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Emoción, pasión y lenguaje emocional de la Semana Santa

Experto en expresión no lingüística describe los elementos clave de la conmemoración cristiana anual de la Pasión de Cristo

De los silencios "ensordecedores" en las procesiones al clamor popular, vítores, aplausos y otras manifestaciones de fervor

El olor a cera, los colores de las túnicas de nazarenos, el contraste de la noche con la luz que ilumina las imágenes

Las imágenes religiosas que hablan sin palabras por la magia de los artistas que las han creado

Los adornos florales, candelabros y demás ornamentos

La música que acompaña los pasos que simbolizan la Pasión de Cristo forma parte de ese lenguaje no verbal que se convierte en verbal con las saetas que se cantan

Si hay algo que caracteriza a nuestra Semana Santa es la emoción que se desprende de las personas que comparten los momentos más significativos de los actos religiosos y procesiones de nuestro país.

El experto en expresión y comunicación social de la Fundación Casaverde, Julio García Gómez, destaca que "hay una serie de elementos de expresión no lingüística en esta manifestación religiosa que se manifiesta en cada paso, en los silencios que hablan más que las palabras, el clamor popular y la puesta a prueba de los sentidos en una explosión colores, olores y sonidos, la Semana Santa".

De los silencios "ensordecedores" en las procesiones al clamor popular, vítores, aplausos y otras manifestaciones expresivas de fervor

El poder del silencio está presente en las procesiones de Semana Santa cuando discurren las imágenes por las calles de pueblos o ciudades y la emoción de las personas hace que se corte el aire por la emoción contenida en el recorrido de los pasos.

Esos silencios se rompen espontáneamente por el sonido de las pisadas de los portadores de las imágenes, ese arrastrar de pies de los costaleros, cargadores y hombres de trono, envuelve el silencio en un susurro espeso y ensordecedor que cambia de registro, en determinados momentos, por el clamor popular de gritos de júbilo o aclamación y aplausos a las salida y entrada de las imágenes en los templos.

El silencio tiene un factor emocional singular en la Semana Santa, especialmente en la Procesión del Silencio de ciudades como Toledo o Sevilla donde el rigor solemne de los nazarenos invita a los files a sumarse a no emitir palabras durante el recorrido, para que afloren manifestaciones no verbales a través del rostro, la mirada, la posición del cuerpo y de las manos, de un sutil recogimiento y manifestación de dolor.

Los sentidos atrapan el olor a cera, los colores de las túnicas de nazarenos, el contraste de la noche con la luz que ilumina las imágenes

La vista se ciega con las ráfagas multicolores de la vestimenta de los nazarenos, algunas prendas de singular confección ancestral. Se produce un contraste especial entre la oscuridad de la noche y la explosión de luz de la candelería que ilumina las imágenes.

La expresión no lingüística de la Semana Santa se centra en la vista, el oído y el olfato:

La vista percibe las imágenes religiosas en su expresión más singular de los pasos donde van las esculturas que representan la Pasión de Cristo. Son auténticas obras de arte donde el adorno floral de claveles, lirios, gladiolos o rosas nos hace centrar la atención y atrapar la visión.

El oído capta los sonidos de la música de bandas que acompañan el cortejo. Marchas procesionales acompañan momentos de intensidad y recogimiento con una fuerte carga emocional. Y la saeta irrumpe como canto religioso que se remonta a los siglos XVI y XVII para convertirse en manifestación de fe y acto de devoción.

El olfato. Hay unos olores especiales de la Semana Santa: el que desprenden los adornos florales, mezclado con el olor a la cera, y los inciensos, resinas aromáticas de aroma intenso que evoca la memoria olfativa de manera especial.

El lenguaje y expresión de la Semana Santa se manifiesta también en la tradición oral de la oración que acompaña liturgias y procesiones. Es a través de estos actos de comunicación del ser humano donde se genera un diálogo espiritual con Dios. La oración, rezo o plegaria están basados en la fe del individuo y van acompañados de ciertos gestos, como juntar las manos, inclinar la cabeza o arrodillarse.

Julio García Gómez es analista de expresión y lenguaje y experto en comunicación no verbal y oral. Director de comunicación de la Fundación Casaverde y Fundación Economía y Salud.

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