Aldeas Infantiles SOS reivindica el compromiso y la solidaridad de las familias de acogida, que ofrecen a la infancia y la adolescencia que ha perdido el cuidado parental un entorno familiar y protector en un momento de sus vidas marcado por la incertidumbre.
El acogimiento familiar es la primera medida de cuidado alternativo que recomienda la Ley del Menor, si bien en nuestro país hay actualmente más niños y niñas en acogimiento residencial.
En 2025, la organización de atención directa a la infancia acompañó a 919 familias y a 897 niños, niñas y adolescentes a través de sus Programas de Acogimiento Familiar.
Con motivo del Día Internacional de las Familias, que se celebra el 15 de mayo, Aldeas Infantiles SOS reivindica el compromiso y la solidaridad de las familias de acogida, que ofrecen su hogar y su atención a los niños, niñas y adolescentes que no pueden vivir con sus padres. La organización llama a promover este modelo de cuidado alternativo y a facilitar a las familias el apoyo y los recursos necesarios para garantizar el derecho de los niños y niñas en acogida a crecer en un entorno afectivo, seguro y estable.
Las familias acogedoras son esenciales para proteger a la infancia más vulnerable porque brindan estabilidad emocional y social a los niños, niñas y adolescentes que han perdido el cuidado parental.
El niño o la niña que crece en una familia de acogida cuenta con una persona que le acompaña al colegio, que le espera al volver a casa o que le ayuda a confiar en sí mismo y en los demás. Vivir en un entorno familiar y protector le permite recuperar referentes afectivos estables en un momento de su vida marcado por la incertidumbre.
La familia acogedora abre su hogar y ofrece sus cuidados a un niño o niña durante el tiempo que necesite mantenerse separado de su familia de origen; una medida que, en la mayoría de los casos, es temporal. La acogida requiere familias dispuestas a acompañar y crear relaciones de apego seguro que los niños, niñas y adolescentes necesitan para asegurar su bienestar y desarrollar sus proyectos de vida. En ocasiones forman parte de su familia extensa, mayoritariamente abuelos y tíos, mientras que en otros casos se trata de familias sin vínculos previos.
"El acogimiento familiar es un compromiso con los niños y niñas que atraviesan situaciones difíciles, pero también con sus familias biológicas", explican desde Aldeas Infantiles SOS. "A las familias acogedoras les mueve la solidaridad y el respeto a los orígenes del niño o niña y a su historia familiar".
La organización recuerda que el acogimiento familiar es la primera medida de cuidado alternativo que la Ley del Menor recomienda cuando unos padres pierden la tutela de su hijo. Sin embargo, el acogimiento residencial supera al familiar en España. Actualmente, 19.977 niños y niñas crecen en acogimiento residencial, frente a los 16.486 que viven con familias acogedoras.
"Esta situación demuestra la necesidad de seguir impulsando el acogimiento familiar con más apoyos y más recursos especializados para que las familias puedan garantizar el bienestar de los niños y niñas que crecen bajo esta medida de protección", dicen desde la organización.
Apoyo, orientación, formación y seguimiento
En 2025, Aldeas Infantiles SOS acompañó a 919 familias acogedoras y a 897 niños, niñas y adolescentes a través de los Programas de Acogimiento Familiar que tiene en Aragón, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Cataluña, Galicia y la Comunidad de Madrid.
Las familias de acogida reciben apoyo, orientación, formación y seguimiento de un equipo de profesionales del ámbito psicosocial formado por trabajadores sociales, psicólogos, pedagogos y educadores sociales, que supervisa y coordina todo el proceso de acogimiento junto a los Servicios Sociales.
Este acompañamiento se adapta a las necesidades de cada familia y al momento evolutivo y emocional de cada niño, niña o adolescente. Su objetivo es favorecer una integración positiva en el nuevo entorno, prevenir dificultades y ofrecer herramientas para afrontar los retos propios del acogimiento.
Con el interés superior del niño o niña como eje de su intervención, Aldeas Infantiles SOS aborda dificultades que pueden afectar al desarrollo del acogimiento, como la falta de habilidades parentales, la diferencia generacional o los conflictos de lealtades. Sus equipos trabajan con los niños y niñas en la construcción de una identidad positiva, apoyan a las familias de origen en la superación de las dificultades que han provocado la separación y orientan a las familias acogedoras con pautas de crianza basadas en el buen trato.
Además, la organización promueve una relación positiva entre el niño o niña y ambas familias y facilita su vinculación con la red social y comunitaria, claves en su desarrollo.
"Es un camino complejo, pero el acompañamiento de Aldeas Infantiles SOS asegura el bienestar de nuestra familia", cuenta Sara, madre acogedora. "El acogimiento es la aventura más enriquecedora que he vivido".