Lorca

El alcalde preside la tradicional invitación del cabildo civil y el eclesiástico con motivo de la Procesión del Corpus Christi

Desde el balcón principal del Consistorio y de las Salas Capitulares de la antigua colegial se llevaba a cabo la convocatoria con el Toque de Ministriles y Clarineros, del último tercio del siglo XVIII

El próximo año podría recuperarse en parte el recorrido "de cumplimiento obligatorio" que dictaminó en 1720 el cardenal Belluga y que se dejó sin uso para esquivar el andamio y las obras de la calle Selgas

Fulgencio Gil Jódar, alcalde: "Es un ceremonial en las vísperas de la celebración de la Procesión del Corpus Christi que los investigadores sitúan como el antecedente de los Desfiles Bíblico Pasionales"

En las vísperas de la celebración de la Procesión del Corpus Christi el balcón principal de la Casa Consistorial y de las Salas Capitulares de la antigua Colegial de San Patricio, en la Plaza de España, cobraban protagonismo. Un año más eran escenario de la convocatoria con el Toque de Ministriles y Clarineros, una tradición del último tercio del siglo XVIII. El alcalde, Fulgencio Gil Jódar, presidía la tradicional invitación del cabildo civil y el eclesiástico. "Es un ceremonial en las vísperas de la celebración de la Procesión del Corpus Christi que los investigadores sitúan como el antecedente de los Desfiles Bíblico Pasionales", manifestaba al término de la convocatoria.

En la antigua usanza del siglo XV la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo se celebraba en jueves, por lo que la víspera de este día, el miércoles, tenía lugar el peculiar anuncio. No se sabe la fecha concreta en la que se pudo instaurar en Lorca esta festividad. La primera noticia documentada data de 1472 en tiempos del reinado de Enrique IV. Y puede considerarse como el antecedente del Cortejo Bíblico, como aseguraba el pintor e investigador Manuel Muñoz Barberán que en el prólogo y guion de 'Cofradías y Hermandades Pasionarias en Lorca. Análisis Histórico Cultural', de Domingo Munuera Rico, decía sobre el autor: "certeramente señala a las fiestas del Corpus como auténtica raíz de estas figuras vivas que forman el principal núcleo de los desfiles procesionales de la Lorca de hoy".

Como manda la tradición, a las doce del mediodía de este viernes se ha cumplido a rajatabla el protocolo. Se ha iniciado con el repique de las campanas de la torre campanario de la antigua Colegial, con tres intervalos en los que los clarineros del concejo tocaban invitando al clero secular por tres veces; a cuyo toque respondían desde la sala capitular de San Patricio los ministriles, aceptando la invitación. Antaño, al terminar el segundo repique de las nueve de la noche, se iniciaban los festejos populares, estando toda la plaza y el edificio municipal iluminado con gran cantidad de faroles de aceite.

En hora de la mañana se formaba la procesión en la plaza, acudiendo el concejo 'en forma de ciudad', precedido por los cornetas de él, interpretando el Toque de Cabildo, hasta llegar a la puerta del templo por el 'carrerón', donde era esperados por los Ministriles, que, al cesar las cornetas, recibían a la corporación con un toque peculiar de violines, requinto, flauta o clarinete. Seguían a los corneteros, los mazeros, escribanos del Ayuntamiento y el Pendón Real, portado por el alférez mayor.

La procesión dejó de celebrarse por la mañana en el siglo XIX al "haber acreditado la experiencia que, haciéndose por la mañana, no es tanta la concurrencia porque las ocupaciones domésticas y otras privadas, lo impiden, y que siendo horas que el sol molesta demasiado, de lo que siguen daños a la salud pública", según se reseñaba en el Memorial de 1836.

En el itinerario de entonces, se extendía regaliz y otras hierbas olorosas. La procesión transitaba por las calles del Águila, Corredera y "sube en derechura por la calle del Arquillo a la Caba". En el trayecto se levantaban cinco altares, uno por cada comunidad de religiosos establecidos en la ciudad, y se hacían multitud de arcos triunfales, algunos de gran valor artísticos. Los altares correspondían a los conventos de la Merced, Virgen de las Huertas, Santo Domingo, San Francisco y San Diego, siendo gratificados por el Concejo. En las cuentas de 1819 se le pagaron a cada uno 750 reales.

Su celebración en jueves llevaba a que se repitiera un antiguo y popular dicho que tiene su origen en la tradición cristiana, aunque ha perdido parte de su sentido por la adaptación civil del calendario de fiestas cristianas, trasladándolas al siguiente domingo: "Hay tres jueves en el año que relucen más que el sol, Jueves Santo, Corpus Christi, y el día de la Ascensión".

Las constituciones de la antigua colegial, ordenadas en 1720 por Luis Antonio de Belluga y Moncada, el cardenal Belluga, mandaban que el cortejo fuera de cumplimiento obligatorio. Debía salir por la puerta principal de la antigua Colegial de San Patricio, transcurrir por Selgas, pasar por el convento de Santa Ana y Magdalena de Clarisas (monjas de abajo). Continuar por la Plaza del Ibreño hasta subir a Zapatería. Obligación de que pasara por el convento de la Consolación de las Madres Mercedarias (monjas de arriba). Y desde allí, hasta la Plaza de España para regresar a su templo.

Tras el terremoto de mayo de 2011 el itinerario ha variado en diversas ocasiones, pero probablemente el próximo año podría recuperarse en parte el recorrido "de cumplimiento obligatorio" que dictaminó el cardenal Belluga y que se dejó sin uso para esquivar el andamio y las obras de la calle Selgas y las 'cicatrices' del seísmo. El Santísimo irá en una custodia de orfebrería italiana de finales del siglo XVIII. Desfilará en carroza, de 1950, coronada por un templete que data de 1947 y que fue restaurado en 2000.

Entre las tradiciones desaparecidas están los cánticos de las cuadrillas de 'despertaores' de la Aurora que cantaban esta copla dedicada a 'La Gloria': 'Al entrar en la plaza de Lorca, / en sus balcones repara y verás, / aquel cuadro de tanta hermosura, / que son las personas de la Trinidad, / pues no hay que dudar: / Padre, Hijo y Espíritu Santo; y estas se encierran en Uno no más'. En aquel entonces, no faltaba abriendo el cortejo una escolta militar.

El Toque de Cabildos y la Marcha de Ministriles, ha recordado el alcalde, "datan del último tercio del siglo XVIII. Integran el Himno Oficial de la Ciudad de Lorca desde el 23 de febrero de 1994 que era aprobado por el Pleno Municipal. Los Ministriles eran músicos que prestaban servicio al Concejo desde el siglo XVI. Entre sus principales cometidos estaba asistir en nombre de la Ciudad a las ceremonias religiosas y otros actos públicos interpretando su música al recibir y despedir a la Corporación municipal".

Están presentes no sólo en la convocatoria de la celebración de la Procesión del Corpus Christi, sino también en los instantes previos a la Misa Mayor con motivo de la festividad de Santa María la Real de las Huertas, en los primeros días de septiembre. La corporación asiste a ambos actos bajo mazas y con el Pendón de la Ciudad.

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