La organización del Triatlón de Portmán se ve obligada a anunciar la suspensión de la que iba a ser su décima edición, una cita histórica que simbolizaba el esfuerzo colectivo de todo un pueblo por mantener viva una de sus pruebas deportivas más emblemáticas.
Esta suspensión tiene un responsable claro: la Demarcación de Costas del Estado, dependiente del Gobierno de España, que no ha acondicionado la playa de San Bruno ni ha autorizado su uso, imposibilitando la celebración de la prueba.
Pero las consecuencias van mucho más allá del ámbito deportivo. La falta de acondicionamiento de la playa no solo supone la pérdida del triatlón, sino también que los vecinos de Portmán y quienes nos visitan se queden sin poder disfrutar de la playa de San Bruno.
Cabe recordar que, cada año, la propia Demarcación de Costas —administración competente en esta materia— realiza actuaciones de remangado de arena parciales durante la primavera y una intervención de mayor envergadura de cara al verano. Sin embargo, este año no solo no se han llevado a cabo estos trabajos, sino que la propia Demarcación ha manifestado su intención de no realizarlos, al menos, hasta el verano.
Esta situación genera una lógica y profunda preocupación: Portmán podría quedarse sin playa durante meses, o incluso ver comprometido el uso de la playa de San Bruno durante la temporada estival.
Portmán no solo tiene que seguir luchando por la regeneración de su bahía y por una postura firme del Gobierno de España ante su sellado, sino que además se ve obligado a pelear por algo tan básico como poder utilizar su propia costa y acoger eventos deportivos en su entorno.
Desde la organización se denuncia esta situación injusta y se lamenta profundamente el perjuicio causado a deportistas, vecinos, hosteleros y al conjunto del municipio.
Portmán se queda, por decisiones ajenas y por la inacción del Gobierno de España, sin triatlón y sin playa.