayuntamiento actuará con medios propios para rellenar los hoyos y mejorar la seguridad del entorno, utilizando maquinaria ligera debido a las limitaciones de acceso por los puentes existentes.
Por el momento, los vecinos permanecerán atentos a la evolución de la situación durante los próximos días antes de proceder a la reparación definitiva de ascensores e instalaciones, a la espera de que las filtraciones cesen por completo y se adopte una solución definitiva que garantice la seguridad de los edificios.