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Tomás Antoranz, CEO de Staci, defiende en el SIL el dato frente a la automatización total

El CEO de Staci Logistics Spain situó el dato -y no la robotización-  en el centro de la estrategia en la mesa redonda de UNO sobre soluciones tecnológicas para la logística y el transporte.

“Nos posicionamos en el lado opuesto de la automatización al máximo. Los almacenes totalmente automatizados no son nuestro negocio. La estrella polar para nosotros siempre va a ser el cliente; es quien nos va a guiar, con IA o sin ella”. Así lo afirmó Tomás Antoranz, CEO de Staci Logistics Spain, durante su intervención el pasado 4 de junio en la mesa redonda ‘Innovación en movimiento: ideas que marcan el rumbo’, dentro de la jornada ‘Soluciones TECH 2026 para la logística y el transporte’ organizada por UNO, en el marco del SIL Barcelona.

Decisiones basadas en el dato

Antoranz, que se incorporó a la compañía hace un año, habló de la decisión más transformadora de los últimos años: trabajar de acuerdo al dato.. “No solo poniendo a las personas en el centro”, matizó, “sino tomando decisiones a partir de un dato bien trabajado y limpio”.

A su juicio, ese cambio está reescribiendo buena parte de la estrategia del sector. Si antes las organizaciones digitalizaban tareas concretas, hoy digitalizan procesos completos y los automatizan de principio a fin.

El dato frente a la automatización total

Preguntado por la tecnología con verdadero impacto operativo, Antoranz situó a Staci en el lado opuesto de la automatización máxima: los almacenes totalmente 

automatizados, explicó, no son su negocio. “La estrella polar para nosotros siempre va a ser el cliente; es quien nos va a guiar, con IA o sin ella”, dijo.

Dada la versatilidad de su cartera de clientes, sostuvo, la clave sigue siendo el dato: gracias a él se diseñan mejores rutas de picking o se optimiza el embalaje, tareas que la compañía ya realiza y a las que la capa de inteligencia artificial añade eficiencia. Para impulsar ese cambio, Staci ha creado un departamento específico.

La inversión tiene que sostenerse en números

Sobre las barreras a la innovación y la dificultad de justificar internamente las inversiones, Antoranz fue tajante: “Esto no es una ONG. Somos buenas personas, pero no nos pagan por serlo: tenemos que impactar más, y ese impacto tiene que venir soportado por números. Si eso no se produce, no hablamos de inversión, hablamos de gasto”.

Perfiles híbridos y actitud

En cuanto a las nuevas competencias que buscan los equipos logísticos, Antoranz priorizó la actitud sobre la aptitud. La compañía busca, dijo, gente inconformista, que quiera cambiar y hacer cosas nuevas, porque ni la mejor tecnología rinde en manos de quien no tiene inquietud por mejorar.

Por encima de ese carácter inquieto, reclamó perfiles híbridos: “el operario de almacén”, recordó, “trabajará muy pronto con datos, analizará dashboards en las reuniones diarias o en su PDA y tendrá que interpretar y decidir”. Y reivindicó, con humor, el sentido común, “el menos común de los sentidos”. 

Una mirada a 2030

De cara a 2030, Antoranz reconoció que nadie tiene una bola de cristal, pero apostó por que la receta tradicional seguirá funcionando: foco en el cliente como estrella polar y las personas como clave de bóveda sobre la que se sostiene todo lo demás.

Su recomendación final fue saber contemporizar la adopción de la tecnología en cada empresa, sin dejarse arrastrar por la presión de ser el primero. Para ilustrarlo recurrió a una cita de un profesor suyo que atribuyó a Abraham Lincoln: “Si me dieran una hora para talar un árbol, dedicaría 55 minutos a afilar el hacha”.

La mesa, moderada por Carolina Armario, reunió también a Manel Torres, CEO de Moldstock; Francesc Xavier Sala, socio de Auren; Joan Lluís Rubio, director de Marketing y Sostenibilidad de Ader; Martí Torra, director de Logística y Distribución de Penguin Random House Grupo Editorial; y Jordi Rius, director general de Outsourcing y Grandes Cuentas de Randstad España.

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