La concentración de espermatozoides ha caído un 51% a nivel global desde 1973 y sitúa a muchos hombres en rangos de calidad seminal disminuida
El aumento de infecciones de transmisión sexual y los factores ambientales agravan el deterioro de la salud reproductiva masculina
Los expertos advierten de que la estabilización reciente no implica mejora y reclaman más prevención y concienciación
El hombre español tiene unos rangos seminales disminuidos. Analizando su calidad seminal, la media de los varones de España ha sufrido un deterioro prolongado de su semen en términos de fertilidad; sin embargo, esta es una realidad que alcanza una dimensión global.
La calidad seminal española se ve reflejada en el contexto internacional. La concentración de espermatozoides ha caído un 51% en todo el mundo desde 1973, con un ritmo de descenso que se ha acelerado al doble desde principios de siglo. Este escenario ha llevado a la Organización Mundial de la Salud a revisar a la baja sus estándares de calidad seminal. Sin embargo, los últimos datos apuntan a una estabilización del descenso.
“La probabilidad de conseguir un embarazo es más o menos reducida, según los parámetros seminales. Un varón con más de 16 millones de espermatozoides por mililitro y una motilidad progresiva adecuada, se considera que está en un percentil óptimo tras la revisión del manual de la OMS (2021); pero el descenso de la concentración seminal durante estas últimas décadas implica que las opciones para ser padres no sean las mismas que hace años”, explica la doctora Eva Mª García, de Instituto Bernabeu. Los datos clínicos en España sitúan la media en 33,5 millones/ml; cifra que alerta a los expertos al observar cómo ha descendido desde los 99 millones/ml registrados en 1973; o de los 47,1 millones/ml en 2011, lo que implica una caída del 28% en tan solo 15 años.
Aunque los últimos datos reflejan una estabilización tras años de caída de la calidad seminal, los estudios evidencian un deterioro en varios parámetros seminales. Con más de 8.000 muestras de semen analizadas, Instituto Bernabeu detecta un notable empeoramiento de aspectos como el volumen de eyaculado, que ha descendido un 17% en el último lustro, lo que afecta directamente al recuento de espermatozoides mótiles totales. Por otro lado, la morfología también ha empeorado con apenas el 3% de espermatozoides por muestra considerados “normales”, cuando hace menos de una década era el 7%.
A ello se suma un aumento de factores de riesgo asociados, como las infecciones de transmisión sexual (ETS). Según datos de Instituto Bernabeu, el porcentaje de muestras afectadas por ETS ha pasado del 32% en 2019 al 42% en 2024.
Factores determinantes: estilo de vida y medio ambiente
Los especialistas coinciden en que el deterioro de la calidad seminal responde a una combinación multifactorial que va desde la exposición a contaminantes ambientales (pesticidas, disruptores endocrinos) hasta hábitos tóxicos como el consumo de tabaco o drogas. Además, también se ve afectado por el estrés y sedentarismo, el uso de determinados fármacos y el incremento de infecciones no diagnosticadas.
Además, muchas hipótesis apuntan a que otros factores cotidianos como el uso prolongado de dispositivos electrónicos portátiles, que elevan la temperatura testicular, también pueden influir negativamente en la espermatogénesis. A pesar de esto, los expertos recuerdan que no hay evidencias claras en humanos.
A pesar de este escenario, los datos más recientes aportan un matiz relevante: la tendencia descendente parece haberse estabilizado en España en los últimos años. Según Instituto Bernabeu, los parámetros evaluados (concentración, movilidad y morfología) se mantienen dentro de rangos similares a los observados en el estudio que presentaron hace dos años, sin evidenciar cambios que alteren las conclusiones existentes.
“Los datos que manejamos actualmente indican que no se ha producido un empeoramiento adicional en la calidad seminal en los últimos años. Sin embargo, esto no debe interpretarse como una mejora, sino como una estabilización dentro de unos valores que, de seguir así, podría derivar en una amenaza desde el punto de vista de la fertilidad en nuestra población. El reto sigue siendo identificar factores que nos permitan mejorar la calidad seminal y actuar de forma preventiva, destacando la criopreservación en aquellos pacientes con calidades seminales muy disminuidas”, subraya la doctora Ana Fabregat, de Instituto Bernabeu.
Implicaciones para la fertilidad y el sistema sanitario
El impacto de esta realidad trasciende el ámbito individual. La infertilidad masculina está detrás de un porcentaje creciente de dificultades reproductivas en España lo que, al fusionarse con la tendencia actual al retraso de la maternidad, incrementa la demanda de técnicas de reproducción asistida y plantea desafíos tanto clínicos como demográficos. Por este motivo, los expertos insisten en la necesidad de reforzar la prevención, el diagnóstico precoz y la educación en salud reproductiva masculina, un ámbito históricamente menos visibilizado.
“La estabilización reciente abre una ventana de oportunidad para intervenir, pero no cambia el diagnóstico de fondo: la calidad seminal en España sigue condicionada por una tendencia global de deterioro. Sin medidas estructurales, desde políticas ambientales hasta promoción de hábitos saludables, el riesgo es que esta aparente estabilidad sea solo una pausa en una trayectoria descendente más amplia”, explica la doctora Fabregat.