Salud

El 69% de las mujeres con problemas de salud mental identifica el estigma como uno de los principales obstáculos en su vida

SALUD MENTAL ESPAÑA lanza una nueva edición de la campaña #SaludMentalFeminista, que este 8M denuncia el impacto del estigma y el autoestigma en los derechos y la vida cotidiana de las mujeres con problemas de salud mental.

Según el Estudio GEA, impulsado por SALUD MENTAL ESPAÑA y por financiado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, un 31% de las mujeres con experiencia propia no accede a recursos especializados por miedo al estigma o por haber sufrido discriminación previa.

El 70% muestra preocupación por lo que otras personas piensen de ellas y el 60% se siente insatisfecha con su apariencia física. Además, el 96% de los equipos profesionales que trabaja con ellas evalúa como baja o muy baja el área de autoestima y/o autoconcepto.

Madrid, 5 de marzo de 2026.- Con motivo del Día Internacional de la Mujer, la Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA lanza una nueva edición de la campaña #SaludMentalFeminista, que este año pone el foco en el estigma y el autoestigma que afectan a las mujeres con problemas de salud mental.

La iniciativa, financiada por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, se basa en los resultados del Estudio GEA[1], una investigación sobre la gestión del empoderamiento y la accesibilidad en derechos de mujeres y niñas con problemas de salud mental en España, que evidencia que el estigma sigue siendo uno de los principales obstáculos para el ejercicio pleno de sus derechos.

La campaña #SaludMentalFeminista de 2026 se articula en torno a un vídeo de sensibilización que muestra escenas cotidianas (una comisaría, un centro de salud, un colegio o un entorno laboral, entre otros) en las que una mujer con problemas de salud mental se enfrenta a mensajes estigmatizantes que son, para muchas de ellas, su día a día. La pieza culmina con la protagonista escribiendo en un espejo “no valgo para nada”, simbolizando cómo el estigma social puede terminar convirtiéndose en autoestigma.

Con esta campaña, SALUD MENTAL ESPAÑA reclama políticas públicas con perspectiva de género, formación específica para profesionales y espacios institucionales libres de discriminación, ya que combatir el estigma es una cuestión de derechos humanos.

Además, la campaña recoge el Manifiesto elaborado por la Red Estatal de Mujeres de SALUD MENTAL ESPAÑA. En él, ambos grupos denuncian el estigma y el autoestigma como una forma de violencia contra las mujeres, niñas y adolescentes con problemas de salud mental. También realizan una serie de reivindicaciones, entre las que se encuentran promover un cambio social, poner el foco en la atención temprana, o más concienciación sobre salud mental en los centros escolares.

Los materiales se pueden descargar en este enlace.

El estigma: una barrera estructural que limita derechos

Según el Estudio GEA, el 69% de las mujeres con problemas de salud mental considera que el estigma es uno de los principales obstáculos que les impide satisfacer sus necesidades, percepción que comparte el 83% de los y las profesionales encuestadas. Además, dentro de este grupo, el 75% considera que el estigma asociado a la salud mental tiene un claro sesgo de género, y que es más prevalente en mujeres, adolescentes y niñas.

“El estigma se puede percibir en la desinformación, el miedo a lo desconocido, el rechazo cuando crees que a ti no te va a suceder nunca el pasar por un problema de salud mental”, asegura María Isabel García Peña, representante de la Red Estatal de Mujeres de SALUD MENTAL ESPAÑA y socia de Salud Mental Euskadi. El estudio también recoge cómo el estigma se manifiesta en el entorno cercano, generando aislamiento social. Muchas mujeres perciben que no se las considera un referente de apoyo por su supuesto “riesgo de inestabilidad”, lo que refuerza el sentimiento de exclusión.

Esta situación no solo se da en el ámbito social, sino también en el institucional. El informe recoge prácticas de infantilización, paternalismo, cuestionamiento del relato de las mujeres y diagnósticos sesgados por razón de género, lo que refuerza la llamada “doble estigmatización”: por ser mujeres y por tener un problema de salud mental.

Las mujeres con experiencia propia describen la generación de dinámicas que ponen en duda, desacreditan y banalizan sus malestares. También señalan situaciones en las que se cuestionan sus vivencias y se atribuye cualquier sensación, comportamiento o actitud a su «locura». Una de las consecuencias de este escenario es que, según datos recogidos en el informe, el 31% de las mujeres con problemas de salud mental no accede a recursos especializados por el estigma o por haberse sentido discriminada con anterioridad.

El cuestionamiento de la capacidad para ejercer la maternidad es otra de las expresiones más frecuentes del estigma de género. Elisabet Lemos Hernández, representante de la Red Estatal de Mujeres de SALUD MENTAL ESPAÑA y socia de la Federación Salud Mental Canarias, señala: “He sufrido estigma en varias etapas de mi vida, pero sobre todo en la parte de mujer y maternidad con un problema de salud mental, donde muchas veces nos juzgan como que no seremos capaces de ser buenas madres por tener un problema de salud mental”.

Por su parte, Simonetta Rivolini, representante de la Red Estatal de Mujeres de SALUD MENTAL ESPAÑA y socia de ATELSAM, denuncia que “los estigmas y autoestigmas en la justicia, la sanidad, las instituciones, actúan como una maquina trituradora, una apisonadora sobre las mujeres con problemas de salud mental. Revindicamos el derecho a espacios respetuosos”.

Cuando el estigma se convierte en autoestigma

En este contexto, aparece el autocuestionamiento de la propia subjetividad. Así, según se explica en el Estudio GEA, “escuchar a tu entorno, poner en duda el propio malestar, hace que una misma empiece a desconfiar de sus propias percepciones. Esto, lógicamente, impacta en su salud mental, reforzando este autoconcepto y autopercepción de «locura»”.

El estudio revela que alrededor del 70% de las mujeres encuestadas muestra preocupación por lo que otras personas piensen de ellas. Además, un 60% se siente insatisfecha con su apariencia física y un 55% se compara constantemente con otras personas y se considera insuficiente. A esto se suma que la práctica totalidad de los equipos profesionales encuestados (96%) evalúan como baja o muy baja el área de autoestima y/o autoconcepto de las mujeres con las que trabajan.

Adela María Montaño Candelario, representante de la Red Estatal de Mujeres de SALUD MENTAL ESPAÑA y socia de FEAFES Salud Mental Extremadura, explica el impacto cotidiano: “En mi caso, el autoestigma está presente y de forma muy fuerte en mi día a día. No creo en mí, con lo cual es muy difícil vivir con calidad, ya que te niegas el derecho a disfrutar, simplemente porque no crees que te merezcas las cosas buenas que te pasan. Te niegas la alegría”.

No obstante, es destacable que alrededor del 55% se aprecian a sí mismas, casi el 60% se sienten capaces de enfrentar nuevos desafíos, el 60% tienen claro lo que quieren lograr en la vida y alrededor de un 80% creen que pueden tomar decisiones por sí mismas, lo que evidencia el potencial de empoderamiento cuando existen apoyos adecuados. María de la O Rodríguez Rodríguez, representante de la Red Estatal de Mujeres y socia de la Federación Salud Mental Canarias, destaca su proceso personal: “El autoestigma que me tenía hacia mí misma desapareció. Me encuentro más fortalecida en cuanto a carácter, mente y cuerpo”.

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