El seminario web sobre prevención de incendios forestales, reto demográfico, autoprotección y empleo verde puso de relieve la importancia de actuar antes de la emergencia, implicar a la propiedad forestal y generar actividad económica en el medio rural.
PROFOMUR, Asociación de Propietarios Forestales de la Región de Murcia, ha celebrado el seminario web "Prevención de incendios forestales y reto demográfico: gestión del territorio, autoprotección y empleo verde", una sesión integrada en el proyecto "Intervenciones forestales para contribuir al Reto Demográfico mediante bioeconomía forestal en la Región de Murcia".
El encuentro abordó la prevención de incendios forestales no solo como una cuestión vinculada a la emergencia o a la extinción, sino como una verdadera línea de gestión activa del territorio. A lo largo de la sesión se puso de manifiesto que la prevención permite reducir riesgos, mejorar la seguridad de viviendas y núcleos rurales, favorecer la resiliencia de los ecosistemas forestales y generar empleo verde vinculado a la planificación, la ejecución de trabajos forestales, el mantenimiento del territorio y la sensibilización social.
La jornada contó con la participación de José Martínez Moreno, ingeniero forestal de Ingeniería del Entorno Natural; David Belda Miró, CEO de Belda Ingenieros, Ingeniería, Consultoría y Servicios Forestales; e Ismael Ramis Morán, jefe de sección del Servicio de Prevención contra Incendios Forestales, EPRIF-EPAIF, del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Durante su intervención, José Martínez Moreno presentó el contexto territorial del proyecto piloto desarrollado en la Región de Murcia, en una zona rural con viviendas dispersas, presencia de interfaz urbano-forestal, pérdida progresiva de población y elevado riesgo de incendio. Señaló que la sequía extrema registrada en los últimos años ha acelerado el decaimiento del pino carrasco y ha provocado una importante mortalidad del arbolado, incrementando la acumulación de combustible y la vulnerabilidad del territorio.
El proyecto piloto se desarrolla sobre unas 85 hectáreas y se articula en tres grandes líneas de trabajo: la protección de viviendas mediante la reducción del combustible en su entorno, la mejora de la seguridad en accesos y caminos ante una posible emergencia, y la recuperación paisajística y mejora del estado de las masas forestales afectadas por arbolado seco o debilitado. En este sentido, se destacó que las actuaciones no eliminan por completo el riesgo, pero sí cambian las condiciones del entorno y aumentan las posibilidades de defensa, confinamiento o evacuación segura.
Uno de los aspectos más relevantes expuestos fue la implicación de la propiedad privada. Según se explicó durante el seminario, más de 40 propietarios se han unido para impulsar las actuaciones, en un contexto de propiedad fragmentada y pequeñas parcelas. PROFOMUR considera que esta participación demuestra que la prevención puede convertirse en una herramienta de cohesión territorial cuando se explica correctamente, se planifica de forma técnica y se ejecuta con sensibilidad hacia las personas que viven en el territorio.
José Martínez Moreno también subrayó que la gestión preventiva genera empleo verde en distintos niveles. En primer lugar, empleo técnico vinculado a la planificación, los planes de autoprotección, los sistemas de información geográfica, las bases de datos y las simulaciones de comportamiento del fuego. En segundo lugar, empleo asociado a la dirección técnica, la asistencia a la obra y el seguimiento de los trabajos. Y, finalmente, empleo operativo ligado a cuadrillas forestales, motoserristas, maquinistas y personal especializado en trabajos sobre el terreno.
Por su parte, David Belda Miró aportó una visión práctica desde la experiencia desarrollada en la Comunidad Valenciana, donde expuso la importancia de contar con una planificación jerarquizada y coordinada en materia de prevención de incendios. En su intervención explicó el papel de los planes de demarcación forestal, los planes locales de prevención de incendios y los planes de prevención y autoprotección en urbanizaciones situadas en interfaz urbano-forestal.
Belda destacó que la prevención requiere continuidad, financiación estable y proyectos técnicos adecuados. Entre las actuaciones mencionadas figuran la creación y mantenimiento de áreas cortafuegos y zonas de discontinuidad, la mejora de pistas forestales, la creación de puntos de agua, la reparación de caminos, la ejecución de fajas perimetrales y la gestión de la vegetación en entornos especialmente vulnerables. También remarcó la importancia de la dirección de obra y de la documentación técnica, al tratarse de trabajos que exigen conocimiento especializado y una adecuada formación profesional.
Asimismo, se abordó la complejidad de actuar en terrenos privados y en zonas con propiedad muy atomizada. En este sentido, la experiencia presentada mostró la necesidad de combinar planificación, comunicación con los propietarios, instrumentos administrativos adecuados y aprovechamiento de los recursos generados, como leñas o biomasa, cuando resulte posible.
La tercera intervención corrió a cargo de Ismael Ramis Morán, quien explicó el trabajo que desarrollan los equipos EPRIF y EPAIF del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Estos equipos actúan en época de bajo riesgo de incendio con labores preventivas, de sensibilización, formación, conciliación de intereses y manejo técnico del fuego en el territorio.
Ramis señaló que la prevención no se limita a la apertura de infraestructuras, sino que incluye actuaciones orientadas a reducir combustible, mejorar pastos, apoyar buenas prácticas vinculadas a usos tradicionales, trabajar con ganaderos y población rural, y formar a otros dispositivos en el uso técnico del fuego. También destacó el papel de la educación ambiental y de la sensibilización como herramientas esenciales para mejorar la cultura preventiva, especialmente en zonas rurales y en territorios donde conviven distintos usos e intereses.
Durante el debate posterior se abordaron cuestiones como la coordinación entre administraciones, la financiación de actuaciones preventivas, el papel de los propietarios forestales, la aceptación social de las quemas prescritas, la necesidad de mantenimiento de las infraestructuras y la importancia de explicar a la población que la gestión del combustible y el uso técnico del fuego pueden ser herramientas útiles cuando se aplican con planificación, seguridad y conocimiento profesional.
Como conclusión general, el seminario puso de manifiesto que la prevención de incendios forestales debe entenderse como una política de gestión territorial, no como una actuación puntual. La planificación, la autoprotección, la gestión forestal, la participación de los propietarios, la educación ambiental y la continuidad de los trabajos son elementos imprescindibles para reducir la vulnerabilidad de las zonas rurales frente a los incendios.
Desde PROFOMUR se destaca que este tipo de actuaciones permiten unir objetivos ambientales, sociales y económicos: reducir el riesgo de incendio, mejorar la resiliencia del territorio, generar empleo verde y dinamizar la actividad económica en el medio rural murciano.
El seminario forma parte del proyecto "Intervenciones forestales para contribuir al Reto Demográfico mediante bioeconomía forestal en la Región de Murcia", con el que PROFOMUR continúa desarrollando acciones de capacitación y comunicación orientadas a impulsar la bioeconomía forestal, la gestión sostenible del territorio y nuevas oportunidades vinculadas al medio rural.
Actuación financiada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. Programa financiado por la Unión Europea en el marco del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia.