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Europa busca convertir su potencia científica en la industria de los semiconductores en liderazgo

La Fundación Innovación Bankinter presenta un informe estratégico que identifica las claves para reforzar la competitividad europea en un sector crítico para la economía digital, la energía y la seguridad

La industria de los semiconductores se ha convertido en un activo estratégico por la combinación de varios factores, como la concentración de la fabricación avanzada en Asia, la creciente rivalidad tecnológica entre grandes potencias y el aumento de la demanda impulsado por el desarrollo de la Inteligencia Artificial.

A pesar de que Europa cuenta con importantes fortalezas científicas, tecnológicas e industriales para liderar el sector, su gran reto es transformar esos activos en apuestas industriales concretas, sostenidas en el tiempo, con capacidad real de escala y de reforzar la soberanía tecnológica europea, una prioridad creciente de la UE en sectores críticos.

La industria global de semiconductores se articula hoy en torno a tres grandes ejes: liderazgo tecnológico, resiliencia y especialización. En este contexto, Europa necesita una estrategia capaz de combinar presencia en segmentos de vanguardia con el refuerzo de sus ventajas diferenciales y una apuesta por ámbitos de alto valor añadido.

Las prioridades para reforzar la competitividad industrial europea pasan por transformar la demanda en palanca de crecimiento, concentrar esfuerzos en los ámbitos donde Europa puede liderar, impulsar clústeres con masa crítica, acelerar el salto desde la investigación hasta la producción y situar el talento como una infraestructura estratégica para el sector.

España aspira a consolidar una posición relevante en la industria europea de semiconductores, pero necesita concentrar capacidades, reforzar polos industriales y sostener una estrategia a largo plazo para transformar su potencial tecnológico en capacidad industrial competitiva.

Enlace de descarga al informe completo.

Europa se encuentra en un momento decisivo para su competitividad económica. Los semiconductores, pieza clave de la economía digital, la transición energética y la seguridad, se han convertido en un activo estratégico en un contexto marcado por la creciente rivalidad tecnológica global, la concentración de la producción en Asia y el auge de la Inteligencia Artificial.

Este escenario ha intensificado la presión sobre las economías avanzadas para asegurar su soberanía tecnológica y reforzar sus capacidades industriales, situando a Europa ante una ventana de oportunidad que exige decisiones rápidas y sostenidas en el tiempo.

Según el informe "Semiconductores: capacidades críticas para la competitividad europea. Prioridades para convertir ciencia, mercado y talento en competitividad industrial", presentado por la Fundación Innovación Bankinter en el marco de su think tank Future Trends Forum, Europa dispone de activos relevantes a nivel tecnológico, científico e industrial, pero enfrenta el reto de traducirlos en una posición industrial sólida en los segmentos clave de la cadena de valor.

Un momento estratégico que exige priorizar y ejecutar

La importancia estratégica de los semiconductores ha crecido por la combinación de factores estructurales como es la concentración de la fabricación que avanza en países asiáticos, la competencia entre grandes potencias y el crecimiento de la demanda impulsado por la Inteligencia Artificial.

A ello se suma la creciente dependencia de sectores críticos como la automoción, energía, defensa o telecomunicaciones de tecnologías avanzadas, lo que refuerza el carácter sistémico de esta industria para el conjunto de la economía europea.

Europa cuenta con fortalezas en equipos de fabricación, electrónica de potencia, fotónica integrada y una base científica de primer nivel. Sin embargo, el desafío principal consiste en concentrar estos activos en apuestas industriales concretas, sostenidas y con capacidad de escala.

Los expertos subrayan que la clave no está tanto definir nuevas estrategias como en mejorar la capacidad de ejecución, reduciendo la fragmentación y alineando inversión pública y privada con objetivos industriales claros.

Diagnóstico: 6 claves estructurales del desafío europeo

Según el informe de Fundación Innovación Bankinter existen 6 ideas fundamentales que explican las limitaciones actuales y las oportunidades de Europa:

1.La industria de los semiconductores trabaja con horizontes de 10 a 20 años, lo que requiere estabilidad institucional europea.

2.Aunque Europa es uno de los grandes mercados de semiconductores, especialmente en automoción, industria, energía, salud y defensa, faltan compromisos industriales estables.

3.La base científica y tecnológica europea es sólida pero fragmentada, ya que sus fortalezas no siempre alcanzan la densidad necesaria para competir como gran polo industrial.

4.Aunque la coordinación entre actores ha mejorado, la nueva fase de competencia global exige reducir la dispersión de recursos.

5.El paso desde la investigación de frontera hasta la validación industrial y la producción es difícil debido a la falta de infraestructuras para probar y madurar tecnologías, así como de financiación para acompañar ese desarrollo.

6.Europa genera talento, pero necesita mejorar la conectividad entre universidad, centros tecnológicos y de investigación e industria para convertirlo en capacidad productiva.

A estos factores se añade una limitación estructural: la menor densidad industrial europea frente a los grandes polos asiáticos y estadounidenses, donde la concentración de actores acelera la innovación y la escalabilidad.

En definitiva, esta combinación de fortalezas dispersas y debilidades estructurales limita la capacidad de Europa para capturar valor en una industria cada vez más concentrada y competitiva.

El dilema estratégico europeo: elegir dónde competir

La industria global de semiconductores gira en torno a tres ejes como son el liderazgo tecnológico, la resiliencia y la especialización. En este contexto, Europa debe adoptar una estrategia selectiva que combine la presencia en segmentos de vanguardia, el refuerzo de sus ventajas diferenciales y la especialización en ámbitos de alto valor.

Este enfoque implica asumir renuncias, al no ser posible maximizar simultáneamente coste, autonomía tecnológica, prestaciones y velocidad de despliegue. Por ello, el informe insiste en que la credibilidad de la estrategia europea dependerá de su capacidad para priorizar, concentrar recursos y mantener una continuidad de criterio a largo plazo.

Cinco prioridades para construir competitividad industrial

Para responder a este reto, el informe propone una agenda estructurada en cinco grandes prioridades:

1. Convertir la demanda en motor industrial: Transformar el peso de Europa como mercado en compromisos industriales mediante contratos plurianuales, agregación de demanda y compra pública estratégica.

2. Competir donde Europa puede liderar: Concentrar recursos en ámbitos como la electrónica de potencia, la fotónica integrada, el empaquetado avanzado o las nuevas arquitecturas, donde existen ventajas diferenciales.

3. Construir clústeres con masa crítica: Reducir la fragmentación y consolidar polos industriales con infraestructura, talento e inversión suficientes para competir globalmente.

4. Superar el "valle de la muerte": Facilitar el paso de la investigación a la producción mediante infraestructuras de validación, financiación paciente y apoyo a scaleups deep-tech.

5. Tratar el talento como infraestructura crítica: Conectar formación, investigación e industria para transformar el talento en capacidad productiva sostenida.

De forma transversal, el informe de Fundación Innovación Bankinter hace referencia a una arquitectura de ejecución que refuerza el liderazgo político europeo, mejora la coordinación entre instrumentos y establece mecanismos de seguimiento basados en resultados industriales medibles. Esta arquitectura busca reducir la distancia histórica entre planificación y ejecución en Europa, uno de los principales factores que han limitado el impacto de las políticas industriales en el pasado.

El papel de España en la industria de semiconductores

España cuenta con una oportunidad relevante para reforzar su posición dentro del ecosistema europeo de semiconductores gracias a una combinación de capacidades científicas, tecnológicas e industriales ya consolidadas.

La electrónica de potencia vinculada a movilidad y transición energética, la fotónica integrada, el empaquetado avanzado, la validación preindustrial y el co-diseño apoyado en infraestructuras de supercomputación e Inteligencia Artificial son ámbitos con especial potencial de crecimiento. Además, instrumentos como el PERTE Chip y la creación de la SETT han contribuido a situar los semiconductores como una prioridad estratégica nacional, impulsando la conexión entre financiación, industria y desarrollo tecnológico.

El desafío para España pasa, ahora, por concentrar capacidades en áreas concretas, reforzar polos con masa crítica y consolidar una estrategia de largo plazo que permita convertir su potencial tecnológico en una contribución industrial relevante dentro de la cadena de valor europea. 

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