Dar una tregua al conflicto, descansar y dejar espacio entre las charlas de pareja, refrescar el diálogo y poner en marcha el reloj de la conversación
Pautas y consejos del experto en comunicación familiar y disfunciones de la expresión, Julio García Gómez
Las altas temperaturas que se anticipan al verano encienden las relaciones de pareja por el efecto del calor en el diálogo y la conversación, con los temas de conversación en que el final de curso escolar de los hijos se acerca, o los propios agobios por no saber cómo limitar el uso de las tecnologías de chicas y chicos que pronto dispondrán de más tiempo libre en la temporada estival.
Entre los asuntos de mayor fricción en las conversaciones está también el no saber qué lugar elegir para las próximas vacaciones, de qué dinero se podrá disponer para elegir el lugar y cuántos días se podrá disfrutar de estancia fuera del hogar con el presupuesto más ajustado del que se pueda disponer.
El efecto de las altas temperaturas afecta la comunicación interpersonal y se hace evidente con más discusiones, más irritabilidad y deterioro de las relaciones de pareja y en familia. No estamos preparados para el cambio brusco del frío al calor y por eso debemos hacer una transición adecuada a nuestro entorno.
El experto en comunicación social y técnicas de la expresión y el lenguaje de la Fundación Casaverde, Julio García Gómez, marca unas pautas y ofrece unos consejos para sobrevivir a las relaciones tras el cambio de temperaturas y la transición al fuerte calor:
DESCANSAR Y DEJAR ESPACIO EN LAS CONVERSACIONES. Las altas temperaturas afectan a nuestra capacidad de una comunicación fluida ya que, por ejemplo, la falta de sueño y el cambio de hábitos y costumbres nos pueden volver antipáticos e hipersensibles ante los demás. No debemos saturar las conversaciones agolpando de golpe las charlas durante la noche o en el fin de semana. Es mejor hablar cada día y mantener espacios entre conversación y conversación.
DAR UNA TREGUA AL CONFLITO. La irritabilidad está a la orden del día. De hecho, muchos conflictos y guerras han arrancado en verano. Cuando se encienda la conversación y no haya acuerdo, es mejor darse una pausa, dejar pasar unos minutos y oxigenar la situación volviendo después sobre el tema tratado.
HAY QUE REFRESCAR LA CONVERSACIÓN. Tomemos medidas ante las fuertes temperaturas e hidratemos cuerpo y mente con técnicas de método como utilizar un mensaje corto y directo para no 'sofocar' al interlocutor. No hablar por hablar. Introducir temas ligeros y bromas en la charla que hagan menos abrupto el diálogo.
EL RELOJ DE LA CONVERSACIÓN. Emplear las primeras horas de la mañana y las últimas de la noche para el diálogo más trascendente de los temas de pareja y familiar. La mente está más fresca en esos momentos ya que el reloj biológico actúa como bálsamo de la relación de pareja.
LA TECNOLOGÍA ENCIENDE EL ÁNIMO. Y en este caso de fuerte calor, emplear con moderación chats y teléfono para no gastar energías en el cara a cara de las horas centrales del día. Hablar cara a cara es más terapéutico que la frialdad de un chat o un audio. Mirarse a los ojos tiene un efecto positivo en la conversación.
Julio García Gómez, director de Comunicación de la Fundación Casaverde y Fundación Economía y Salud. Experto en comunicación social y familiar.