Enredados con las pantallas busca concienciar sobre el impacto del acceso temprano a la tecnología, la hiperconectividad, la economía de la atención y el consumo de contenidos inapropiados en el desarrollo y bienestar emocional de niños, niñas y adolescentes.
Aldeas Infantiles SOS apuesta por un acompañamiento adulto activo y consciente, basado en el diálogo, la presencia y la comprensión del entorno digital, y ofrece pautas concretas para que las familias puedan orientar a sus hijos e hijas.
La organización ha aportado al Proyecto de Ley Orgánica para la protección de las personas menores de edad en los entornos digitales medidas clave que implican a plataformas, fabricantes, administraciones, centros educativos y organizaciones especializadas.
La guía se ha presentado hoy en el marco de los desayunos informativos de la Plataforma Control Z y se encuentra a disposición de las familias en la web www.aldeasinfantiles.es.
Aldeas Infantiles SOS ha presentado hoy Enredados con las pantallas. Guía práctica para acompañar a la infancia y la adolescencia en una convivencia digital responsable, un documento que analiza el impacto de la tecnología en la vida de niños, niñas y adolescentes, y ofrece a las familias criterios claros para orientarlos en un entorno cada vez más complejo, incluyendo claves prácticas para favorecer una relación saludable y equilibrada con las pantallas.
La guía se ha presentado esta mañana en el marco de los desayunos informativos de la Plataforma Control Z y ha contado con la participación del presidente de Aldeas Infantiles SOS, Pedro Puig; la directora de la Plataforma Control Z, Mar España; el secretario general del Consejo General de la Psicología de España, José Tenorio; la periodista científica y autora del informe, Laura G. de Rivera; y la psicóloga experta en infancia y adolescencia Mercedes Bermejo.
Durante el acto, Pedro Puig ha destacado que la profunda transformación en la relación de los niños, niñas y adolescentes con la tecnología exige un acompañamiento adulto activo y consciente, ya que el entorno digital evoluciona a un ritmo que supera la capacidad de muchas familias para comprenderlo y establecer criterios claros de uso: "Las familias necesitan apoyos realistas y pautas concretas para saber cómo actuar ante un ecosistema que ya forma parte central de la vida de sus hijos", ha explicado.
Para dar respuesta a estas necesidades, Aldeas Infantiles SOS ha elaborado Enredados con las pantallas. Guía práctica para acompañar a la infancia y la adolescencia en una convivencia digital responsable, un trabajo que ofrece una mirada actualizada y comprensible sobre cómo se exponen los niños, niñas y adolescentes a la tecnología, qué contenidos consumen, cómo impactan en su desarrollo y qué papel deben asumir familias y educadores.
El documento, que se encuentra a disposición de las familias en la web www.aldeasinfantiles.es, combina evidencia científica reciente con entrevistas a especialistas de distintos campos -psicología, psiquiatría, sociología, derecho digital, ciencia cognitiva, comunicación y educación- y con testimonios de adolescentes que cuentan en primera persona cómo usan las pantallas.
La guía constata que el acceso a la tecnología se produce a edades cada vez más tempranas: más del 70 % de los menores de entre 10 y 15 años dispone de teléfono móvil propio y, a los 15, la cifra alcanza ya el 94,8 %, en un contexto en el que el 96 % de los hogares tiene conexión a internet. A partir de la preadolescencia, el uso pasa a ser intensivo y normalizado, y el entorno digital ocupa un lugar central en su ocio, su socialización y la construcción de su identidad.
El informe subraya también que este entorno está diseñado para mantener al usuario conectado durante el mayor tiempo posible, mediante algoritmos que priorizan contenidos muy llamativos, sistemas de recomendación que ajustan continuamente lo que aparece en pantalla a su comportamiento y sus gustos, y mecanismos como el scroll infinito o la reproducción automática. "Muchos adolescentes nos explican que sienten cansancio mental, dificultad para desconectar, miedo a perderse algo y una presión constante por estar disponibles, un patrón que condiciona su bienestar emocional y sus relaciones", señalan desde Aldeas Infantiles SOS.
Pornografía, ciberacoso, discursos de odio y desinformación
La guía identifica un conjunto de riesgos que no son puntuales ni excepcionales, sino parte habitual del entorno digital en el que crecen niños, niñas y adolescentes. El acceso a contenidos inadecuados puede afectar a su salud mental y requiere un acompañamiento adulto capaz de interpretar lo que ocurre en ese espacio.
La exposición temprana a la pornografía se ha convertido en un fenómeno generalizado: antes de los 16 años, el 97,3 % de los chicos y el 78,3 % de las chicas ya la han buscado, y buena parte la consume de forma habitual. El contenido predominante replica prácticas violentas, degradantes y sin consentimiento, lo que distorsiona la manera en que construyen su deseo y sus expectativas afectivo-sexuales.
Al mismo tiempo, crece el número de adolescentes que acceden a plataformas donde se comercializa contenido sexual, como OnlyFans, pese a las restricciones de edad. Estas prácticas, que reproducen patrones de la prostitución, sitúan a muchas chicas en situaciones de grave vulnerabilidad, expuestas a riesgos como la sextorsión, la dependencia económica o la explotación sexual.
Las violencias entre iguales adoptan también nuevas formas en el entorno digital. El ciberacoso, que puede estar afectando ya a uno de cada cinco adolescentes, se intensifica por la ausencia de espacios de desconexión y tiene consecuencias severas para la salud mental, desde ansiedad y aislamiento hasta un aumento significativo de la ideación suicida.
A ello se suman la difusión de discursos de odio y de narrativas discriminatorias hacia colectivos vulnerables, así como la presencia de comunidades de la llamada manosfera, que promueven mensajes misóginos y antifeministas. Estos contenidos, virales y emocionalmente intensos, pueden captar a adolescentes que buscan un sentido de pertenencia o validación y consolidar visiones distorsionadas sobre las relaciones y la igualdad.
Paralelamente, muchos contenidos reproducen sesgos de género y generan una fuerte presión estética y comparativa que afecta sobre todo a las adolescentes. En cuanto a la infancia y adolescencia diversa, las redes pueden ofrecer espacios de apoyo, pero también escenarios donde sufren burla, humillación y exclusión, lo que incrementa su vulnerabilidad.
Por otra parte, la desinformación circula con rapidez en un entorno dominado por vídeos breves y mensajes sin contexto. "La repetición de mensajes, el pensamiento crítico aún en desarrollo y los algoritmos que priorizan lo más llamativo facilitan que muchos adolescentes asuman como ciertos bulos, narrativas simplificadas o discursos polarizados. Esto no solo condiciona su comprensión del mundo, sino también su manera de relacionarse y de interpretar los conflictos", explican desde Aldeas.
Claves para un acompañamiento digital eficaz
La guía señala que el acompañamiento adulto es esencial para que niños, niñas y adolescentes puedan desenvolverse con seguridad en el mundo digital. Este acompañamiento empieza por ayudarles a comprender qué ocurre en las plataformas que utilizan: cómo influyen los algoritmos en lo que ven, por qué ciertos contenidos generan más impacto o qué efectos tiene sobre su descanso y su estado de ánimo permanecer conectados de forma continua. "Cuando las familias explican estos mecanismos y establecen tiempos y espacios de desconexión, sus hijos e hijas adquieren referencias claras y pueden relacionarse con la tecnología desde un lugar más saludable".
Aldeas Infantiles SOS subraya también la importancia de abordar lo digital desde lo emocional. Muchos adolescentes no identifican por sí mismos la presión estética, la comparación constante o la ansiedad por no estar disponibles, pero sí reconocen cómo les afecta cuando se les ayuda a ponerlo en palabras. Favorecer ese diálogo, proteger el sueño manteniendo los dispositivos fuera del dormitorio y equilibrar la hiperestimulación digital con actividades que aporten calma, movimiento o interacción real contribuye a mejorar su bienestar.
El desarrollo del pensamiento crítico es otro pilar fundamental. Comprender por qué aparece un contenido, distinguir una información fiable de un bulo o identificar discursos de odio requiere habilidades que no se adquieren de forma intuitiva y que deben trabajarse desde la infancia.
Es determinante, por parte de familias y educadores, la detección temprana de señales de violencia digital, como cambios bruscos de humor, aislamiento o miedo a consultar el móvil, y la creación de un clima de confianza en el que puedan pedir ayuda sin miedo al castigo.
Aldeas Infantiles SOS defiende que la protección digital de la infancia y la adolescencia debe implicar a administraciones, centros educativos, plataformas y organizaciones especializadas. En sus aportaciones al Proyecto de Ley Orgánica para la protección de las personas menores de edad en los entornos digitales, la entidad subraya la importancia de establecer obligaciones claras para las plataformas y fabricantes, como verificadores de edad eficaces, medidas concretas contra la violencia digital y controles parentales por defecto; prohibir el acceso de niños y niñas a las loot boxes y etiquetar contenidos inadecuados; e incluir la prevención de la violencia digital en el currículo educativo, entre otras medidas. Para la organización, "proteger a la infancia y la adolescencia en el mundo digital es una responsabilidad colectiva. Para que crezcan en entornos seguros, necesitamos un marco legal valiente, recursos suficientes y una coordinación real entre todos los actores implicados".