Thyssen-Bornemisza presentan 'Pedagogías de guerra', una exposición que reflexiona sobre cómo la violencia se infiltra y reconfigura la vida cotidiana en Ucrania
Primera exposición individual en España del dúo Roman Khimei y Yarema Malashchuk, figuras clave de la nueva generación de artistas visuales de Ucrania
Comisariada por Chus Martínez, 'Pedagogías de guerra' estará abierta al público del 3 de marzo al 21 de junio de 2026 en Madrid
Las cuatro instalaciones audiovisuales que componen la exposición han sido producidas en los últimos cuatro años –desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia– y reflexionan sobre cómo la guerra se ha filtrado y ha ido reconfigurando la vida cotidiana
El proyecto se inscribe en el compromiso a largo plazo de TBA21 y del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza con los artistas en situaciones de conflicto, y cuenta con el apoyo de la Fundación Ecolec
La Fundación TBA21 y el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza presentan Pedagogías de guerra, la primera exposición individual en España de Roman Khimei y Yarema Malashchuk, figuras centrales de la nueva generación de artistas visuales ucranianos. Comisariada por Chus Martínez, la muestra que se puede visitar del 3 de marzo al 21 de junio propone cuatro instalaciones audiovisuales creadas desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia. Las piezas analizan cómo, en un contexto donde la guerra es omnipresente y cada vez más mediada por pantallas, sistemas algorítmicos y tecnologías remotas, la violencia sistémica se infiltra en la experiencia cotidiana. Esta violencia reconfigura la percepción, el comportamiento y la vida colectiva, operando incluso antes de que pueda ser nombrada o comprendida.
Los artistas huyen de la idea de la guerra como un acontecimiento histórico singular y rompen con la constante visual que llega desde los medios de comunicación: el conflicto como espectáculo. La muestra concibe la guerra como un sistema de entrenamiento que moldea silenciosamente los cuerpos, reorganiza la atención y altera la experiencia misma de la realidad cotidiana. En palabras de Chus Martínez: “La exposición puede leerse a través de la paradoja formulada por Bertolt Brecht, quien distinguía entre Erlebnis —la experiencia vivida inmediata e inmersiva— y Erfahrung, la experiencia procesada, reflexionada y transformada en conocimiento. Para Brecht, el arte no transmite directamente la experiencia vivida; la convierte en una forma de comprensión. ¿Qué tipo de conocimiento puede producir entonces el arte sobre la guerra? Una posible respuesta, explorada a lo largo de esta exposición, es que la guerra lo transforma todo de manera radical, mientras que otros aspectos se mantienen inquietantemente familiares”.
La práctica artística de Roman Khimei y Yarema Malashchuk se desarrolla en la intersección entre cine, performance y observación social. Su metodología va más allá de la grabación documental y recurre a la creación de situaciones ficcionadas para reflexionar cómo la propia violencia se escenifica y se interioriza en contextos de guerra.
“Desde nuestra perspectiva de civiles, nuestros trabajos ofrecen un tiempo distinto al de los medios, que permite ralentizar la mirada e invita a la reflexión. Nos interesa cómo la guerra se infiltra en la vida cotidiana, cómo altera la percepción y cómo se forma la memoria cuando conviven, como es nuestro caso, la proximidad al conflicto y la distancia que debemos tomar como artistas”, explican.
De izda. a dcha.: Evelio Acevedo, Director Gerente del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza; Francesca Thyssen-Bornemisza, Fundadora y Chairwoman de TBA21; Yarema Malashchuk y Roman Khimei, artistas; Rosa Ferré, Co-Directora de TBA21; Guillermo Solana, Director Artístico del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza; Chus Martínez, comisaria de Pedagogías de guerra; y Rafael Serrano Pastor, Director de Asuntos Públicos y Comunicación de ECOLEC Waste Hub. Fotografía: Museo Nacional Thyssen-Bornemisza | Francis Tsang
Videoensayos que rompen la distancia del espectador ante la guerra
Las cuatro videoinstalaciones, creadas a partir de imágenes cinematográficas escenificadas y registros de personas reales que viven la realidad de la guerra en Ucrania, diluyen los límites entre el documental y la ficción. Las obras, en su conjunto, tratan de combatir los clichés de una ciudad en guerra e invitan al espectador a experimentar cómo es la cotidianeidad en la ciudad de Kyiv –y de otros territorios ucranianos– entre un bombardeo y otro; intentando erosionar la distancia de seguridad que, como espectadores, generamos ante una guerra televisada.
La videoinstalación que abre la exposición es The Wanderer [El caminante] (2022), una pieza producida poco después del inicio de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia y que forma parte de la Colección TBA21. En ella, los artistas utilizan sus cuerpos para escenificar las posturas de los cadáveres de los soldados rusos caídos que se confunden con el paisaje natural de los Cárpatos. La videoinstalación remite al célebre cuadro romántico El caminante sobre el mar de niebla (hacia 1817), de Caspar David Friedrich, y, por extenso, a la tradición de apropiación del paisaje que define la estética colonial. Frente a los horrores reales de la guerra, los artistas cuestionan la representación romántica de la muerte como algo sublime. El proyecto establece también un guiño a la obra del colectivo artístico ucraniano Fast Reaction Group —formado por Sergiy Bratkov, Boris y Vita Mikhailov, Sergi y Solonsky—, conocido por sus acciones satíricas y provocativas. Su serie fotográfica Si yo fuera un alemán (1994) recreaba las acciones de los soldados alemanes durante la ocupación de Járkiv en la Segunda Guerra Mundial. Khimei y Malashchuk quieren releer la escena con la postura alemana y europea en el presente conflicto.
La segunda pieza, Open World [Mundo abierto] (2025), presentada recientemente en la 36ª Bienal de Artes Gráficas de Liubliana, es una videoinstalación que articula códigos del videojuego con recursos del cine documental. Tres años después de la invasión, acompaña a un joven ucraniano desplazado por la guerra mientras teledirige un perro robot de uso militar para recorrer las calles y los lugares de su infancia. Al resignificar un dispositivo diseñado originalmente para la vigilancia y la destrucción en un medio de vínculo y comunicación, los artistas invitan a reflexionar sobre la idea de resiliencia, el recuerdo y la posibilidad de conservar un sentido de pertenencia a pesar de la distancia.
Exposición Pedagogías de guerra, de Yarema Malashchuk y Roman Khimei. Videoinstalación Open World. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Fotografía: TBA21 | Maru Serrano
La tercera obra de la muestra, You Shouldn’t Have to See This [No deberías tener que ver esto] (2024) –reconocida con el Premio Curatorial de OFFSCREEN París, un galardón que premia no solo la obra sino el trabajo curatorial y la potencia conceptual– es una videoinstalación de seis canales que, marcada por el silencio, presenta a niños y niñas ucranianas mientras duermen. Lejos de la aparente quietud de esas imágenes, esos menores son algunos de los más de 20.000 casos documentados de personas trasladadas a la fuerza a territorio ruso –y después devueltas a su país de origen– desde el comienzo de la guerra entre Rusia y Ucrania en 2014. Al cruzar intencionadamente los límites de la privacidad y caminar por la fina línea entre una mirada afectuosa y el voyerismo, Khimei y Malashchuk cuestionan cómo los medios de comunicación moldean nuestra percepción: cómo percibimos lo que se muestra y lo que se oculta. La instalación sitúa así al espectador en el terreno complejo de ser testigo, un espacio en el que convergen la empatía, la responsabilidad y la reflexión.
Por último, el dúo presenta por primera vez We Didn’t Start This War [Nosotros no empezamos esta guerra] (2026), un nuevo encargo de TBA21 para el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Esta instalación –cuyo título hace referencia a una frase que la sociedad civil ucraniana repite tras la invasión rusa– presenta un tríptico audiovisual concebido en un contexto bélico donde las imágenes no muestran representaciones violentas del conflicto. En su lugar, las pantallas muestran el resultado de una atención sostenida a una rutina que casi ha desaparecido para la sociedad ucraniana: la vida cotidiana que transcurre sin catástrofes visibles. En palabras de los artistas, “a través de la recreación de la realidad cotidiana en Kyiv, iniciamos una conversación con el espectador sobre la representación de un país en guerra”.
En conjunto, los cuatro videoensayos reivindican la capacidad del arte para sostener una reflexión colectiva en un momento en que la violencia corre el riesgo de convertirse en un fenómeno rutinario. La exposición apuesta por la experiencia directa y por el diálogo entre el cine y las realidades sociales contemporáneas. Un lugar desde el que reivindicar el arte como un espacio político compartido, donde las personas aparecen como iguales y la paz puede seguir pensándose como una práctica colectiva diaria.
Exposición Pedagogías de guerra, de Yarema Malashchuk y Roman Khimei. Videoinstalación You Shouldn´t Have to See This. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Fotografía: TBA21 | Maru Serrano
Un compromiso a largo plazo
La exposición es fruto del compromiso de la fundación TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary con el apoyo a artistas que trabajan en territorios y situaciones de conflicto. De esta convicción surgió en 2022 Museums for Ukraine, una alianza urgente e informal de museos y profesionales movilizados por Francesca Thyssen-Bornemisza para salvaguardar el patrimonio cultural ucraniano bajo los bombardeos. Lo que comenzó como una respuesta inmediata evolucionó hacia un esfuerzo colectivo implicando a instituciones como el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, que presentó la exposición En el ojo del huracán. Vanguardia en Ucrania, 1900-1930, del 29 de noviembre de 2022 al 30 de abril del 2023, una completa visión del arte ucraniano de vanguardia en las primeras décadas del siglo XX con la que el museo quiso celebrar el dinamismo y la diversidad de la escena artística del país, al tiempo que protegía su patrimonio durante la invasión rusa. Esta muestra viajó después al Museo Ludwig (Colonia, Alemania), el Belvedere (Viena, Austria) y la Royal Academy of Arts (Londres, Inglaterra), en una colaboración que permite, todavía hoy en día, preservar y presentar obras procedentes de Ucrania, no como testimonios desplazados por la guerra, sino como expresiones vivas de una cultura que se resiste a desaparecer.
Desde el inicio de la invasión, el Museo Thyssen ha reforzado su compromiso con la difusión del arte ucraniano para mostrar cómo los artistas son testimonios del conflicto y cómo el arte es el modo de expresión de una sociedad resiliente. En la muestra La magia de Polissia. El ritmo lento del tiempo, organizada junto a la Embajada de Ucrania del 24 de febrero al 9 de marzo de 2025, las fotografías de Andrii Kotliarchuk mostraban las tradiciones de Polissia, una enigmática región al norte del país.
Estas iniciativas se inscriben en una concepción de la cultura estrechamente vinculada con la construcción de la paz. No responden a una posición de neutralidad, sino de solidaridad. Acompañar a artistas, museos y profesionales de la cultura en situaciones de extrema vulnerabilidad supone reafirmar el papel de la cultura como espacio de conciencia, resiliencia y humanidad compartida, incluso, y especialmente, en tiempos de guerra.
Lo que está en juego no es únicamente la protección de obras de arte, sino la defensa de la existencia cultural. El apoyo a los artistas en estos contextos constituye una posición ética: una negativa a permitir que la violencia determine qué relatos pueden ser contados y cuáles están condenados al olvido. En este sentido, la cultura se afirma como un acto de cuidado y de valentía, y como un espacio para sostener la dignidad, la complejidad y la posibilidad de un futuro que no comience con la eliminación.
Exposición Pedagogías de guerra, de Yarema Malashchuk y Roman Khimei. Videoinstalación The Wanderer. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Fotografía: TBA21 | Maru Serrano
Programa público
Un completo programa público de actividad multidisciplinar –que incluye performance, live sets, encuentros con los artistas, recorridos performativos y nocturnos a la exposición o un programa de cine en colaboración con la Filmoteca Española– con artistas internacionales, acompaña Pedagogías de guerra de marzo a junio.
Concebido en diálogo con la exposición, la noche del 2 de marzo se inaugura el programa público con No Silence Tonight. La sesión incluye, entre otras propuestas artísticas, la actuación audiovisual en directo de la artista sonora y compositora ucraniana Zavoloka, especializada en música experimental y electrónica contemporánea. Durante la celebración de la actividad se recaudarán fondos para las industrias creativas de Ucrania a través del proyecto Museums for Ukraine. En esta sesión, que tendrá lugar en Fitz, la música va más allá del entretenimiento para convertirse en un acto cívico de atención: una manera de estar presentes unos con otros. Profundamente anclada en la escena underground de Kyiv, No Silence Tonight entiende la escucha como un acto de solidaridad y conciencia colectiva. La actividad es gratuita, previa descarga de invitación en la página web de TBA21.
El programa, diseñado con el objetivo de profundizar en la comprensión de los temas y perspectivas de la exposición, continúa el día 4 de marzo en el salón de actos del museo con una conversación abierta al público entre los artistas Khimei y Malashchuk y Borys Filonenko, crítico de arte, curador, escritor, creador de cómics y editor jefe de la editorial independiente IST Publishing, y residente en la ciudad ucraniana de Járkiv.
En los cuatro meses de apertura de la exposición, el programa público se completa con un ciclo de cine, comisariado por Malashchuk y Khimei, en colaboración con la Filmoteca Española. La programación ofrece una revisión de conflictos históricos a través de una selección de obras contemporáneas y clásicas de cinematografía ucraniana. Del 21 de marzo al 30 de mayo también tienen lugar recorridos performativos nocturnos; una selección de propuestas artísticas seleccionadas a través de una convocatoria abierta que proponen lecturas multimedia y multiformato del proyecto, concebidas específicamente para el espacio expositivo. Por último, junto a Educathyssen, se han desarrollado una serie de actividades y visitas dialogadas a la exposición que invitan a una reflexión colectiva sobre cómo la guerra produce formas de conocimiento que sólo surgen en condiciones extremas.
Roman Khimei (izda.) y Yarema Malashchuk (dcha.). Fotografía: TBA21 | Maru Serrano
Roman Khimei y Yarema Malashchuk
Roman Khimei (Ucrania, 1992) y Yarema Malashchuk (Ucrania, 1993) forman dúo artístico especializado en cine y artes visuales desde 2016. Situada en la intersección entre el documental y la ficción, su práctica aborda la historia reciente de Ucrania, así como las condiciones actuales de su sociedad y ecosistemas. A través de instalaciones de vídeo multicanal que combinan narrativas cinematográficas con mediación tecnológica, examinan los marcos persistentes del poder posimperial y su impacto en una generación atrapada entre el trauma histórico y un futuro incierto. En lugar de tratar la guerra como un acontecimiento excepcional, Malashchuk y Khimei la conciben como una fuerza persistente que moldea los cuerpos, territorios y regímenes de conocimiento. En este sentido, sus imágenes en movimiento no se limitan a ilustrar la guerra, sino que, basándose en un cambio hacia una estética más pedagógica y encarnada, nos enseñan a entender la guerra como una condición estructural.
Khimei y Malashchuk han recibido importantes reconocimientos por su trabajo, entre ellos el Premio PinchukArtCentre (2020), el Premio VISIO Young Talent Acquisition (2021), el Premio de la Crítica Cinematográfica Ucraniana Kinokolo (2024), el Premio del Festival de Cine Tallin Black Nights (2024) y el Premio Curatorial de OFFSCREEN París (2025). Su obra ha sido presentada en importantes exposiciones internacionales, como el Future Generation Art Prize 2021, la Trienal Báltica 14, la Bienal de Gotemburgo, la 60ª Bienal de Venecia y la Bienal de Kyiv, así como en exposiciones colectivas en la Haus der Kunst, el Castello di Rivoli y el Albertinum. Han realizado exposiciones individuales en la Kunstverein de Hannover y en la Galeria Arsenal de Bialystok, entre otras.
Sus obras en vídeo forman parte de colecciones destacadas, como la Fondazione In Between Art Film, el Kunstmuseum Liechtenstein, Kontakt, TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary, Frac Bretagne, el Museo de Arte Contemporáneo Kiasma, el M HKA Museo de Arte Contemporáneo de Amberes y el Museo de Arte Contemporáneo de Ucrania.