su equilibrio natural. La Dra. Alba Gómez, directora de la Unidad de Medicina capilar en IMR, explica cómo la radiación solar, el cloro, el agua del mar y la humedad pueden comprometer la fibra capilar Durante los meses de verano, el cabello se encuentra en un estado de mayor exposición y vulnerabilidad debido a factores ambientales que afectan directamente a su estructura. La Dra. Alba Gómez, directora de la Unidad de Medicina capilar de IMR, explica que «el sol y su radiación, los baños constantes en playas y piscinas, los climas húmedos de costa y la pérdida de la rutina de cuidado capilar durante las vacaciones pueden acabar con la cutícula del cabello, su capa oleosa protectora y, en último término, con la estructura de queratina de la corteza».
El efecto del sol, el cloro y la sal sobre el cabello
La exposición solar puede comprometer la estructura del cabello y favorecer su debilitamiento progresivo. «El sol altera la composición de las cadenas de queratina, ocasionando la oxidación de las mismas», detalla la Dra. Gómez.
A este efecto se suma la exposición continuada al agua del mar y al cloro de las piscinas, que intensifican el deterioro del cabello ya sensibilizado durante el verano. «La sal y el cloro, a los que el cabello ya debilitado por el sol se expone de forma recurrente, pueden penetrar con mayor facilidad en el interior del tallo y provocar también una agresión», añade.
Sí, eso que haces especialmente en verano puede agravar el daño capilar
En esta época del año, ciertos hábitos cotidianos pueden intensificar el deterioro del cabello. La Dra. Gómez señala que el cepillado más frecuente, el uso de recogidos con el cabello húmedo o el empleo de gorros y sombreros con tejidos poco respetuosos pueden aumentar la fricción sobre una fibra capilar ya debilitada.
«Todo ello contribuye a incrementar el enredo y la fragilidad del cabello en esta época del año», explica la especialista.
Señales que te lanza tu fibra capilar cuando está dañada
El deterioro del cabello durante el verano puede hacerse visible a través de distintos signos que afectan tanto a su aspecto como a su estructura. La Dra. Gómez explica que «externamente veremos puntas abiertas, fracturas a diferentes alturas del tallo capilar y ausencia de brillo». Además, subraya que no se trata de una caída del cabello como tal, sino de rotura de la fibra: «no hablamos de caída de cabellos completos, sino de fragmentos del cabello roto» y destaca que también es habitual el encrespamiento inmediato en condiciones de mínima humedad.
Sin embargo, no todos los tipos de cabello responden igual a las agresiones del verano. La Dra. Gómez explica que «los cabellos finos, con menos capas protectoras en su cutícula, los cabellos envejecidos, especialmente a partir de la menopausia, o los cabellos canosos son más sensibles a los factores agresores externos propios del verano».
Así protegerás el cabello durante el verano
La prevención es clave para reducir el impacto de los factores estivales sobre el cabello. La Dra. Gómez recomienda el uso de gorros o sombreros con protección solar y respetuosos con la fibra capilar, así como evitar los recogidos tirantes y el cepillado agresivo en mojado. Asimismo, la Dra. Gómez aconseja no mantener el cabello húmedo durante largos periodos de tiempo y reforzar las rutinas de cuidado con productos nutritivos como acondicionadores, mascarillas, sérums, aceites y fotoprotectores capilares que ayuden a preservar la estructura capilar frente a la exposición solar, el cloro y la sal.
Especialmente importante es sostener una correcta hidratación capilar durante los meses de verano para contrarrestar las agresiones externas. La especialista subraya que «mantener la capa oleosa externa intacta y las células cuticulares alineadas como barrera al interior del tallo» es clave para conservar la salud del cabello.
Una rutina constante de cuidado e hidratación ayuda a preservar su resistencia frente a los daños acumulados durante el verano.