El Dr. Alejandro Acuña, experto en medicina bioregenerativa y armonización facial, señala que la pérdida de peso mediada por agonistas de la GLP1 está creando un nuevo perfil de paciente que requiere un abordaje preventivo y estructural
Los tratamientos para la pérdida de peso basados en agonistas del receptor GLP-1 están transformando la práctica médica en todo el mundo. Su eficacia para reducir peso y mejorar parámetros metabólicos ha supuesto un avance sin precedentes en el tratamiento de la obesidad y el sobrepeso. Sin embargo, junto a estos beneficios, los especialistas comienzan a observar un fenómeno cada vez más frecuente: el impacto de la pérdida rápida de peso sobre el rostro y la calidad de la piel.
Según explica el Dr. Alejandro Acuña, director médico de AA CLINIC (Ourense), la reducción acelerada de grasa facial puede influir en el soporte de los tejidos y favorecer la aparición de flacidez, pérdida de firmeza y una apariencia más cansada o envejecida.
"Muchos pacientes consiguen mejorar su salud y alcanzar objetivos que llevaban años persiguiendo. Sin embargo, en ocasiones sienten que su imagen facial no refleja ese bienestar conseguido", señala.
Este fenómeno ha dado lugar a una nueva línea de trabajo dentro de la medicina estética. El propio Dr. Alejandro Acuña ha participado como ponente en encuentros científicos multidisciplinares internacionales dedicados a analizar cómo acompañar estos cambios desde una perspectiva preventiva, regenerativa y estructural.
Los recientes consensos internacionales coinciden en que la pérdida de peso no afecta únicamente al volumen facial. También influye sobre la calidad de la piel, los compartimentos grasos, los ligamentos de soporte y el equilibrio global del rostro.
"El principal error es pensar que estos pacientes necesitan únicamente recuperar volumen. La pérdida de peso afecta a diferentes estructuras faciales y requiere un abordaje mucho más amplio y personalizado", explica el especialista.
Uno de los mensajes clave de la evidencia científica reciente es la importancia de actuar de forma precoz. Tradicionalmente, muchos pacientes esperaban a alcanzar su peso definitivo antes de iniciar tratamientos estéticos. Sin embargo, cada vez más expertos defienden la necesidad de acompañar la adaptación de los tejidos desde las primeras fases del proceso.
"La prevención debe comenzar antes de que aparezcan los cambios más evidentes. Cuanto mejor acompañemos la adaptación de la piel y de las estructuras faciales durante la pérdida de peso, más naturales suelen ser los resultados", afirma.
Dentro de este nuevo paradigma, la medicina bioregenerativa está adquiriendo un papel protagonista. Los bioestimuladores de colágeno, especialmente el ácido poliláctico, se han consolidado como herramientas clave para estimular la producción de colágeno y mejorar la calidad tisular. A ello se suma el uso estratégico del ácido hialurónico y los neuromoduladores para restaurar el soporte estructural y optimizar la dinámica facial dentro de un plan integral de tratamiento.
Según el Dr., no existen protocolos universales. La edad, la calidad previa de la piel, la velocidad de pérdida de peso y las características anatómicas individuales condicionan enormemente la evolución de cada paciente.
"Estamos asistiendo al nacimiento de una nueva área dentro de la medicina estética. La expansión de los tratamientos con GLP-1 está cambiando el perfil de los pacientes y obliga a desarrollar estrategias cada vez más preventivas, regenerativas y personalizadas", concluye.