Abril marca el inicio de uno de los periodos más tensos para los brasileños que viven en España: la campaña de la Renta, el impuesto sobre la renta español. Sin embargo, un error común de interpretación jurídica ha llevado a cientos de inmigrantes a recibir multas elevadas y a tener problemas con la Hacienda, la administración tributaria española. ¿El mito? Creer que la nacionalidad o el tipo de visado determinan dónde se deben pagar los impuestos.
Al contrario de lo que muchos piensan, la Hacienda española no grava en función de lo que figure en tu pasaporte, sino del lugar donde resides efectivamente. Según la legislación vigente, el criterio de oro es la presencia física. “Muchos inmigrantes creen que, por tener la nacionalidad europea o estar con visados temporales, siguen siendo solo “visitantes” a ojos de la ley. Es un error peligroso. Para Hacienda, si has pisado suelo español y has permanecido más de 183 días en un año natural, se te considera automáticamente residente fiscal”, advierte Camila Bruckschen, directora general de CB Asesoría.
La experta, Camila Bruckschen, alerta que la legislación española establece que la residencia fiscal viene determinada por 3 factores principales:
1- Permanencia: Permanecer más de 183 días en territorio español durante el año natural;
2- Núcleo familiar: Cuando el cónyuge, con el que no se haya producido la separación legal, y los hijos menores a su cargo residen habitualmente en España;
3- Centro de intereses económicos: Tener en España la base principal de sus actividades o intereses económicos.
Una vez obtenido el estatus de residente fiscal, la obligación tributaria pasa a ser universal. Esto significa que el contribuyente debe declarar en España no solo lo que gana en territorio español, sino todos sus ingresos mundiales, incluidos alquileres, inversiones en otros países o salarios recibidos en el extranjero.
Según el Plan de Control Tributario de España para 2024/2025, el uso del Big Data y el intercambio automático de información bancaria entre países, el Common Reporting Standard, han facilitado la identificación de patrimonios no declarados.
“Hoy en día, la invisibilidad fiscal es un mito. La Hacienda española y la Receita Federal brasileña intercambian información de forma automática. No se trata solo de pagar impuestos, sino de regularizar su vida transnacional para evitar bloqueos de cuentas y multas que pueden alcanzar el 150 % del importe adeudado. El acuerdo de doble imposición entre ambos países existe para proteger al contribuyente, pero solo funciona para quienes declaran correctamente su residencia fiscal”, finaliza la experta Camila Bruckschen.