Bajo el lema "El cuidado de la alergia es un cuidado esencial", la campaña pone el foco en garantizar el acceso a tratamientos esenciales como la adrenalina para la anafilaxia.
La adrenalina nasal, aprobada por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) en 2024, ya se comercializa en varios países, aunque continúa pendiente de aprobación de comercialización en España.
La Semana Mundial de la Alergia, organizada por la Organización Mundial de la Alergia (WAO), se celebra este año del 21 al 27 de junio. Se trata de una campaña global que busca educar y concienciar a la población sobre el impacto de las enfermedades alérgicas en la salud pública.
Bajo el lema "El cuidado de la alergia es un cuidado esencial", reivindica garantizar el acceso equitativo al especialista para un diagnóstico preciso a través de priorizar la alergia en la salud pública y priorizar también los tratamientos esenciales adecuados, como la inmunoterapia y la adrenalina para la anafilaxia reacción grave, súbita y potencialmente mortal en minutos.
En este contexto, Amapola Munuera, farmacéutica especializada en alergia alimentaria formada en el Imperial College de Londres, analiza las ventajas como tratamiento ante la anafilaxia que tiene la nueva forma farmacéutica de adrenalina nasal, aprobada por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) en 2024, pero aún no comercializada en España, frente a la adrenalina autoinyectable.
¿Qué es la anafilaxia y por qué la adrenalina es un tratamiento esencial?
La anafilaxia es la reacción alérgica más grave y puede comprometer la vida en pocos minutos, por lo que requiere la administración inmediata de adrenalina. En España sigue siendo mortal en aproximadamente un 2 % de los casos y se produce principalmente por alergia a alimentos, medicamentos y picaduras de himenópteros.
La adrenalina continúa siendo el tratamiento de elección por su rapidez y eficacia para revertir la reacción. En España, los autoinyectores están disponibles desde hace más de dos décadas y, desde 2015, se recomienda que los pacientes lleven siempre dos dispositivos prescritos.
¿Qué es la adrenalina nasal y dónde se comercializa?
La adrenalina nasal es un espray monodosis diseñado para el tratamiento de urgencia de la anafilaxia. La EMA autorizó su uso en 2024 para adultos y niños de más de 30 kg, en dosis de 2mg, y en 2026, amplió la autorización a la presentación pediátrica de 1mg para niños de más de 4 años de entre 15 y 30 kg. Actualmente ya está disponible en países europeos como Alemania, Reino Unido, Dinamarca, Suecia, Finlandia, Países Bajos, Luxemburgo y Grecia.
En España, aunque el medicamento cuenta con la autorización de seguridad de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), continúa pendiente del proceso de fijación de precio y financiación por parte del Ministerio de Sanidad.
Ventajas de la adrenalina nasal frente al autoinyector
La adrenalina nasal presenta ventajas clínicas, de uso para el paciente y conservación frente a los autoinyectores.
Entre las ventajas clínicas se encuentran que la absorción del fármaco se produce de forma sostenida, sin que exista un pico inicial como ocurre con el autoinyector, por lo que mantiene niveles óptimos y estables de adrenalina en sangre durante más tiempo (de 30 a 360 minutos). Esto reduce la posibilidad de sufrir una recaída posterior y disminuye el riesgo de picos abruptos de hipertensión o arritmias.
Con respecto a las ventajas de uso para el paciente, además de una mayor facilidad de uso, al no existir una aguja, se evita la resistencia o retraso por miedo en la aplicación de la inyección y elimina la posibilidad de sufrir pinchazos accidentales, desgarros musculares o daños óseos por la incorrecta administración. El dispositivo genera una molestia leve, local, reversible y transitoria en la nariz y la garganta (estornudos o congestión), evitando el dolor agudo del pinchazo. Además, el tamaño es mucho menor, por lo que es fácilmente portable.
Para finalizar, la principal ventaja es de conservación ya que es más estable frente a cambios de temperatura, soportando temperaturas muy extremas durante varios meses y pudiéndose congelar. Asimismo, tiene una vida útil de 30 meses frente a los 18 meses de los autoinyectores, lo que reduce la frecuencia de renovación y el gasto para el paciente.