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"En los pacientes con fibrilación auricular, más del 90% de los trombos que pueden causar un ictus se forman en la orejuela izquierda", doctora Ivana Greco, cardióloga del Hospital Quirónsalud Bizkaia

"La fibrilación auricular puede afectar hasta al 15% de las personas mayores de 65 años", explica la doctora Greco

Su principal importancia radica en que aumenta significativamente el riesgo de ictus, ya que favorece la formación de trombos dentro del corazón.

"La fibrilación auricular es la arritmia cardíaca más frecuente y puede afectar hasta al 15% de las personas mayores de 65 años. Se produce cuando las aurículas, las cavidades superiores del corazón, dejan de contraerse de forma coordinada y comienzan a hacerlo de manera rápida y desorganizada", explica la doctora Ivana Greco, cardióloga del Hospital Quirónsalud Bizkaia.

Su principal importancia radica en que la fibrilación auricular multiplica aproximadamente por cinco el riesgo de sufrir un ictus, ya que favorece la formación de trombos dentro del corazón. Además, aunque en algunos casos provoca palpitaciones, cansancio o sensación de latido irregular, también puede desarrollarse de forma silenciosa durante años. "Muchas personas no notan la fibrilación auricular y el problema es precisamente ese: no saber cuándo la tienen y no poder protegerse con los tratamientos disponibles", señala Juan Benezet, responsable de la Unidad de Arritmias de Quirónsalud Bizkaia.

En determinados pacientes con fibrilación auricular existe una alternativa eficaz a la anticoagulación crónica llamada cierre de la orejuela izquierda. "El cierre de la orejuela izquierda es un procedimiento mínimamente invasivo mediante el cual se implanta un dispositivo que sella esta cavidad para impedir la formación y salida de trombos al torrente sanguíneo", apunta la doctora Greco. "En los pacientes con fibrilación auricular, más del 90% de los trombos que pueden causar un ictus se forman en la orejuela izquierda. Por ello, esta intervención se lleva a cabo para reducir el riesgo de ictus evitando que se formen coágulos en esa zona del corazón", explica el doctor José Ramón Rumoroso, jefe del Servicio de Cardiología de Quirónsalud Bizkaia.

"Lo que más protege frente a los trombos es mantener el ritmo normal del corazón", destaca Benezet. "Intentamos que la fibrilación auricular no llegue a hacerse crónica, porque cuanto antes se diagnostica y se trata, mayores son las posibilidades de éxito". Aunque los anticoagulantes son el tratamiento habitual para prevenir el ictus en pacientes con fibrilación auricular, la cardióloga destaca que no es apto para todas las personas: "Algunos pacientes presentan un riesgo elevado de sufrir hemorragias potencialmente graves, han padecido sangrados importantes previamente o tienen otras circunstancias clínicas que dificultan el uso seguro de estos medicamentos". Para ellos, el cierre de la orejuela izquierda puede convertirse en una alternativa adecuada.

"Para diagnosticar una arritmia y ponerle nombre y apellidos necesitamos registrarla mediante un electrocardiograma", explica José González, cardiólogo clínico de Quirónsalud Bizkaia. La detección temprana continúa siendo uno de los pilares fundamentales para mejorar el pronóstico de los pacientes con arritmias. Sin embargo, muchas arritmias aparecen de forma intermitente y desaparecen antes de que el paciente llegue a una consulta médica. En este contexto, los dispositivos de monitorización domiciliaria y algunos relojes inteligentes capaces de registrar la actividad eléctrica cardiaca se convierten en herramientas de gran utilidad para documentar episodios y facilitar el diagnóstico.

Una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento se adapta a las características de cada paciente y al tipo de arritmia detectada. Mientras algunas pueden controlarse mediante medicación, otras encuentran una solución eficaz a través de la ablación cardiaca. Este procedimiento mínimamente invasivo permite acceder al corazón mediante catéteres introducidos por la vena femoral para localizar y eliminar los focos responsables de la alteración eléctrica. "Las arritmias son de las pocas patologías cardiacas que podemos llegar a curar, muchas pueden curarse mediante técnicas de ablación", afirma José González.

En determinados tipos de arritmias, las tasas de éxito de la ablación superan el 98%, permitiendo que los pacientes recuperen una vida normal y eliminen las limitaciones asociadas a los episodios recurrentes de taquicardia o palpitaciones. Quirónsalud Bizkaia incorpora además tecnologías de última generación como la ablación por campo pulsado o electroporación. Esta técnica utiliza impulsos eléctricos para actuar de forma muy precisa sobre el tejido responsable de la arritmia, reduciendo el riesgo de afectar a estructuras vecinas y mejorando la seguridad de los procedimientos.

Los especialistas de Quirónsalud Bizkaia subrayan que el tratamiento de las arritmias no termina en el procedimiento médico. Factores como la hipertensión arterial, la obesidad, la diabetes, el consumo excesivo de alcohol o la apnea del sueño favorecen la aparición y progresión de la fibrilación auricular. "Hay que corregir todo aquello que ha contribuido a la aparición de la arritmia. Controlar la tensión arterial, el peso, la diabetes o las apneas del sueño mejora los resultados a largo plazo", explica Benezet.

La combinación de diagnóstico precoz, innovación tecnológica y seguimiento especializado permite a Quirónsalud Bizkaia ofrecer un abordaje integral de las arritmias cardiacas, con el objetivo de prevenir complicaciones, reducir el riesgo de ictus y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

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