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Injerto capilar sin necesidad de rapar: ¿verdad o mito?

"Es importante saber es que el rapado total ofrece al cirujano una claridad visual absoluta del cuero cabelludo", explica la dra. Julissa Flores, de Hospital Capilar

¿Realizarse un injerto capilar sin necesidad de rapar previamente es posible o es solo un mito? Tal y como indican desde Hospital Capilar, la mayor corporación del sector capilar, "es realmente posible" y se trata de una técnica conocida como DHI (Direct Hair Implantation) o técnica de injerto sin rapado.

"Está involucrada una extracción tipo FUE y el proceso de implantar las unidades foliculares en el cuero cabelludo se da de forma inmediata tras su extracción a través de un bolígrafo o pluma implantadora. En la zona receptora del injerto, en lugar de cortar todo el pelo al uno, el cirujano trabaja entre el cabello existente. Con respecto a la zona donante, dependiendo del caso se podría plantear rasurar solamente una pequeña "ventana" (occipitales y temporales), que luego queda tapada por el propio cabello largo o rapar la zona en toda su extensión", explica la doctora Julissa Flores, de Hospital Capilar.

¿Y cuánto hay de mito en que, si no se rapa, el resultado es peor? Según la experta, no necesariamente, ya que el folículo en sí es el mismo y crecerá igual. Lo que es importante saber es que el rapado total ofrece al cirujano una claridad visual absoluta del cuero cabelludo, permitiéndole ver mejor el ángulo y la dirección de cada folículo piloso; pero si el equipo capilar tiene mucha experiencia aplicando la técnica, el resultado también es el esperado; si no tienen práctica, el pelo largo puede entorpecer y afectar a la calidad de la colocación

¿En qué casos se puede y en cuáles no?

Principalmente, se puede realizar cuando se necesita cubrir zonas pequeñas, como las entradas; bajar la línea frontal o dar densidad en áreas muy localizadas. Es la opción favorita por mujeres o personas con pelo largo.

Por el contrario, no se recomienda cuando la calvicie es muy extensa (grados altos de alopecia) o si hay que implantar muchas unidades foliculares, enfermedades cutáneas, diabetes mellitus o hipertensión no controlada.

Además, es importante saber que el proceso de integración no cambia por la forma de implantación, ya que la fuerza capilar depende de las características propias del pelo del paciente, de su zona donante y de los cuidados postoperatorios y que la dirección la marca el cirujano al implantarlo siguiendo la dirección natural del pelo.

¿En qué se diferencia con la técnica convencional (FUE)?

En cuanto a la visibilidad, la técnica FUE implica un cambio de imagen inmediato, ya que requiere rasurar la cabeza; en cambio, la técnica DHI resulta más discreta, permitiendo que la intervención pase más desapercibida.

Por lo que respecta a la higiene, la FUE facilita el lavado y la curación, especialmente en el momento de retirar la costra que se genera; por el contrario, la DHI exige un mayor cuidado para evitar que el pelo largo se adhiera y, sobre todo, durante la fase de formación y retirada de costras.

En relación con el tiempo de intervención, la técnica FUE se caracteriza por ser más rápida, mientras que la DHI requiere un proceso más lento y minucioso.

En términos de precisión, la FUE ofrece máxima visibilidad para el médico durante el procedimiento; sin embargo, la DHI demanda una mayor destreza técnica por parte del especialista.

Si se analizan las fases del procedimiento, la FUE se desarrolla en dos etapas diferenciadas (creación de canales e inserción de injertos); en cambio, la DHI integra ambas acciones en una sola fase, realizándose de forma simultánea.

En cuanto al método de implantación, la FUE utiliza pinzas para la inserción de los injertos, mientras que la DHI emplea una pluma implantadora (Choi), que permite mayor control en el proceso.

Finalmente, respecto al rasurado, la técnica FUE requiere un rasurado completo de la zona, mientras que la DHI puede realizarse sin necesidad de rasurar la zona receptora.

Por último, la doctora Julissa Flores, de Hospital Capilar, recomienda esta técnica, siempre y cuando el perfil del paciente sea el adecuado. "Priorizamos siempre la salud capilar y el éxito del resultado final. Si el área a cubrir es muy grande, te diremos honestamente que el rapado es mejor para garantizar que cada folículo sobreviva. Si es una zona pequeña o estética, la técnica sin rapar es una buena opción a realizar para minimizar el impacto visual del postoperatorio".

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