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Lazos y luces celestes, versos y un silencio político que sigue costando vidas

Julio Criado García, PROSVIDA

Hoy, 11 de junio, mi corazón amanece dividido. Se debate entre el orgullo más profundo y una frustración que quema por dentro. Hoy es el Día Mundial del Cáncer de Próstata y, por primera vez en la historia de nuestro país, el silencio se rompe con la fuerza de la palabra. Desde el proyecto ciudadano PROSVIDA damos nuestro primer gran paso a través de la lectura de un manifiesto inédito y la celebración simultánea de once recitales poéticos, de los veinticuatro programados en todo el territorio nacional.

Siento una satisfacción indescriptible. Ver nacer este movimiento y contemplar cómo la cultura se convierte en el mayor escudo para la salud masculina es un hito sin precedentes. Este milagro colectivo no es mío, sino de todos los que han creído en PROSVIDA. Mi agradecimiento más sincero va para los coordinadores de cada uno de estos recitales, cuyo esfuerzo titánico ha hecho posible la simultaneidad de hoy. Mi admiración eterna a las más de 500 personas, creadores y creadoras, que van a participar directamente en los encuentros donando su arte y su voz a una causa que nos concierne a todos. Y, por supuesto, a los miles de asistentes que están llenando los recintos para demostrar que la sociedad civil sí está preparada para hablar de lo que incomoda.

Gracias también, de corazón, a cada uno de los ayuntamientos que hoy no solo permiten la lectura de nuestro manifiesto, sino que colocan el lazo azul celeste en sus fachadas o iluminan sus monumentos con este color de esperanza. Su implicación local es el faro que guía esta jornada. Un agradecimiento que extiendo de manera rotunda a los medios de comunicación que se han hecho eco de nuestra llamada. Sin los periodistas, radios, televisiones y periódicos que han prestado sus espacios para visibilizar este tumor, PROSVIDA no habría podido salir hoy a la luz.

Sin embargo, detrás del brillo de las luces celestes y la belleza de los versos, late una dolorosa realidad. Siento una profunda tristeza y una enorme frustración al saber que, a pesar de este esfuerzo ciudadano, mañana seguirán muriendo más de 6.000 hombres al año en España por culpa de la desinformación. Son muertes evitables. Es desolador ver cómo se pierden vidas simplemente por llegar tarde a un diagnóstico que se soluciona con un sencillo análisis de sangre.

Aquí radica mi decepción y mi indignación más absoluta. Quienes tienen las competencias políticas y sanitarias en sus manos aún no han dado un paso adelante. Es incomprensible que, con motivo de un día como hoy, las administraciones no hayan iniciado ya campañas masivas de información pública para salvar a nuestros padres, hermanos, hijos y amigos.

Seguimos sin conseguir un protocolo que regule de una vez por todas el cribado oportunista. A falta de un cribado poblacional sistemático, este protocolo intermedio podría estar salvando miles de vidas. Hoy en día, que un hombre sea derivado a una analítica de PSA o reciba información sobre su próstata sigue sujeto al libre albedrío del profesional sanitario de turno, a su mayor o menor empatía con esta enfermedad y a sus malditas consecuencias. La salud de los ciudadanos no puede depender de la suerte ni de la voluntad individual de un médico en una consulta masificada, sino que debe ser un derecho blindado por el sistema.

Hoy PROSVIDA da su primer paso. Hemos demostrado que la sociedad civil, los artistas, los municipios y los medios están preparados para ganar esta batalla. Ahora les toca a ustedes, señores legisladores y responsables sanitarios. Nosotros ya hemos puesto la poesía, la luz y la verdad sobre la mesa. Pongan ustedes la voluntad política, porque cada día de retraso se mide en vidas humanas. Hablar de ello incomoda, pero su inacción nos está matando.

Por todo ello, y con la legitimidad que nos da el arte unido a la reivindicación de nuestra salud, comparto a continuación las líneas que hoy vertebran nuestro movimiento. Es el momento de que la sociedad civil lea, difunda y haga suyas estas demandas para que el silencio deje de ser una opción, luciendo con orgullo un lazo azul celeste en sus pechos como símbolo de este compromiso. Os invito a uniros a nuestro clamor a través del primer Manifiesto Oficial de PROSVIDA, el cual abre hoy, en este Día Mundial del Cáncer de Próstata, un camino imparable hacia la información y la vida.

MANIFIESTO "PROSVIDA" CONTRA EL CÁNCER DE PRÓSTATA

Nosotras y nosotros, poetas, escritores, cantantes, cantautores y rapsodas organizamos este evento, para que, con la palabra, la música y la sensibilidad, señalar que el Cáncer de Próstata hay que visibilizarlo y normalizar su existencia.

Una combinación de factores genéticos, estilo de vida y, crucialmente, barreras sociales y de comportamiento, como el machismo y el miedo a los exámenes médicos, retrasan el diagnóstico y tratamiento, transformando una enfermedad altamente tratable en mortal. La detección temprana es clave, ya que la mayoría de las personas diagnosticadas no mueren por esta causa si se detecta a tiempo.

El cáncer de próstata no es una fatalidad inevitable; es la falta de información y tabúes que aún persisten en nuestra sociedad los que causan esas muertes. En España, durante el año 2025, se diagnosticaron unos 35.000 nuevos casos de cáncer de próstata y más de 6.000 personas fallecieron por esta causa en el mismo año. Se trata, pues, de un problema de salud de primera magnitud que conviene abordar desde una perspectiva múltiple: asistencial, científica, política y social.

Superar el estigma del cáncer de próstata exige visibilizar la realidad de quienes lo padecen. Solo a través de la sensibilización social podremos transformar la comprensión de esta enfermedad y apoyar eficazmente a los pacientes.

La acción política debería dirigirse a situar el cáncer de próstata como una prioridad en la agenda de las administraciones públicas a través del diseño y puesta en marcha de acciones de prevención e información, con programas de diagnóstico precoz. La responsabilidad de las instituciones es necesario que se traduzca en un compromiso efectivo con las personas con cáncer de próstata.

Por eso nosotras y nosotros, poetas, escritores, cantantes, cantautores y rapsodas manifestamos que es necesario y prioritario:

Que los afectados: Hablen de su salud. No tengan miedo de visitar al urólogo. Rompan el silencio y sean un ejemplo para sus hijos, hermanos y amigos.

Que las parejas, familias y amigos: Sean el apoyo, la voz y la fuerza que sus seres queridos necesitan. Animen a los hombres en su vida a cuidarse.

Que los gobiernos y sistemas de salud: Prioricen la salud masculina. Implementen políticas de prevención, faciliten el acceso a la atención y financien la investigación.

Que los medios de comunicación: Sean aliados. Difundan información veraz y responsable, y den visibilidad a las historias de quienes luchan contra esta enfermedad.

Desde PROSVIDA, hacemos un llamamiento a la solidaridad y al compromiso firme con los pacientes de cáncer de próstata, así como con sus familias y entorno cercano:

Para que se salven vidas: Queremos educación y concienciación sobre la importancia del chequeo prostático regular, especialmente a partir de los 50 años (o antes, si hay antecedentes familiares).

Para que el silencio deje de matar: Queremos que entre todos y todas rompamos los estigmas sociales que impiden a los hombres hablar abiertamente sobre su salud prostática. La virilidad no está en el silencio, sino en el cuidado personal.

Con la información que es poder: Queremos campañas de información accesibles, claras y masivas, que lleguen a todas las comunidades, especialmente las más vulnerables o desatendidas.

Con detección temprana: Demandamos acceso gratuito y universal a pruebas como el análisis de PSA (antígeno prostático específico), así como seguimiento médico oportuno.

Para luchar todos juntos: Necesitamos redes de apoyo emocional, psicológico y médico para pacientes y sus familias. La lucha contra el cáncer de próstata debe ser colectiva, humana y compasiva.

PROSVIDA invita a todos y todas a sumar su voz a este grito colectivo; porque la salud es un bien común que nos pertenece a todos.

En este año 2026, sumamos nuestra voz, por unos cuidados más justos.

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